La ética de la política por José Gregorio Rodríguez

Nada debería estar más presente en el ejercicio de la política que el concepto de ética, sus límites, las obligaciones que supone, pero nada más lejos de la realidad en este tiempo. En Nueva Esparta lo vemos con una regularidad que aterra, a quienes apostamos porque mujeres y hombres éticamente competentes, asuman los cargos de elección popular.

No somos pocos los ciudadanos que nos sentimos escandalizados, por el reiterado comportamiento de dirigentes políticos que son capaces de valerse de cualquier artilugio por acceder o mantener una posición de poder.

En la antigua Roma, no existía para los filósofos otra exigencia más sobresaliente que la ética para el ejercicio de un cargo público, para el gobierno del pueblo. “Los que gobiernan un Estado no tienen mejor medio para ganarse fácilmente la benevolencia de la multitud que la moderación y el desinterés” de la riqueza, de los privilegios o de los favores, aconsejaba Cicerón a los políticos en su tratado “sobre los deberes”, contenido fundamental de su obra Officiis, en el cual, Marco Tulio Cicerón, pretendió delinear “una verdadera y propia moral para la clase dirigente romana, para tratar de impedir que el poder se concentre en una sola persona”. Cualquier parecido con la Nueva Esparta de nuestros tiempos, “no es pura coincidencia”.

Si la clase política en su conjunto no es capaz de reflexionar seriamente sobre la gravedad de lo que está ocurriendo en su entorno, no habrá de sorprendernos que la calidad de la democracia se deteriore tanto.

En este sentido quiero referirme al comportamiento éticamente cuestionable del gobernador Alfredo Díaz, quien desde que decidió aspirar a la reelección, “no se ha parado en artículos”. Son muchas las líneas que en repetidas oportunidades he dedicado a este tema. Sin embargo, hoy quisiera resaltar las más importantes según mi juicio.

Algo más de 46 meses, casi cuatro años han transcurrido desde que el señor Díaz, fue electo gobernador y a la fecha, usted se para en una esquina de cualquier pueblo de Nueva Esparta y le pregunta a cualquier ciudadano de a pie, que obra, realización, actuación en beneficio de las mayorías populares recuerda del gobernador y se quedará pensativo, durante un buen rato, para responder de acuerdo con su preferencia política cualquier cosa, pero nunca encontrará nadie que con contundencia le indique alguna realización importante ¿Por qué? Porque no la hay, no existe en la geografía insular ninguna obra que se pueda reseñar como emblemática de la gestión del actual gobierno regional.

El primer mandatario regional se ampara en el manido discurso de la falta de recursos y de la supresión de algunas de “sus” competencias por parte del Ejecutivo nacional, para pretender justificar el monumental fracaso de su gestión. En este caso siempre recuerdo al público lector, en lo que se convirtió el Sistema Ambiental Neoespartano de Aseo y Residuos (Sanear), en tan solo 90 días en las manos de la gobernación. En un patio lleno de camiones inservibles, casi todos convertidos en chatarra y el cierre técnico de la planta procesadora de desechos.

Para no extenderme en el enunciado de la lista de promesas incumplidas, asumo que al leer estas líneas todo mundo las recuerda, porque de una u otra manera afectan su cotidianidad. No es casualidad que en todos los estudios de opinión que se han realizado desde los primeros 100 días de gobierno regional, la única constante permanente, es el acelerado descontento de la población con el gobernador y su equipo. No en vano es calificado como el peor de todos los gobernadores electos por el voto popular.

En esta oportunidad prefiero ampliar, en lo que respecta al desempeño como dirigente político, como máximo líder de la oposición insular que por un buen tiempo ejerció Alfredo Díaz. Aquí el resultado de la evaluación es peor, no muestra ningún resultado que valga la pena resaltar, excepción hecha de la inmensa capacidad para acumular fracasos y derrotas en el ejercicio de su liderazgo.

Ningún alcalde de 11 en unas elecciones que se realizaron apenas dos meses después de asumir la gobernación. Ningún legislador regional. Solo uno de más de 90 ediles municipales. Y en la elección más reciente, la de diputados a la Asamblea Nacional del pasado 6 de diciembre, solo un parlamentario de los seis que le corresponden a Nueva Esparta. Insisto en que sigo obviando detalles. Los doy por conocidos.

Voy a tratar de resumir lo más que pueda, porque nos hemos referido al tema en fechas recientes. Se trata del más estruendoso fracaso que en la política, en el ejercicio del liderazgo, exhibe Alfredo Díaz. Su llamado a primarias para elegir los candidatos de la oposición neoespartana a la gobernación y a las alcaldías.

Vamos a empezar por uno de los últimos capítulos de esta fastidiosa e interminable telenovela en la que se ha convertido “Las primarias de Alfredo Díaz”. El proceso de recolección de firmas a domicilio realizado para respaldar la iniciativa.

