Abadía belga resucita una cervecería de las cenizas después de 200 años

Por Philip Blenkinsop

GRIMBERGEN, Bélgica (Reuters) – Los sacerdotes de la Abadía de Grimbergen, en Bélgica, han comenzado a elaborar cerveza por primera vez en más de dos siglos, con una fábrica artesanal que produce ediciones especiales de cerveza para el mercado masivo que llevan el nombre de la abadía.

La abadía, cuyo emblema es un fénix con el lema latino «Ardet nec consumitur» (Quemado pero no destruido), fue incendiada y saqueada dos veces por las tropas francesas en 1798, poniendo fin a una tradición de elaboración de cerveza que se remonta al siglo XII.

Karel Stautemas, el segundo prelado de la abadía y quien está a punto de completar sus estudios de elaboración de cerveza, dijo que hacer la bebida les daba una «segunda vida» a las abadías belgas y que la comunidad de 15 canónigos norbertinos estaba entusiasmada con su regreso.

«El foco principal era la religión, pero la elaboración de cerveza era necesaria porque el agua en ese momento de la Edad Media no era potable y también era una forma de pago», afirmó.

La abadía, fundada en 1128, ha estado vinculada a fabricantes de cerveza comerciales desde 1958, cuando la firma local Maes le pagaba a los monjes para usar el nombre Grimbergen y el emblema del fénix en su «cerveza de la abadía». La danesa Carlsberg ahora tiene los derechos globales.

La nueva fábrica artesanal busca combinar la tradición de 900 años de elaboración de cerveza, evidente en los libros de la biblioteca de la abadía, con nuevas técnicas e innovación. Para celebrar la inauguración el jueves, lanzará tres nuevas cervezas Grimbergen.

Marc-Antoine Sochon, un maestro cervecero de Carlsberg que supervisa la fabricación de 10.000 hectolitros por año en el lugar, dijo que una de las nuevas cervezas se basó en una tradición de la Edad Media de usar malta ahumada.

«Esa es la idea, pienso hacer ensayos, experimentos y probar cosas nuevas, en cuanto a materias primas, muestras pequeñas», dijo.

El proyecto tiene como objetivo centrarse en el aprovechamiento de cultivos locales y, para ello, la abadía ha plantado lúpulos y hierbas en su jardín, descubriendo en la parcela un antiguo hueso de vaca usado para clarificar la cerveza.

Los monjes de Grimbergen seguirán las reglas de los fabricantes de cerveza trapenses de Bélgica, aunque no son una orden trapense, que les exigen elaborarla dentro de los muros de la abadía, controlar la operación y destinar las ganancias al mantenimiento de la abadía y causas benéficas.

(Reporte de Philip Blenkinsop; editado en español por Lucila Sigal)

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