Alfredo Díaz y el síndrome del cangrejo en la olla por José Gregorio Rodríguez

Comenzó legalmente la campaña electoral el pasado 29 de octubre, de acuerdo con lo dispuesto por el Consejo Nacional Electoral (CNE), para las megaelecciones del 21 de noviembre próximo cuando se elegirán gobernadores, alcaldes, legisladores regionales y concejos municipales.

Son muchas las señales que han enviado los candidatos y las organizaciones que los respaldan, quienes han mostrado sus fortalezas y debilidades en estos primeros cuatro días de campaña política.

Efectivamente, 72 partidos y movimientos políticos de Venezuela comenzaron oficialmente las actividades proselitistas de cara a los comicios regionales y municipales del domingo 21 de este mes, tal como establece el cronograma electoral.

Un poco más de 70 mil candidatos de todas las tendencias se disputarán 23 gobernaciones, 335 alcaldías y algo más de 3 mil cargos deliberantes como legisladores regionales y ediles municipales.

De los más de 70 mil candidatos postulados, cerca de 68 mil corresponden a candidaturas de la oposición venezolana. En promedio, con más de 22 candidatos por cada posición en disputa, se presenta el antichavismo venezolano en todas sus facetas.

A los efectos de una explicación de fácil comprensión, dividiremos el espectro opositor en tres grandes bloques.

El primero de ellos, a quienes se les puede atribuir junto con el gobierno del presidente Nicolás Maduro, que Venezuela haya transitado en paz el camino de la reinstitucionalización de la república. Los dirigentes de los partidos de la satanizada mesa de diálogo instalada en septiembre del 2019, integrada inicialmente por Avanzada Progresista, de Henry Falcón; el Movimiento al Socialismo (MAS), de Felipe Mujica; Soluciones; de Claudio Fermín; Cambiemos, de Timoteo Zambrano y El Cambio, del pastor evangélico Javier Bertucci, a la que luego se le han ido sumando una cantidad importante de organizaciones políticas, sociales, gremiales, sindicales, empresariales y de la sociedad civil, e individualidades de diversos sectores de la vida nacional de todos los sectores del acontecer venezolano.

Luego, están quienes desde el año 2018 escogieron el camino de la insurrección política, militar e institucional, “apertrechados” en la Asamblea Nacional electa en diciembre del 2015, que cesó funciones en enero del 2021, quienes agrupados en el G4: Acción Democrática (AD), de Ramos Allup; Primero Justicia (PJ) de Julio Borges; Un Nuevo Tiempo (UNT) y Voluntad Popular (VP) de Leopoldo López, a los que luego se le sumaron entre otros, Andrés Velásquez de la Causa R, en lo que denominaron el G4 Plus, quienes se dedicaron a intentar desde la AN derrocar el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro, se dedicaron a promover un paquete de “Medidas Coercitivas Unilaterales” contra Venezuela, aplicadas por los EEUU y sus aliados del mundo, con el propósito de causar la asfixia económica de Venezuela, para propiciar una revuelta popular que derivara en un levantamiento militar.

Los mismos que en enero del 2019, proclamaron un gobierno paralelo con el ex presidente de la AN, ex diputado Juan Guaidó a la cabeza, y desarrollaron cualquier cantidad de acciones subversivas entre las cuales destaca, el intento de introducir pertrechos para fomentar disturbios callejeros en gandolas con supuesta ayuda humanitaria por Cúcuta, Colombia, luego del concierto Venezuela Aid Live, realizado en esa ciudad fronteriza colombiana el 22 de febrero del 2019. La intentona golpista del 30 de abril del 2019 denominada “Operación Libertad” frente a la Base Aérea Francisco de Miranda, en Caracas, no fue otra cosa que el enmascaramiento del plan de fuga del dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, quien tenía “casa por cárcel”. El desembarco de mercenarios colombo-norteamericanos por las costas venezolanas de Macuto en La Guaira, el 3 de mayo del 2020.

Los que luego de más de 3 años, resolvieron reencontrarse con la ruta “electoral, pacífica, democrática y constitucional” y aceptar la invitación del gobierno venezolano de sentarse a negociar en los diálogos de México.

Los que todavía no explican qué pasó con el mantra: “Cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

Los que no hablan de sus acciones contra la república y sus ciudadanos al provocar las sanciones económicas y sin siquiera ofrecer una disculpa a sus seguidores.

Los que ahora, por una concesión a partir del diálogo en México, agrupados en la tarjeta electoral de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), participan en la contienda electoral que se realizará el 21 de noviembre.

Para muchos, llegaron no sólo con el legítimo derecho de reagruparse, alcanzar algunas posiciones de poder regional y municipal, acumular fuerzas para futuras confrontaciones electorales, sino también con el deliberado propósito de dividir a la oposición para esta contienda.

Para quienes se preguntan por qué menciono estos hechos, les digo que con el deliberado propósito de recordar hasta donde han sido capaces de llegar quienes por una ambición desmedida de poder quieren llegar por el camino más corto, no importa cuánto daño hayan causado al país y a sus ciudadanos.

Por ahora, no escribiré de las fechorías cometidas contra los dineros de la república en empresas e instituciones financieras ubicadas del exterior, como Citgo, Monómeros y los dineros liberados de bancos de los EEUU, por el gobierno de ese país, a los cuales han tenido acceso.

