Roma, ciudad abierta a los «scooter»

Un “scooter”, o mejor dicho, una Vespa, trae a la memoria las grandes películas rodadas en Roma. Y que, gracias a la belleza de la Ciudad Eterna, se han convertido en clásicos del séptimo arte.

Imposible olvidar a Gregory Peck y Audrey Hepburn en «Vacanze Romane» (1953). O en 1959, las Vespas de los paparazzi en «La dolce vita», de Federico Fellini, persiguiendo celebridades a lo largo de la céntrica Via Veneto.

Y no sólo por el centro histórico. Nanni Moretti, en «Caro Diario» (1993) atraviesa la ciudad en una motocicleta de este tipo de 1975. Guiando al espectador a través de la arquitectura de los barrios suburbanos.

 

“Scooter”, un típico de la ciudad eterna

El cine ha convertido la Vespa en un icono de Roma, un estilo de vida que muchas veces no es una elección. Sino una necesidad para moverse en una ciudad enorme y con una red transporte público insuficiente.

En la metrópoli no faltan empresas que ofrecen rutas organizadas para descubrir toda la urbe en “scooter”, y que suelen durar entre dos-tres horas.

Un tópico del país que se renovó con la llegada al mercado de la versión eléctrica de la Vespa. «Una obra de arte con un corazón tecnológico que nació como símbolo de nuestra contemporaneidad», como la presenta el fabricante Piaggio & Co.

La «Vespa Elettrica» combate la contaminación, no sólo desde el punto de vista del combustible, también por el ruido ambiental ya que es completamente silenciosa.

Roma se encuentra preparada para el ascenso de los vehículos eléctricos. Ya que cuenta con una red de 96 puntos de recarga para coches y motos en la ciudad metropolitana.

«Invertir en vehículos eléctricos puede ayudar al aire que respiramos, pero los hábitos negativos, no sancionados, seguirán siendo los mismos». Comentó Angela Cattaneo, socióloga de la Universidad de Roma La Sapienza, que no evita criticar la presencia masiva de Vespas.

Más de medio millón de “scooters”

La inmensidad de su superficie requeriría un sistema eficaz de movilidad urbana para facilitar las conexiones de larga distancia.

«La escasez de transporte público conduce a un uso excesivo de vehículos privados por parte de los romanos. El gran error de la administración de la ciudad fue permitir el uso salvaje de “scooters”. Van en dirección contraria, se estacionan en las aceras», lamentó la socióloga.

Como muchas capitales europeas, el ayuntamiento impide, cada vez más, que los coches entren en su centro histórico. Y se toman medidas para desalentar el tráfico como las limitaciones de espacio para estacionar.

Sin embargo, no hay problema para los usuarios de “scooters”. Estos pueden entrar sin problemas en las áreas restringidas del centro de la capital y atravesar sus estrechas callejuelas.

«Una persona en “scooter” cree que puede hacer lo que quiera, para ellos es como si hubiera un código de circulación paralelo», añadió Cattaneo.

El uso de la moto está tan extendido, que forma parte del paisaje habitual ver a residentes locales con traje y corbata. O con tacones y ropa de elegantes marcas, ataviados con el preceptivo casco para circular sobre dos ruedas.

Los números del transporte privado en Roma son impresionantes. Más de 3,5 millones de vehículos en la ciudad, de los cuales 520.000 son motos, según datos del 2017 del «Automobile Club d’Italia».

Las motos compartidas

«Confiamos mucho en la movilidad compartida a través de “scooters”, coches, bicicletas y autobuses». Explicó el experto de movilidad sostenible del Ministerio de Medioambiente de Italia, Giandomenico Meduri.

Se trata de fomentar los viajes entre el hogar y la escuela o el trabajo con medios sostenibles. Esto para cumplir con los objetivos nacionales y europeos de reducción de las emisiones de gases y de los contaminantes del sector del transporte.

Como en otras grandes ciudades, han surgido varios operadores de vehículos que ponen en el centro las ideas de economía colaborativa: Enjoy, Car2Go, eCooltra, Zig-Zag.

Pero una novedad importante es la rápida difusión del uso compartido de “scooters”, con el operador español eCooltra. Que inició el servicio en 2017 en la capital italiana, impulsando la motorización eléctrica también para el mundo de las dos ruedas.

A pesar de todos los inconvenientes, dar la vuelta a Roma a bordo de una Vespa regala siempre emociones. Y es una de las mejores formas de disfrutar de los monumentos y los miradores de la ciudad.

Notiespartano/2001

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