Primero Nueva Esparta por Manuel Avila

La tranquilidad de los margariteños y cochenses es parte de su historia porque los indios guaiqueríes fueron guerreros, pero nobles y tranquilos. A neoespartanos le habían tocado 4 años duros con unas condiciones de gobernanza parecidas a las de todo el país. Tuvimos que sufrir más porque el Puerto Libre cerró en un 70% dejando sin trabajo a miles de margariteños. Unos se fueron a sus casas a trabajar como emprendedores, otros a la pesca, unos a realizar trabajos domésticos y algunos que tenían carros a trabajar como taxistas.

Se puso crítica la situación para muchos porque los sueldos y salarios se atomizaron a la mínima expresión y llevar comida a la casa y realizar gastos menores se convirtieron en hazañas épicas. A eso se le sumó la crisis hospitalaria con centros de salud colapsados y sin condiciones para atender a la gente. Y se le agregó como incidencia el deterioro de los servicios públicos con al agua en ciclos de más de 50 días, sistema eléctrico colapsado con apagones diarios en varias horas del día y la noche, el gas se convirtió en otra calamidad y la gasolina con su escasez formaron el coctel perfecto para la debacle electoral de la revolución y del gobierno de Nueva Esparta.

Con ese panorama salió Morel al ruedo como la esperanza de los neoespartanos en una disputa a tres que le daba optimismo al gobierno y su candidato Dante porque en los estados donde iban tres candidatos el madurismo tenía garantizado el triunfo.

Comenzó la campaña previa con los tres candidatos girando por Nueva Esparta en busca de la conexión con la gente. Pero las dos gestiones del Gobernador y el Protector no terminaban de resolver los problemas de la gente. Morel se mantenía atento a las acciones de los dos candidatos y calculando su salto sobre la presa electoral.

Por un lado, el Gobernador tuvo una fijación con una cosa llamada Unidad Superior fundamentado en la unidad como soporte de sus sueños de reelección y El Protector tuvo que vencer el obstáculo de Marisel Velásquez para ponerse el maillot rojo. La tesis de las elecciones primarias se eclipsó y no bastó que el Gobernador y su legión gritara primarias porque el método de las encuestas mantuvo siempre a Morel al frente con números importantes sobre sus dos contrincantes y nunca bajo del 43% del que hablamos en toda la campaña. Con esas condiciones electorales no era fácil la contienda electoral ante el análisis superficial de muchos que inflaron números para intentar cambiar la decisión del pueblo.

Los maduristas de trajeron todos los cañones políticos a la isla para amurallar a Dante y a Hanthony Coello. Sabían de la ventaja de Morel Gobernador y del Chino González a Mariño. Eran buenas las ventajas numéricas de los dos candidatos que estaban en el camino de los dos ministros del gabinete de Maduro y debía la revolución hacer grandes esfuerzos con su maquinaria para desequilibrar a Morel y al Chino. En Maneiro no tenían fuerzas para enfrentar a Morel David y por eso desistieron desde un comienzo por meterse en ese territorio conquistado.

La revolución centró sus esfuerzos en la Gobernación y en la Alcaldía de Mariño y apostaron todos sus esfuerzos a ganar los dos espacios más importantes de Nueva Esparta. Sabían por cálculos que si ganaban Mariño podían conseguir la gobernación y no estaban equivocados. De ahí que la visión de clarividente de Morel al seleccionar a un candidato joven, empresario e independiente para cautivar las barriadas porlamarenses fue clave y miren que en combinación con el Efecto Morel se formó un binomio que no pudo ser alcanzado por los misiles rojos que buscaban el poder a toda costa. Al final el aliado de Dante fue el candidato a la reelección como Gobernador que se quedó en la contienda aun sabiendo que no calzaba los puntos en las encuestas para competir con los dos polarizados candidatos. Por eso cuando aparecieron las encuestas de Seijas y de MDC nunca dio un paso atrás y menos cuando Capriles vino con encuestas en mano tratando de convencerlo que se retirara con honores y tampoco aceptó que no tenía oxígeno para llegar a la cima de la victoria.

La lucha fue titánica contra el régimen que se aprovechó del análisis simplista de que divididos no se ganaba Nueva Esparta y se equivocaron, pero confundieron a mucha gente que se pegó a esa posición y hasta última hora sostuvieron que divididos no ganábamos la Gobernación. Eso le conversé muchas veces con el Jefe de Campaña Morel Rodríguez Rojas y mantuvimos la tesis que Morel le ganaba al Gobernador y al Protector. Planteamiento que acompañó a una matriz de opinión que nadie pudo cambiar a pesar de los bombardeos comunicacionales.

Se mantuvo la posición de la gente en una matriz forrada en plutonio y de cara al cambio y al desarrollo. Por eso el día de las elecciones hubo que luchar contra la abstención inducida y contra el poder del billete y la dádiva para comprar conciencias. En una lucha desigual por el poder del gobierno Morel con su fuerza interior, el Chino González con su liderazgo de samurái de los barrios porlamarenses, el poder de Morel David en Maneiro y la fuerza de Iraima en Tubores, de José María en Villalba, de Emilio Velásquez en Gómez, de Nelson Zarate en Antolín, de Luís Delgado en Arismendi, de Maira Rodríguez en Díaz, de Gabriel Rojas en García y alguito le tocó a Macoya y José Nicasio en Macanao.

Con la fuerza del Efecto Morel se catapultaron liderazgos locales que crecieron y se fajaron para ganar sus municipios. Ese mismo esfuerzo lo hicieron algunos candidatos a diputados que trabajaron duro y otros que pasillanearon sin grandes tareas. Igual los concejales que se fajaron para obtener sus curules.

El esfuerzo fue colectivo y las figuras dominantes destacaron para enrumbar la Lancha Nueva Esparta a puerto seguro. Ahí queda la historia escrita en gráficas, videos y batallas en las redes, pues fue una campaña dura con tipos equivocados inventando crónicas de denuncias que no hicieron diana por pasadas de moda y fuera de tiempo. La gente no compró insultos solo apostó a la esperanza y al sueño de cambiar y por eso se alzó Nueva Esparta.

Encíclica/ManuelAvila

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