Contra la educación por Manuel Avila

Lejos de aquella propuesta educativa que hablaba de superar la colosal obra de Morel con 128 escuelas y 77 aulas de telemática, más la firma de contratos colectivos, HCM, convenios con universidades nacionales y regionales y los proyectos académicos que mantuvieron la excelencia educativa en las escuelas estadales, nada hizo ese gobierno marruñeco que presidio Alfredo Díaz por el avance de la educación estadal. No cumplieron con las propuestas que hicieron en su programa de gobierno y solo de mentiras se alimentó el grupo de ilusos que soñaron en convertir a Nueva Esparta en la capital de la educación nacional. Solo la desidia y la ignorancia reinaron en su propuesta gubernamental.

Esos ideólogos de la educación estadal se quedaron en simples sueños de grandeza porque ni un pupitre le entregaron a nuestras escuelas, ni un brochazo de pintura hicieron de manera simbólica siquiera para simular que estaban soñando con una realidad virtual. Eso si las escuelas fueron desvalijadas todas y convirtieron en ranchos lo que hasta el 2012 fue un modelo de gestión envidiado por todos los estados del país.

La destrucción de las escuelas estadales rompieron los esquemas de lo real y la desidia, la irresponsabilidad y la falta de conciencia dejaron perder un patrimonio estadal que obliga al estado a tomar medidas contra los irresponsables que condenaron nuestra educación a la peor tragedia de los últimos tiempos. De aquel sueño de construirle una escuela a cada pueblo solo quedaron cascarones de concreto a las cuales los mismos vecinos le arrancaron las puertas, pocetas y cercas. Si esa fue la propuesta de destrucción plasmada en el papel cuando a éste Señor lo lanzaron como candidato a Gobernador de Nueva Esparta que me disculpen los asesores educativos, pero aquí lo que quedó en los pueblos de la región es una muestra de la quiebra de una propuesta que desbarató al estado en toda su dimensión.

Los contratos colectivos desaparecieron como por arte de magia y aquellos que ayer eran unos perros rabiosos que cuidaban el templo de los salarios, quedaron convertidos en simples estatuillas de cerámica. Escondieron para siempre el megáfono en alguna oficina de la Casa del Maestro y las cadenas con que se amarraban frente a la gobernación se perdieron en los pensamientos de los maestros que por años se convirtieron en defensores de sus contrataciones. Esa consigna “El magisterio unido jamás será vencido” pasó a formar parte de las frases humorísticas de la historia sindical venezolana y lo sindicalistas fueron tragados por la tierra en un acto mágico.

De lo académico no se ocupó más nadie y cómo que eso no hubiese existido jamás en las escuelas estadales, pues solo de entregar pergaminos de la mentira para tentar a los docentes con escaramuzas de lo irreal sirvieron esos papeles que ilusionaron a los maestros hasta confundirlos para toda la vida. Con el sonsonete de cargos fijos atraparon a directores que burlaron los linderos de la Junta Calificadora para que se nombraran funcionarios a capricho del Mujiquita del momento y donde se violaron los principios legales de los concursos de credenciales para optar a cargos de gerentes de escuelas. Y dejaron atrás las decisiones del organismo rector de las políticas educativas como es el MPPE como nunca se había hecho en Nueva Esparta y donde al nombramiento de cada director entraban en juego los funcionarios de las Coordinaciones Municipales de ZENE para dar validez a cada acto administrativo realizado en las escuelas estadales.

Más nunca se firmó un convenio con las universidades nacionales, ni regionales por lo cual aquellos famosos convenios con la UCV, con UNIMAR y con la UDO entraron en la ruta de auto destrucción académica.

No se construyó una escuela más y salvo la media escuela de Chacachacare que hizo este gobierno con el gobierno de Mata Figueroa el resto fue un zapatero que ni con los mejores bateadores pudieron quitarse de encima. Es evidente que ese gobierno fracasado le falló a Nueva Esparta al abandonar la educación a un rincón escondido de una pésima gestión.

Todavía el autor de la destrucción de la educación estadal se atreve a dar la cara al señalar de manera desproporcionada y grotesca que su obra se pierde de vista en materia de alcances académicos. Pero son los ciudadanos de Nueva Esparta los que evalúan un gobierno del fracaso que no pudo sostener el desarrollo de la educación de una región que por momentos fue modelo nacional.

No entendieron los propulsores de este gobierno fracasado que castrando la educación se entierra para siempre el desarrollo de los pueblos.  Y eso fue lo que hicieron los fracasados gerentes al arrinconar la educación en un edificio abandonado y ruinoso que más nunca volteo la mirada a las escuelas de los pueblos insulares y que fueron saqueadas saqueadas y ultrajadas como un vulgar espacio de pueblo. Las gráficas de lo abominable muestran a los mismos ciudadanos cargando con puertas, pocetas, computadoras, ventanas, cercas y nuestras escuelas quedaron como ruinas que dibujan del fracaso de un gobierno que todo lo convirtió en nada.

Definitivamente esa gente que asalta las escuelas no tienen conciencia, ni perdón de Dios y los gobiernos que las abandonan y permiten que las ultrajen son irrepetibles de una desgracia ciudadana.

ManuelAvila

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