Henrique Capriles veta a Alfredo Díaz por José Gregorio Rodríguez

Unos cuantos «analistas políticos» obvian en sus sesudas disertaciones, un episodio que marcó el rumbo de la política nacional durante más de dos lustros, el llamado a la abstención de la oposición venezolana en las elecciones parlamentarias para escoger diputados a la Asamblea Nacional del 4 de diciembre del año 2005.

El 29 de noviembre de ese año, Acción Democrática (AD) decidió retirarse del proceso, alegando falta de confianza en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Inmediatamente después se retiró Copei, que primero había solicitado la posposición de esos comicios.

Inmediatamente se sumaron Primero Justicia, que para ese entonces reunía en sus filas a Julio Borges, Leopoldo López y Henrique Capriles Radonski, y el hoy desaparecido Proyecto Venezuela de las familias Salas, Romer y Feo, en el estado Carabobo.

En esa oportunidad para tratar de mantener a la oposición en la ruta electoral, el CNE anunció el retiro de los cuadernos electrónicos y de las máquinas captahuellas, cuestionadas por él oposicionismo y, sin embargo ratificaron su decisión de no participar. Las elecciones se realizaron y el resultado le otorgó al chavismo la totalidad de los diputados a la Asamblea Nacional.

En el 2015 luego de reagruparse y transitar el camino de la unidad electoral por un largo rato, el antichavismo con fuerte apoyo político, financiero y diplomático del gobierno de los EEUU y de sus agencias de cooperación internacional, obtiene la victoria en las elecciones parlamentarias de diciembre. Ese fue el año de la declaratoria de Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria”, en los tiempos del presidente Barack Obama.

Los embriagó el triunfalismo y “guapos y apoyados” adoptaron el camino de la declaratoria del “Maduro vete ya” desde la Asamblea Nacional, y entre los meses de abril y agosto del 2017 se desataron los demonios de la violencia callejera principalmente en la capital de la república, causando la muerte de cerca de 170 venezolanos, centenares de heridos y destrozos de bienes muebles e inmuebles en instalaciones del sector público, de siderales costos económicos.

Ese mismo año el presidente Nicolás Maduro decide convocar la elección de una nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y paulatinamente regresa la calma. El presidente Maduro con la ANC, obtiene una victoria política que le devuelve la paz a la república.

El 15 de octubre de ese año se realizaron las elecciones de gobernadores de estado, las cuales, de acuerdo con los pronósticos de las encuestadoras la oposición ganaría de manera contundente. En esa ocasión la oposición sólo logró la victoria en 5 de las 23 gobernaciones en disputa y en la «mesa» entregaron la del estado Zulia, en un acto de “imbecilidad política” sin precedentes. Ese zigzagueante comportamiento mermó considerablemente la credibilidad de la dirección política del sector y “decretó” la disolución de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Cerró el año 2017 con tres importantes victorias políticas del chavismo que ampliaron su respaldo político.

Ese mismo año se convocan las elecciones de alcaldes para el 10 de diciembre y nuevamente se impone el abstencionismo en la oposición. El resultado fue catastrófico para ese sector. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB), obtuvieron 309 de las 335 alcaldías en disputa.

Aisladamente, un grupo de líderes locales de algunas importantes ciudades de Venezuela, asumieron con valentía la responsabilidad de convocar a los ciudadanos a ejercer el derecho al voto y obtuvieron la victoria en sus municipios, principalmente en el este de la zona metropolitana de Caracas, en el Distrito Capital y en el caso del estado Nueva Esparta, en el municipio Maneiro (Pampatar).

Comienza el año 2018 con tres consultas electorales pendientes; la de parlamentarios regionales, la de concejales en los 335 municipios de la república y la «madre de todas las contiendas», las elecciones presidenciales. Los resultados ustedes los conocen y no voy a abundar en detalles.

Esta amplia introducción la hago para ubicarnos en el contexto del tema que quiero compartir con ustedes esta semana. El comportamiento del liderazgo político del G4 Plus, que integran los seguidores de Ramos Allup en AD, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular, al que se le suman un considerable número de organizaciones políticas de maletín, y las consecuencias de su actuación en el estado Nueva Esparta.

Este sector, liderado por el ex diputado Juan Guaidó, a propósito de las conversaciones con el gobierno venezolano en una nueva Mesa de Diálogo instalada en días pasados en la Ciudad de México, con la facilitación del Reino de Noruega, ahora autodenominado Plataforma Democrática (PU), son quienes han impulsado con más fuerza la línea política de la abstención electoral.