En un tercer bloque, agruparé, a las nuevas organizaciones, Fuerza Vecinal, integrada por un grupo de alcaldes y ex alcaldes, entre quienes destacan, David Uzcátegui, quien aspira a la gobernación de Miranda, el alcalde de Chacao y aspirante a la reelección, Gustavo Duque y el alcalde del municipio Maneiro (Pampatar), en Nueva Esparta, quien también se presenta a la reelección, entre muchos otros burgomaestres, como los de El Hatillo, en la Gran Caracas y Lecherías, en Anzoátegui.

Como ellos Alianza Lápiz, de Antonio Ecarri, quien aspira la alcaldía del municipio Libertador, en Caracas. De reciente fundación la Fuerza Vecinal y con un poco más de tiempo en acción, la Alianza Lápiz.

Las entendemos a ambas como la aspiración de un grupo de dirigentes sociales con trayectoria y gestión, de zafarse de las ataduras que supone militar en partidos políticos más o menos antiguos en el tiempo, pero avejentados hasta la “senilidad política” en el modo de actuar, independientemente de la edad de sus principales dirigentes.

Ahora bien, ¿cómo impacta todo esto que hemos comentado hasta ahora, en la realidad de la oposición en Nueva Esparta?

Lo hemos señalado en repetidas oportunidades e intentaremos resumirlo al máximo. El examen del mensaje del contenido de los discursos en estos cuatro días de campaña nos ofrece “luces” en este sentido.

El candidato de la Alianza Democrática, Morel Rodríguez Ávila (AD, Copei, MAS, AP, Soluciones, Cambiemos, PV, VP, VU, NUVIPA, Soluciones), además de Fuerza Vecinal, Lapiz, Bandera Roja, Prociudadanos, entre otros, comenzó la campaña el jueves con una caminata en el único municipio cuyo alcalde es opositor en la entidad. Morel David Rodríguez, burgomaestre de Maneiro y aspirante a la reelección. Continuó con otra marcha el viernes en el municipio Gómez (Santa Ana) y el sábado realizó otra caminata en el municipio Antolín del Campo, para rematar con un acto en la población de El Tirano. En todas estas actividades se refrió a la problemática de cada uno de los municipios visitados.

En todos los actos y comparecencias públicas, Morel Rodríguez ha hablado de turismo, Puerto Libre, plan masivo de construcciones públicas, recuperación de vías y escuelas públicas, recuperación del ornato de las principales vías y pueblos de Margarita y Coche, concertación con el sector privado para desarrollar las islas y su economía, conversación sin complejos con el gobierno nacional para reclamar servicios públicos eficientes como luz y agua, suministro de combustible para vehículos y embarcaciones del mar, saneamiento ambiental, limpieza y seguridad de los bienes y las personas. Además de apostar por la activación inmediata en la región de una Zona Económica Especial.

Por su parte, el gobernador Alfredo Díaz, candidato a la reelección con el respaldo del G4 PLUS (Ramos Allup, PJ, UNT, Leopoldo López) y compañía, quien salvo excepción hecha por una comparecencia ante la Cámara de Comercio, Puerto Libre, y Producción de Nueva Esparta, realizada en septiembre pasado, propuso sustituir el Puerto Libre y desarrollar una Alianza para el Desarrollo Humano Sostenible, sin explicar muy bien “como se come eso” y donde por supuesto se justificó con la “lloradita de rigor”, porque no tuvo suficientes recursos para realizar alguna obra de importancia que recordar en estos cuatro años de gestión, también arrancó con marchas su campaña electoral, pero sin proponer en ninguna de ellas como superar las dificultades.

La primera de ellas agrupando los municipios Mariño y García, el jueves 29, Maneiro, Antolín del Campo, Gómez y Arismendi, nuevamente reunidos para una marcha “supramunicipal” desde las inmediaciones de la Clínica La Fe en el municipio Maneiro, y el sábado 30, ahora con la participación de los municipios; Díaz, Marcano, Villalba, Tubores, Península de Macanao, para caminar en Los Millanes.

Esta manera de movilizar agrupando varios municipios, está deliberadamente ideada para ocultar las manifiestas debilidades en todos los pueblos de la región y para enmascarar la movilización en autobuses de la misma gente en todas las marchas, la mayoría tentados por el dinero que les ofrecen, el cual finalmente no le pagan completo.

Pero bueno, no hay peor ciego que quien no quiere ver. Lo que nos ocupa es el contenido del discurso. Veamos el departamento twitter y escuchemos los discursos por las redes sociales del candidato a la reelección.

Todos se refieren a la situación interna de la oposición. Ni una sola propuesta, ni una sola idea para conjurar la crisis de los servicios que nos agobia. Todo se resume a las dos más grandes ideas que Alfredo Díaz expresó en la precampaña:

1-    Si ganamos la gobernación no podremos hacer nada hasta que Maduro se vaya. Hasta ganar las elecciones presidenciales.

2-    Claro que tenemos una obra que exhibir en nuestro gobierno. El pueblo de Nueva Esparta sigue siendo opositor.

Reunidas estas dos grandes propuestas en esta gran idea expresada en estos tres primeros días de campaña oficial: “Nadie nos quitará lo que nos hemos ganado en los peores momentos del país”.

Sinceramente no voy a “gastar pólvora en zamuro”. La verdad, se cansa uno.

La verdad es que todos los días se escuchan voces de gente de la oposición preguntándose porqué Alfredo Díaz no renuncia a su aspiración. A todos les respondo lo mismo: No tengo vela en ese entierro.

Sin embargo, alguien me apunta una respuesta “clínica”, padece del “síndrome del cangrejo en la olla”. En otra oportunidad hablaremos de esa patología, por ahora la resumimos en esta frase. “Si yo no puedo tenerlo, tú tampoco”.

JoséGregorioRodríguez

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