Atención a los síntomas de una cardiopatía congénita

El corazón comienza a formarse a la tercera semana de vida intrauterina y concluye su desarrollo inicial a las siete semanas. Las cardiopatías congénitas son un grupo de malformaciones del corazón o de sus vasos sanguíneos que están presentes en el recién nacido. En estos casos el corazón no se desarrolla adecuadamente.

En una entrevista con Infosalus, el doctor Javier Pérez-Lescure, secretario de la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas, y cardiólogo infantil en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón de Madrid explica que las cardiopatías congénitas son las malformaciones congénitas más frecuentes.

«Se estima que afectan aproximadamente a uno de cada 125 nacidos vivos, ocasionando importantes costes sanitarios y sociales. En España nacieron en el año 2020 unos 350.000 recién nacidos por lo que podríamos estimar que nacieron aproximadamente 2.800 recién nacidos con una cardiopatía congénita», fija el experto.

Eso sí, ve difícil estimar la mortalidad aislada consecuencia de las cardiopatías congénitas, ya que en España no hay estudios concretos. «Una publicación encontró que en el año 2012 fallecieron 258 niños menores de un año que tenían diagnosticada una cardiopatía congénita. Hay que tener en cuenta, no obstante, que no siempre la cardiopatía pudo ser la causa última del fallecimiento», apostilla el experto.

CAUSA DE ESTAS ALTERACIONES

El doctor Pérez-Lescure señala en este punto que actualmente no se conocen bien todas las causas que originan esta alteración en el desarrollo del corazón, si bien indica que pueden deberse a la suma de una predisposición heredada y a factores ambientales.

«Entre estos últimos están algunas enfermedades maternas como la diabetes o el lupus, agentes físicos como las radiaciones, químicos como el litio, medicamentos como la talidomida, drogas como el alcohol, o las anfetaminas e infecciones como la rubeola», agrega el experto.

En concreto, detalla que existe una gran variedad de cardiopatías congénitas y de muy diversa gravedad, desde cardiopatías que no dan ningún síntoma a lo largo de la vida y se descubren casualmente durante un examen médico rutinario, a formas muy graves que precisan cirugía en los primeros días de la vida.

«El corazón tiene cuatro cámaras (dos aurículas y dos ventrículos), y cuatro válvulas, que son como puertas que se abren y se cierran para regular el flujo de sangre. Hay cardiopatías en las que las cámaras no se forman bien y puede faltar alguna de ellas, o bien quedar una comunicación mezclando la sangre a su paso por el corazón, válvulas que no se forman bien y son muy estrechas produciendo obstrucción al flujo etc.», explica el secretario de la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas.

En cuanto a los signos o síntomas sobre los que sospechar dice que las cardiopatías graves dan síntomas alarmantes a los pocos días de vida, como color azulado de la piel por mala oxigenación o respiración rápida en el recién nacido.

Otras veces la presentación es más insidiosa en los lactantes con dificultad para hacer las tomas, escasa ganancia ponderal, o sudoración exagerada y fatiga con las tomas. «En los niños mayores pueden debutar con fatiga al ejercicio. En muchas ocasiones, las cardiopatías congénitas se descubren en los exámenes rutinarios de salud por la auscultación de un soplo cardiaco», agrega el cardiólogo infantil.

AVANCES EN EL DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTOS

Ante este escenario, el doctor Javier Pérez-Lescure celebra que el diagnóstico, incluido el diagnóstico fetal, así como el tratamiento y el conocimiento de las cardiopatías congénitas han evolucionado mucho en los últimos años lo que contribuye a un mejor cuidado y pronóstico de nuestros pacientes.

«Existen varias formas de tratamiento en función del tipo de cardiopatía congénita. Algunas cardiopatías requieren cirugía. En ocasiones para la cirugía se requiere utilizar una máquina que hace las veces de pulmón y de corazón para poder parar el corazón y reparar su interior, una técnica denominada de circulación extracorpórea», subraya el especialista.

Otras cardiopatías pueden ser reparadas mediante la introducción de un catéter por una vena o arteria llegando al corazón, y actuando sobre válvulas estrechas o cerrando comunicaciones. En cambio, el cardiólogo infantil en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón de Madrid añade que algunas cardiopatías precisan tratamiento con medicamentos.

Según destaca la Academia Americana de Pediatría en este sentido, en los Estados Unidos, aproximadamente 35.000 bebés reciben un diagnóstico de cardiopatía congénita al año, siendo uno de cada cuatro defectos cardíacos congénitos críticos, es decir, que implicaban cirugía u otra serie de intervenciones en el primer año de vida para sobrevivir.

«Gracias a los significativos avances en el tratamiento médico y quirúrgico de la cardiopatía congénita, ahora se espera que el 85% de los bebés sobrevivan hasta la adultez, y la cardiopatía congénita se considera una enfermedad crónica en vez de una terminal. Las tasas de supervivencia relacionadas con los defectos cardíacos congénitos críticos en niños son más bajas y, en general, requieren asistencia médica especializada para toda la vida», agrega la institución.

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