A la buena de Dios por Manuel Avila

Los gobernantes no llegan a entender cuando han fracasado y esas actitudes terminan haciéndole daño a su pueblo. No querer aceptar que el binomio Alfredo Díaz-Dante Rivas como Gobernador y Protector terminaron moliendo el desarrollo de Nueva Esparta es parte de la minusvalía mental de quienes apuestan solo a los intereses personales y a más nada.

Están llegando los tiempos de la ciudadanía para que sea la gente la que evalúe el tránsito de los políticos en sus gestiones y esa deberá ser la constante para elegir en los próximos años. No quedan dudas que el Gobernador nada hizo por Nueva Esparta en 4 años y por tanto sus posibilidades reeleccionistas se apagaron, aunque quiera repetir, pues es evidente que nada dejó como huella para que le gente vuelva a votar por él. Y al Protector con mayor presupuesto que el Gobernador tampoco hizo nada por la región y solo de ladridos y roncaderas tuvo su pobre gestión como un saludo a la bandera. Quedaron raspados los dos porque no solventaron los problemas capitales de la sociedad y dejaron transcurrir los 4 años a la buena de Dios.

A los neoespartanos nos correspondió vivir calamidades con ciclos de agua de 45 días, cortes de luz interminables y diarios, la problemática del gas, de la gasolina, de la inseguridad, la quiebra de los hospitales, la crisis de las comunicaciones y sobre todo la quiebra del aparato económico que dejó en la miseria colectiva todo un pueblo. No han podido solventar los problemas de la gente y se ganaron el repudio colectivo.

En medio de esa crisis de gobernabilidad que se une al peo nacional de la locura del poder, entramos al túnel de la pesadilla que condena al pueblo a la miseria colectiva. Con esa falta de gobernanza el Covid ha continuado su paso campante en una sociedad sin vacunas y sin previsiones. Por otra parte, la devaluación de la moneda y la solarización del mercado condenan a los ciudadanos a una tragedia de grandes dimensiones que se lleva en sus fauces la sobrevivencia de una sociedad entera.

En medio de tanta tragedia de ver el estado colapsar en los últimos 9 años, insurge la candidatura de Morel Rodríguez con su experiencia de gobierno para mostrarse ante los insulares como la ficha que pondrá fin a la locura del poder. Sin dudas que ante el fracaso estrepitoso del Gobernador y el Protector la sociedad neoespartana huyéndole a la incapacidad del binomio del desastre le está dando un voto de confianza a Morel para que salve a Nueva Esparta.

Más allá de los escuadrones azules que tele conduce el colombiano con limpiezas de monte y la entrega de una que otra medicina en ciertas partes de la isla, nada de trascendente ha ocurrido en Margarita y menos en Coche en los últimos 9 año.

Con ese historial de no hacer nada del binomio Gobernador-Protector están ponchaos ante la evaluación de una sociedad que apuesta al futuro. Eso es lo humorístico de las comparsas que andan buscando el voto de los insulares y nada tienen que mostrar como gestión, pues evidente que nueva Esparta llegó el punto de sálvese quien pueda. A la buena de Dios marchan nuestros pueblos por culpa de una sociedad que sufre de anomia de la gobernanza.

Mientras en las entrañas del PSUV Dante, Marisel, Marleny y Coello se disputan la candidatura a gobernador, la gente de los pueblos busca como surtirse de agua porque los ciclos son mortales y la luz cada día es más calamitosa, los candidatos de la revolución nada ofrecen para sacar a Nueva Esparta del atraso y el subdesarrollo y por el otro lado el Gobernador se limita a quejarse que no tiene dinero para gobernar.

Eso lleva a la gente de ambos bandos a decir que llegó la hora de Morel Gobernador porque fue capaz de superar el cerco que le montó William Fariñas y luego Carlos Mata Figueroa y aprobó la asignatura del Protector que le endosaron a los militares que combatieron contra él.

El juego está más claro de lo que la gente ve porque ese 43% de Morel en las encuestas es real y mantiene en jaque a quienes se angustian al no poder salir del encasillamiento en que los tiene el pueblo a nivel de opinión porque no pudieron gobernar a Nueva Esparta.

 “Vamos a la buena de Dios” dice la gente en la calle porque acuden a la gobernación en busca de salvación y en ese camposanto no consigue ni un alma que dé la cara por el Gobernador y al Protector solo lo encuentran metiendo mentiras y echando cuentos a granel sobre la nada.

Eso es lo que hay y por eso Nueva Esparta hace buen rato camina por los rieles de la victoria con Morel Gobernador.

ManuelAvila

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