Dependencia Afectiva: ¿Amor Verdadero o Sufrimiento Asegurado?

El ser humano tiene muchas dependencias; la dependencia afectiva es aquella dirigida hacia otra persona. Es más difícil de distinguir y combatir que otras, pues sus características no son tan obvias. Sucede, por ejemplo, en las parejas que luego de superar la fase inicial del enamoramiento mantienen ese comportamiento de fusión y apego. A continuación explicamos algunas características primordiales.

El caso típico se da en las parejas que se enamoran perdidamente y viven intensamente esa fase de romance y dependencia emocional, alternando sufrimientos y felicidad. Luego de un tiempo la relación se estabiliza, y esos sentimientos de fusión tienden a descender.

La dependencia afectiva surge cuando el deseo de fusión permanece inalterado o aumenta con el tiempo.

En los casos de dependencia afectiva, el dependiente busca todo el tiempo el bienestar del otro, dejando de lado el bienestar propio. Le agobian los sentimientos de vacío y se siente inútil o sin sentido de vivir cuando su objeto de dependencia no está presente. Ven al amor como la respuesta a todos sus problemas, pero a su vez no se muestran realmente como son, escondiendo sus verdaderas características por miedo al abandono. Estos comportamientos tienen su origen en los vacíos afectivos de su infancia.

Estos sujetos tienden a elegir parejas con dependencias a sustancias o alcohol, para así negar y disfrazar su propia dependencia bajo la excusa de ayudar al otro. Así logran negar sus propias necesidades, bajo la excusa de que el otro es quien necesita ayuda y alcanzan un sentimiento de mayor fusión cuando el problema pasa de ser “suyo” a ser “nuestro”. Pero esta ayuda no es útil; no ayuda al adicto y refuerza la dependencia.

El dependiente siente que es incapaz de salir de esa relación, por más que sabe que no tendrá frutos positivos a futuro, o que en el fondo es una relación humillante y autodestructiva. La característica mas notoria es el miedo a cambiar, ya que el cambio podría menoscabar a la pareja; así boicotean los proyectos personales del otro. No se da cuenta que el amor necesita honestidad y un comportamiento íntegro, porque amor es sinónimo de crecimiento mutuo y de dar y recibir.

También sucede que la dependencia afectiva se basa en el rechazo

No sentirse amado o sentirse despreciado por la pareja acrecienta la dependencia, alimentándose del rechazo y la negación. La mayoría de los casos se da en mujeres de todas las edades, que son frágiles y buscan gratificación en el amor, con constantes afirmaciones de cariño para sentirse bien. Son mujeres que no ven su derecho al bienestar, que no se aman a sí mismas ni se dan cuenta que la limosna en una relación no es amor.

Aunque aún no está clasificada como patología, presenta signos visibles y reconocibles por los psicólogos: la “ebriedad” en el sentido de que el otro es indispensable para sentirse bien. La “dosis” en la que se exige siempre mas tiempo del otro. Dentro del ciclo hay momentos de “lucidez” en los que se ve la realidad de la relación, se reconoce la dependencia reforzando el bajo nivel de autoestima y comenzando el ciclo nuevamente.

Notiespartano/TuGuíaSexual

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