El BCE no altera su estrategia mientras surgen dudas sobre la retirada de estímulos

22 abr (Reuters) – El Banco Central Europeo (BCE) no modificó su política monetaria el jueves, tal y como se esperaba, y mantuvo sin cambios sus abundantes estímulos monetarios a pesar de las dudas sobre cómo podrá retirar su apoyo una vez que la economía de la zona euro, afectada por la pandemia, vuelva a abrirse.

El BCE está manteniendo los costes de endeudamiento cerca de mínimos históricos mediante la compra masiva de bonos para ayudar al bloque monetario de 19 países a superar una recesión que ha mantenido cerrados colegios, tiendas, restaurantes y hoteles durante la mayor parte del último año.

Sin embargo, es de esperar que el crecimiento se recupere rápidamente a partir de mediados de año, a medida que se controlen las infecciones por COVID-19, se acelere el ritmo de la vacunación y se eliminen las restricciones, lo que plantea interrogantes sobre cuánta ayuda del BCE sigue siendo necesaria.

Por el momento, el banco ha mantenido su promesa de aumentar el apoyo si es necesario y es probable que la jefa del BCE, Christine Lagarde, argumente durante su conferencia de prensa de las 1230 GMT que se necesita más tiempo antes de que la economía despierte completamente de su hibernación.

«La información recibida confirma la evaluación conjunta de las condiciones de financiación y las perspectivas de inflación realizada en la reunión de política monetaria de marzo», dijo el BCE en un comunicado.

La decisión del jueves, que se daba por descontada entre los analistas, prepara el terreno para una batalla en la reunión del 10 de junio, en la que los dirigentes del organismo tendrán que decidir si frenan la compra de bonos, incluso si eso significa dejar que los costes de los préstamos suban.

El jueves no se modificó la política monetaria del BCE, que mantuvo el tipo de depósito en el 0,5% y el tipo principal en el 0%.

En marzo, los responsables del banco acordaron acelerar las compras este trimestre. En junio volverán a revisar esa decisión, y algunos de sus responsables piden ya una reducción en el tercer trimestre.

«El Consejo de Gobierno espera que las compras en el marco del PEPP (programa de compra de activos contra la emergencia pandémica) sigan realizándose a un ritmo significativamente mayor que en los primeros meses del año», dijo el BCE, repitiendo su indicación de marzo.

Al ritmo actual, es probable que el BCE agote su cuota de compras antes de la finalización prevista de su Programa de Compras de Emergencia Pandémica el mes de marzo del año que viene. La decisión de junio será, por tanto, una señal crucial para saber si el PEPP, de 1,85 billones de euros (2,22 billones de dólares), puede concluirse a principios del próximo año.

El holandés Klaas Knot, uno de los miembros más conservadores del Consejo de Gobierno, ya ha dicho que es posible empezar a reducir las compras a partir de junio. Otros responsables de la política monetaria europea se han opuesto a esta idea, afirmando que es prematuro hablar de una reducción de las compras en vista de la mortífera tercera ola de la pandemia.

Otros bancos centrales ya han empezado a dirigirse hacia la salida.

El Banco de Canadá indicó el miércoles que podría empezar a subir los tipos de interés a finales de 2022, al tiempo que mejoraba sus perspectivas para la economía canadiense y reducía el alcance de su programa de compra de bonos.

BUENAS NOTICIAS

Aunque el crecimiento es frágil y los confinamientos se han prolongado más allá de las expectativas anteriores, Lagarde tendrá muchos motivos de alegría en su conferencia de prensa.

La actual ola de la pandemia parece haberse estabilizado en Europa, el ritmo de las vacunaciones se está acelerando y el fondo de recuperación de 750.000 millones de euros de la Unión Europea ha superado un desafío judicial clave en Alemania.

Las empresas están mostrando versatilidad para adaptarse a la vida con restricciones y los Gobiernos están aumentando las medidas de apoyo fiscal, asegurando que las empresas se mantengan a flote.

Todo ello apunta a una rápida recuperación a medida que aumenten los niveles de inmunidad, lo que planteará al BCE un dilema en materia de política monetaria.

El banco ha prometido condiciones de financiación «favorables» y compras adicionales de bonos durante la fase de «emergencia» de la pandemia. Pero ninguno de estos términos se ha definido, lo que deja a los inversores en la incertidumbre de cómo reaccionará ante el eventual repunte.

Una vez que la recuperación se afiance y el BCE reduzca las compras de bonos, la cuestión clave será hasta qué punto se permite un aumento de los rendimientos de la deuda pública de la zona del euro y cómo puede el banco central evitar la impresión de estar microgestionando dichos rendimientos.

(Información de Balazs Koranyi y Francesco Canepa, traducido por Tomás Cobos)

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