Ni contigo ni sin ti por José Gregorio Rodríguez

El político, militar e historiador, Bartolomé Mitre (1821-1906), quien llegó a ser presidente de la República Argentina entre 1862 y 1868 y una de las figuras más ilustres de Hispanoamérica, escribe en el prólogo de su novela Soledad, publicada en 1847:

“Cuando la sociedad se completa, la civilización se desarrolla, la esfera intelectual se ensancha entonces, y se hace indispensable una nueva forma que concrete los diversos elementos que forman la vida del pueblo llegado a ese estado de madurez. Primero viene el drama, y más tarde la novela. El primero es la vida en acción; la segunda es también la vida en acción pero explicada y analizada, es decir, la vida sujeta a la lógica. Es un espejo fiel en que el hombre se contempla tal cual es con sus vicios y virtudes, y cuya vista despierta por lo general, profundas meditaciones o saludables escarmientos”.

Viene a colación la referencia de Mitre, porque se nos antoja que la política neoespartana, de acuerdo como la percibe el gobernador Alfredo Díaz, uno de los protagonistas fundamentales desde la oposición, sigue siendo un drama a punto de convertirse en tragicomedia.

No voy a repetir lo tantas veces señalado por analistas y dirigentes políticos de la región y del país nacional, en relación con la ejecutoria del personaje tanto en el ejercicio de la gobernación, como en la conducción del sector opositor, el cual asumió en solitario durante más de tres años.

Si no existieran cuestionamientos, diferencias y su figura no estuviera en el estado de precariedad extrema en la que se encuentra, no habría emergido con tanta fuerza y vigor el nombre del ex gobernador Morel Rodríguez Ávila, quien desde que anunció en enero de este año su aspiración a la gobernación de Nueva Esparta, ha asumido el liderazgo de la mayoría opositora, como lo evidencian todos los sondeos de opinión.

Ese es el drama del gobernador, no posee suficiente grandeza para asumir que se equivocó, que se encuentra mal políticamente, que no está en su mejor momento para aspirar a la reelección y en lugar de “ceder el testigo” para intentar recuperar sus fuerzas, se ha convertido en un obstáculo cuya terquedad está a punto de ocasionar que el chavismo recupere la gobernación del estado, obtenga casi todas las alcaldías, la mayoría en el consejo legislativo regional y las cámaras edilicias municipales.

Por cierto, esto es un asunto de la oposición y sólo a ella le corresponde resolverlo, sólo cumplo con anotar lo que se observa en el terreno político insular y en ningún caso pretendo decirles cómo deben actuar para no terminar “haciendo el ridículo”. En definitiva, no es un asunto de mi incumbencia, pero de verdad me entretiene.

El gobernador se empeña en impulsar la línea política de las primarias para la escogencia del candidato a la gobernación y las alcaldías y en el “acuerdo político”, para los candidatos al consejo legislativo y los concejos municipales.

Sin embargo luce obvio indicar, que el PSUV y sus aliados se encuentran realizando un proceso de primarias como nunca antes se había realizado en la historia democrática de nuestro país, el cual no sólo le entregó a la soberanía popular la escogencia de todos su candidatos, sino que también hizo emerger un nuevo liderazgo en el 85% de los cargos en disputa en la consulta del 8 de agosto próximo, lo cual sin duda expresará su correlativo en las megaelecciones del 21 de noviembre de este año.

¿Está en capacidad Alfredo Díaz y quienes lo siguen de realizar un proceso de primarias más amplio, incluyente e inclusivo que el que adelanta el PSUV?

La respuesta la están ofreciendo sus más “leales seguidores”, quienes le vienen “sacando el cuerpo” al asunto, como lo demuestra el intento fallido en tres oportunidades en esta última semana, de realizar una rueda de prensa anunciando la consulta, por la ausencia de las principales organizaciones políticas que lo “teóricamente respaldan”.

Cada organización tiene su propio juego, cada una quiere “le quede algo” de la buena cantidad de cargos que se escogerán el 21 de noviembre, y todas saben que el efecto dominó que se puede producir si escogen un candidato sin opción a la gobernación, los alejaría del ejecutivo y legislativo, regional y municipal, por cuatro años más.

Ya comienzan a preguntarse quienes todavía respaldan al gobernador, si vale la pena acompañarlo en una pelea que no les corresponde, como quedó evidenciado en un audio que circuló por las redes sociales, en el cual un incondicional colaborador de Alfredo Díaz, desde “el campo de la ideas”, quien al identificar al principal enemigo a derrotar en esta contienda, no identificó al PSUV y sus aliados del Polo Patriótico, sino a Morel Rodríguez Ávila.

Reflexionan entonces si les conviene hipotecar el futuro de sus organizaciones y sus principales dirigentes, por empeñarse en acompañar una política que además de todo, ha sido desautorizada por las direcciones nacionales de sus partidos y por las alianzas nacionales de las cuales forman parte.

Para el gobernador la obsesión por la reelección no es ni drama, ni novela, es solo una tragicomedia que se encuentra en la narrativa de cualquier telenovela o en la letra del bolero de Pepe Aguilar: “Ni contigo, ni sin ti”.

JoséGregorioRodríguez/Jotaerre577@gmail.com

Compruebe también

La cúpula deshumanizada por Cesar Pérez Vivas

La cúpula que está manejando un elevado número de presos políticos, de forma inobjetable la profunda deshumanización