El resurgir del coronavirus en el sudeste asiático provoca cierres y alarma

Por Matthew Tostevin y Aradhana Aravindan

31 may (Reuters) – El fuerte aumento de los casos de coronavirus por nuevas variantes en zonas del sudeste asiático que se habían visto menos afectadas por la pandemia ha provocado nuevas restricciones, cierres de fábricas e intentos de ampliar rápidamente los programas de vacunación en toda la región.

El número de nuevos casos diarios de COVID-19 en Malasia ha superado al de la India en términos per cápita, mientras que el total de casos en Tailandia, Vietnam, Camboya, Laos y Timor Oriental se ha duplicado con creces en el último mes.

Tailandia, que fue el segundo país en registrar infecciones después de China, se había ganado la admiración de la comunidad internacional por contener su primera ola de casos, pero su número de muertes se ha multiplicado por diez en dos meses, aunque con algo más de 1.000 sigue siendo bajo en comparación con los estándares mundiales.

La inquietud aumentó cuando las autoridades vietnamitas revelaron el fin de semana el descubrimiento de una combinación «muy peligrosa» de las variantes india y británica de la COVID-19, que se propaga rápidamente por vía aérea.

«Las tasas de infección por COVID-19 son muy alarmantes en los países del sudeste asiático», declaró a Reuters Alexander Matheou, director de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para Asia Pacífico. «Las variantes más peligrosas y mortales ponen de manifiesto la urgente necesidad de compartir y fabricar vacunas a nivel mundial con mucha más rapidez para contener este brote y ayudar a evitar un número enorme de víctimas».

A falta de vacunas, la contención es la prioridad.

Vietnam contuvo las olas anteriores -el país, de 98 millones de habitantes, aún ha sufrido menos de 50 muertes-, pero el lunes se iniciaron nuevas medidas de distanciamiento en su centro de negocios, Ciudad Ho Chin Minh.

En el norte del país, las fábricas que abastecen a empresas tecnológicas mundiales como Apple y Samsung están operando por debajo de su capacidad debido a los brotes, dijeron fuentes de la industria.

La mayor empresa agroalimentaria de Tailandia, Charoen Pokphand Foods Pcl, cerró una fábrica de aves de corral durante cinco días después de que los trabajadores dieran positivo en la prueba de COVID-19. Se han detectado miles de casos más en fábricas, obras de construcción y prisiones.

Mientras Malasia ordenaba un «cierre total» a partir del martes para frenar la propagación, las autoridades dijeron que algunas fábricas podrían seguir operando a capacidad reducida.

LENTA VACUNACIÓN

Malasia ha intentado intensificar su campaña de vacunación, pero menos del 6% de las personas han recibido al menos una dosis de la vacuna, apenas la mitad de la proporción de India.

Algunos países del sudeste asiático han puesto menos énfasis en la adquisición de vacunas que los países occidentales o simplemente no pueden pagarlas y ahora tienen un acceso limitado.

«Con un segmento más pequeño de la población que está protegido por la vacunación, la gran mayoría de la población sigue siendo susceptible al contagio», dijo Teo Yik Ying, de la Escuela de Salud Pública Saw Swee Hock de la Universidad Nacional de Singapur.

«Los sistemas sanitarios de varios países del sudeste asiático corren el riesgo de verse o ya se han visto completamente desbordados».

Solo Singapur tiene unas tasas de vacunación comparables a las de los países occidentales, con más de un 36% que ha recibido al menos una dosis, pero la aparición de casos de nuevas variantes también ha provocado nuevas restricciones este mes en la rica ciudad-Estado.

El primer ministro singapurense, Lee Hsien Loong, tenía previsto presentar una estrategia de apertura del país, cuya economía depende de su posición como centro regional de negocios y transporte.

«La solución: hacer pruebas, rastrear los contactos y vacunar, todo más rápido, y más», dijo Lee.

Las autoridades sanitarias también están atentas a la posibilidad de un resurgimiento en Indonesia y Filipinas, los dos países más poblados de la región, que se vieron muy afectados por la pandemia el año pasado.

Filipinas registró el viernes su mayor número de infecciones diarias en cuatro semanas. El domingo, la media de siete días de nuevos casos en Indonesia alcanzó su máximo en más de dos meses.

También se ha informado de un aumento de casos cerca de la frontera india de Myanmar, lo que aumenta la preocupación por un sistema sanitario que está colapsado desde el golpe de Estado del 1 de febrero.

(Información adicional de las oficinas de Reuters; edición de Jane Wardell; traducido por Tomás Cobos)

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