Netanyahu arremete contra el acuerdo para destituirlo como primer ministro de Israel

Por Maayan Lubell

JERUSALÉN, 3 jun (Reuters) – El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, cargó el jueves contra un acuerdo de sus adversarios políticos para formar un Gobierno de partidos de izquierda, centro y derecha con el objetivo de destituirlo.

Netanyahu, que se enfrenta a la posibilidad de finalizar su mandato de 12 años como primer ministro, dijo en Twitter que «todos los parlamentarios elegidos por los votos de la derecha deben oponerse a este peligroso Gobierno de izquierdas», y apuntó a la participación árabe en la coalición, insólita en la historia del país.

El líder derechista emprendió el ataque en las redes sociales un día después de que el político centrista Yair Lapid anunciara, unos 35 minutos antes de la noche del miércoles, que había logrado formar una coalición de Gobierno.

En virtud del acuerdo, el nacionalista Naftali Bennett, de 49 años, exministro de Defensa y millonario del sector tecnológico, se convertiría en primer ministro y, tras un periodo de aproximadamente dos años, cedería el cargo a Lapid, de 57 años, antiguo presentador de televisión y ministro de Economía.

Es probable que la sesión parlamentaria, en la que al Gobierno le bastaría el voto de una mayoría simple de parlamentarios, no se celebre hasta dentro de 10 días, lo que deja un ligero margen de maniobra a Netanyahu, el líder más longevo de Israel.

La coalición gobernante está formada por un mosaico de pequeños y medianos partidos de todo el espectro político, incluido, por primera vez en la historia de Israel, uno que representa a su minoría árabe (21% de la población): la Lista Árabe Unida (UAL).

En Twitter, Netanyahu —que en su día fue acusado de racismo al instar a sus seguidores a salir a votar porque «los árabes acuden en horda a las urnas»— recalcó los vínculos de la nueva alianza con el líder de la UAL, Mansour Abbas.

Netanyahu publicó un video antiguo de Bennett en el que decía que Abbas «visitó a los asesinos terroristas en la cárcel» tras un atentado de 1992 en el que ciudadanos árabes de Israel mataron a tres soldados.

El portavoz de la Lista Árabe Unida no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.

ALINEACIÓN DIVERSA

Los miembros del posible Gobierno tienen poco en común, aparte del deseo de derrocar a Netanyahu, que también está siendo juzgado por cargos de corrupción. Él niega haber cometido ningún delito.

La lista incluye al partido Yamina de Bennett, el grupo de centro-izquierda Azul y Blanco, encabezado por el ministro de Defensa Benny Gantz, las formaciones de izquierda Meretz y Partido Laborista, el partido nacionalista Yisrael Beitenu del exministro de Defensa Avigdor Lieberman y Nueva Esperanza, un partido de derecha encabezado por el exministro de Educación Gideon Saar, que se escindió del Likud.

Analistas políticos consultados creen que Netanyahu intentará recurrir a la maniobra que tiene más al alcance de la mano: ganarse el apoyo de los miembros de Yamina que no están contentos con la unión de fuerzas con los legisladores árabes y de izquierda.

Netanyahu controla 30 escaños de los 120 miembros de la Knéset (la Asamblea israelí), casi el doble que el partido Yesh Atid de Lapid, y está aliado con al menos otros tres partidos religiosos y nacionalistas.

Durante su mandato como primer ministro, Netanyahu ha sido una figura polarizadora dentro y fuera del país. Sus rivales han señalado las acusaciones penales que pesan sobre él como una de las principales razones por las que Israel necesita un cambio de liderazgo, argumentando que podría utilizar un nuevo mandato para legislar la inmunidad para protegerse.

Una fuente implicada en las conversaciones de la coalición dijo que el eventual nuevo Gobierno intentaría mantener el consenso evitando cuestiones ideológicas candentes como la anexión o la cesión del territorio ocupado de Cisjordania que los palestinos quieren para crear un Estado soberano.

Bennett ha dicho que la creación de una Palestina independiente sería un suicidio para Israel e hizo de la anexión de partes del territorio que Israel capturó en la guerra de Oriente Medio de 1967 una de las principales señas de identidad de su plataforma política, pero llevar a cabo ese proyecto con la diversa coalición actual parece políticamente inviable.

Sin embargo, cualquier estallido en la frontera entre Israel y Gaza, tras 11 días de combates que terminaron con un alto el fuego hace casi dos semanas, podría poner en peligro la cohesión de la coalición.

Si el nuevo Gobierno asume sus funciones, se enfrentará a retos considerables. Además de Irán y del moribundo proceso de paz con los palestinos, también se enfrenta a una investigación de crímenes de guerra por parte del Tribunal Penal Internacional y a la recuperación económica tras la pandemia de coronavirus.

(Información adicional de Jeffrey Heller, Dan Williams y Stephen Farrell en Jerusalén, edición de Angus MacSwan)

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