John Lennon, drones y el Covid en inauguración de JJOO

Que esta sea la única vez que un estadio con aforo para 68 mil personas esté vacío durante un evento de la talla de la ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos.

Que esta sea la primera y última vez que un evento de esta envergadura se quede sin los aplausos y la emoción de los espectadores. Porque la sensación ante un escenario así de grande, no es otra que la de extrañeza. Casi de incomodidad, pues es evidente que algo hace falta, que algo está fuera de lugar. Y que ese algo es importante.

Desde las graderías altas del estadio, apenas unos mil espectadores y otros miles periodistas y fotógrafos estuvieron presentes en el momento histórico de la inauguración de los Olímpicos de Tokio 2020 porque, aun aplazados un año, así se refieren a las justas en la capital japonesa.

La ceremonia arrancó con unos aplausos tímidos de algunos reporteros que se animaron a bajar sus cámaras por unos segundos para, de alguna manera, darle inicio a los juegos desde las pocas graderías ocupadas.

Notiespartano/ElEspectador

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