A tales efectos me permito recordarles el resumen que escribí la semana pasada:

“Deciden entonces convocar un proceso de recolección de firmas en respaldo a las primarias para el 21 de julio y nuevamente fracasaron.

En esa ocasión, la ausencia de gente y entusiasmo en los centros de recolección de firmas, los obligaron a desistir de la visita que a los más concurridos haría el candidato a la reelección.

Tan sólo pudieron difundir como acontecimientos ocurridos ese día, la inscripción del candidato a la reelección y de su señora esposa, Leynys Malavé de Díaz, a la alcaldía de Mariño.

Después quisieron maquillar los resultados de ese proceso y publicaron, que de once mil setenta y nueve firmas (11.079), recaudadas en 10 de los 11 municipios de Nueva Esparta, en respaldo a los candidatos a alcaldes, sólo siete mil seiscientas cuarenta y cinco (7.645), fueron para al aspirante a la reelección, registrándose una diferencia de tres mil cuatrocientas treinta y cuatro rúbricas (3.434), quiere decir el 31% menos de respaldo.

Días después, en un comunicado publicado el 26 de julio, la ‘Comisión de Primarias Nueva Esparta-Precandidaturas Admitidas para Primarias en Alcaldías’, se dice claramente: Para la gobernación y los municipios: Gómez, Maneiro, Marcano, Mariño, Tubores y Villalba, al presentarse una sola candidatura respectivamente, es imposible continuar con el proceso.

Solo en los municipios: Antolín del Campo, Arismendi, Díaz y García, se inscribieron más de un aspirante a las alcaldías”.

Pues bien, entremos directamente en materia. Este domingo 22 de agosto fecha prevista para las primarias de Alfredo Díaz, sólo las pudieron realizar en el municipio Arismendi, con dos candidatos que quedaron en competencia de los casi diez que comenzaron la “partida”.

Mayor fracaso imposible. La cantidad de irregularidades denunciadas por quienes creyeron de buena fe en el proceso, es abrumadora. Los ejemplos en los municipios Arismendi y Díaz, son harto elocuentes.  (Ver Anexos).

Además, el gobernador cambió de “discurso” cuando conoció que la Alianza Democrática (AD, Copei, Pro Ciudadanos, Primero Venezuela, Voluntad Popular, Venezuela Unida, Nuvipa, Soluciones, Alianza Centro, Compa, Unidad por Venezuela, Opina, Unidad, Bandera Roja, Redes, UPP 89, MAS, Cambiemos, Partido Ecológico y El Cambio), anunciaron su respaldo a la candidatura del profesor, Morel Rodríguez Ávila.

Cómo reaccionó Alfredo Díaz. Cómo nadie mejor en Nueva Esparta sabe hacerlo, mando bien largo al carajo “a sus compañeros de ruta” hasta ese día, se guardó los escrúpulos en el maletín y viajó a la ciudad de Caracas a procurar el respaldo del G4 y aun cuando se conoce que lo consiguió, todavía no logran cómo anunciarlo. No es fácil.

En el camino del viaje a Caracas quedó la aspiración de Leynys Malavé de Díaz, a la alcaldía del municipio Mariño, de Oscar Pino, en Antolín del Campo y finalmente, según conocimos al escribir estas líneas, “negoció” a su candidato en el municipio Maneiro, para respaldar al jefe regional de un partido del G4. Su esposa, un incondicional amigo y el procurador del estado, quedaron “descartados” en el camino de la ambición desmedida.

Ciertamente a los dirigentes políticos hay que juzgarlos por los resultados, sin embargo, estimo que es imposible que haya buenos resultados si la acción política no está motivada por principios éticos.

El líder político que desempeña su actividad para acumular poder, para enriquecerse o para fines egoístas no le conviene a la gente. En este caso, la evidencia señala que al gobernador le importa mucho más su bienestar personal y su estatus, que el servicio a los ciudadanos a los que se supone debe servir.

No sé porque se me ocurre que las declaraciones de la primera dama del estado, Leynys Malavé, hasta “antier” aspirante a la alcaldía de Mariño, están dirigidas al gobernador como dirigente político: “Cuando se escriba la historia de este momento, nuestra propia gente jamás nos perdonaría que no hayamos tenido ahora la madurez política ni el suficiente amor por nuestra tierra. Es el tiempo de rectificar (…) O salvamos a Nueva Esparta todos unidos o nos hundimos con ella por la división”. 

JoséGregorioRodríguez/Jotaerre577@gmail.com

Compruebe también

Ni aprenden ni olvidan por José Gregorio Rodríguez

Ni aprenden ni olvidan la oposición venezolana es igual alos borbones Referendum Revocatorio o presidenciales 2024