Ahora, aun cuando todavía no se atreven a asumir públicamente una nueva postura, están a punto de anunciar su participación en las mega elecciones regionales y municipales del próximo 21 de noviembre.

Hasta una prórroga tuvo que decidir el CNE, para que los señores terminen de “entrar por el aro” de la lucha electoral, cívica y constitucional. Todo sea en beneficio de la democracia.

Pero hay otro motivo, además de la vergüenza por el cúmulo de errores políticos cometidos y de la conducta del “sí pero que no” asumida por Guaidó. Me refiero al tema de las cuotas para los “carguitos”, como les dicen ellos en su jerga, a elegir el 21 de noviembre.

Efectivamente, desde que Henrique Capriles les “robó” la iniciativa y anunció a su manera que asumió las riendas de Primero Justicia y participará en las elecciones de gobernadores y alcaldes, se alborotó el avispero y cada quien por su lado comenzó a elaborar su propia lista de candidatos, a negociar por su cuenta con esos candidatos.

A estas alturas del juego, este 29 de agosto, fecha de culminación del lapso de inscripción de candidatos aprobado inicialmente por el CNE, todavía no tienen lista la maqueta de candidatos. Literalmente se están “matando entre ellos”.

Pero además como este nuevo CNE, designado por la Asamblea Nacional, al cual no reconocieron en su origen, les “regaló” la utilización de la tarjeta de la MUD, la misma con la que obtuvieron la mayoría de la AN en el 2015, juran que repetirán el resultado de diciembre del 2015.

Nuevamente, como cuando asumieron la AN en 2016 alucinan y en un ejercicio irresponsable de política ficción, van por estados y municipios imponiendo candidatos y ofreciendo una tarjeta de cuyo éxito no existe garantía alguna.

El caso de Nueva Esparta es quizá el mejor ejemplo de lo que afirmo y la comprobación más clara y contundente del nivel de degradación política al que han llegado algunos “dirigentes” de la oposición. Veamos.

El comportamiento del gobernador Alfredo Díaz, no deja lugar a dudas que en la élite dirigente de una parte importante de la oposición, no existen valores de ninguna naturaleza, la ética política no es una cualidad que los “adorne”, la ideología no existe y la preocupación por las aspiraciones y necesidades del ciudadano solo se recuerdan en tiempos electorales.

¿Cómo se explica que el personaje, quien fue abstencionista hasta las elecciones parlamentarias de diciembre pasado, cuando participó activamente y por cierto negoció la salida del secretario general seccional de AD (Bernabé), Oscar David Hernández, para colocar como cabeza de lista a la AN al “importado” Oscar Ronderos, de la noche a la mañana decide bregar el apoyo del G4, porque la Alianza Democrática, quienes en correspondencia con su decisión de proclamar candidatos con base en el consenso y el resultado de las encuestas decidió apoyar a Morel Rodríguez Ávila?

¿Será que cree que la gente de Nueva Esparta, especialmente el pueblo adeco olvidó que el propio Henry Ramos lo expulsó de la organización, cuando ejercía la secretaría general de AD porque se juramentó como gobernador en la Asamblea Nacional Constituyente?

¿Será que está convencido que la gente olvidó que cuando decidió apoyar a la Alianza Democrática el  6D para colocar a un amigote suyo como cabeza de lista a la AN, el jefe local de AD (Ramos Allup), lo volvió a expulsar de ese partido?

Me cuentan que la gente que lo respalda está tan decepcionada que salió corriendo al comando de Morel Rodríguez, para lograr el apoyo del ex gobernador a sus aspiraciones. Por allí desfilaron los últimos días aspirantes a alcaldes, concejales y legisladores. Hubo uno que siguiendo el ejemplo de su mentor Alfredo Díaz, fue a buscar el respaldo de Morel para una alcaldía y como no lo consiguió se devolvió donde Alfredo quien inmediatamente lo anunció como su candidato. ¡Qué barbaridad!

¿Creerá Alfredo Díaz que la gente olvidó tan rápido que apenas la semana pasada cuando fue a Caracas a buscar el respaldo del G4, abandonó a Leynys Malavé de Díaz, en su aspiración a la alcaldía de Mariño, “negoció” su candidato en el municipio Maneiro, para respaldar al jefe regional de un partido del G4, y dejó “como la guayabera” a su socio en el municipio Antolín del Campo para respaldar también a un dirigente local del G4?

¿Será verdad que Alfredo Díaz se quedó sin la tarjeta de la MUD porque Henrique Capriles lo vetó por su errático comportamiento?

José Gregorio Rodríguez/Jotaerre577@gmail.com

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