Ortega celebra la revolución aislado y con sanciones

El presidente Daniel Ortega celebró la noche del lunes (19.07.2021) 42 años del triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua, en medio de sanciones por encarcelar a sus posibles rivales para las elecciones de noviembre y tan o más aislado que la dictadura de Anastasio Somoza Debayle que ayudó a derrocar.

Durante el acto celebrado en la Plaza de la Revolución ante cientos de sus seguidores y transmitido en cadena obligada de radio y televisión, Ortega acusó a Estados Unidos de querer «conquistar el espacio y someter a Rusia y China”, declaró que su gobierno «derrotó de un plumazo” a los opositores en 2018, y prometió aumentar el salario mínimo en un 5% a partir de agosto.

El 19 de julio de 1979, los sandinistas derrocaron al dictador Somoza y comenzaron un gobierno revolucionario del que Ortega fue presidente de 1985 a 1990. El régimen sandinista enfrentó una larga guerra de los «contras” y fue derrotado en las urnas por Violeta Chamorro, quien pacificó el país.

Ortega cumplirá 76 años cuatro días después de las elecciones y espera reelegirse como único candidato del FSLN. Pero esta vez eliminó del camino a todos sus posibles rivales, comenzando por Cristiana Chamorro, hija de la exmandataria y aspirante presidencial que está bajo arresto domiciliario desde el 2 de junio.

Otros cinco aspirantes fueron encarcelados a partir de ese día.

Tildó a aspirantes presidenciales de «criminales»

«Son criminales, no son candidatos”, afirmó Ortega al culparlos por la revuelta social que puso en jaque a su gobierno en abril de 2018. El mandatario ha insistido en calificar esas protestas como «un fallido golpe de Estado”.

En un discurso inusualmente breve, Ortega destacó el apoyo ruso ante las sanciones impuestas por Occidente a sus familiares y allegados, tildó de «miserables» a los empresarios nicaragüenses, volvió a acusar a Estados Unidos de querer derrocarlo, reafirmó su control sobre el Ejército y la Policía, y concluyó su discurso con el gritó: «el pueblo armado jamás será aplastado».

El mandatario, próximo a cumplir 76 años y que coordinó una Junta de Gobierno de 1979 a 1984 y presidió por primera vez el país entre 1985 y 1990, ha acusado a los líderes opositores de intentar derrocarlo con el apoyo de los Estados Unidos y los ha tildado de «criminales».

Cargó contra Estados Unidos y empresarios

En su discurso de este lunes, Ortega volvió a acusar a Washington de «poner en práctica el terrorismo» y de querer «imponerse» en Nicaragua por un supuesto interés en «el gigantesco recurso del canal» interoceánico, debido a que el país está ubicado en un «punto estratégico».

Insistió en que Estados Unidos junto con empresarios y organismos no gubernamentales nicaragüenses intentaron derrocarlo en abril de 2018, cuando estalló una revuelta popular por unas controvertidas reformas a la seguridad social y que luego se convirtieron en una exigencia de renuncia del presidente Ortega, debido a que respondió con la fuerza.

Asimismo, reafirmó su control sobre el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional, dirigidos por el general Julio César Avilés, a quien llamó «hermano» y «compañero», y su consuegro Francisco Díaz, respectivamente.

«El pueblo unido jamás será vencido, un pueblo armado jamás será aplastado», lanzó.

El acto sandinista, que comenzó hacia las 18.00 horas (00.00 GMT del martes) y que duró un poco más de dos horas, fue resguardado por un fuerte contingente policial, militar y civiles sandinistas, y los únicos oradores fueron Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, y el canciller de Abjasia.

Notiespartano/DW.com/EFE

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