Dos fracasos por Manuel Avila

Las gestiones del Gobernador y el Protector han sido dos rotundos fracasos porque no le han cumplido a Nueva Esparta ni uno, ni otro. Las condiciones precarias de la región llevan a concluir que perdieron el tiempo en un festival de disputas sin sentido, pues mientras se desarrollaba esa trifulca nunca se percataron que Nueva Esparta se estaba cayendo a pedazos. Esa es nuestra realidad que se arremolina sobre nuestra conciencia y nos pone a pensar en la trampa que caímos al elegir a autoridades alejadas de la realidad de nuestros pueblos.

Al Gobernador se le perdió el rumbo desde su inicio de gestión al cometer el error de sus días al repetir el mismo gabinete de gobierno que no pudo calibrar las responsabilidades que le exigía el pueblo de Nueva Esparta y que plasmó en un programa de gobierno que se perdió en medio de la hojarasca. No salió el Gobernador del estilo populista que manejó siempre y eso lo llevó a perderse en la gobernanza de un pueblo que exigía respuestas y nunca las tuvo por múltiples razones.

Al Protector con todo el poder nacional se le fue el tiempo repartiendo dádivas bajo el mismo esquema centralista de Caracas y muy alejado de la esencia de la Gobernanza de la región. Llegó a creer que, entregando bolsas, claps, gas y otras menudencias podía conquistar a una región que después que el gobierno le quitó el Puerto Libre entró en un estado calamitoso que no le ha permitido recuperarse en el tiempo. No solo cerraron el Puerto Libre y dejaron a miles de neoespartanos sin empleo, sino que cerraron el Puerto de la Mar, confiscaron los ferrys para llevarlos a la quiebra y maniataron la economía insular que por los efectos de la falta de gasolina y la pandemia se volvió trizas.

Esa es la Nueva Esparta que encalló en cualquier orilla de playa con el casco central de la embarcación destruida y sus capitanes fuera de juego sin conseguir el término gobernanza por ninguna parte. Se cerraron las obras por parte de un Gobierno Regional atrapado en sus propias improvisaciones y un Gobierno Nacional que la última obra realizada fue el fiasco del Puente la Arestinga que ha sido una estafa millonaria a la nación que nadie se ha atrevido a investigar por la cantidad de culebras y alacranes que están en sus alrededores. Pero la gran perdedora es la ciudadanía de la región que ve como su red hospitalaria colapsó en plena crisis y no hay nadie que ayude a reconducir un estado corroído por los efectos de la improvisación y la falta de planificación. Y extraña que el Gobierno Regional teniendo a un sabio de la planificación, solo pudo construir media escuela en Chacachacare y más nada, pues apenas los limpia monte se usaron como espejo para mostrar la realidad de una región que se quedó con los brazos cruzados a la espera de las actuaciones del Gobernador y el Protector.

Ese fracaso a dos manos se le vino al estado cuando llegamos a creer que con dos gobernantes íbamos a tener grandes ventajas sobre otras regiones, pero que terminó el episodio en una lucha sin sentido que dejó en la estacada a los ciudadanos de una región entrampada en sus propias locuras. Nadie hace nada por resolver los problemas de Nueva Esparta y por ende estamos atrapados entre la borrasca y la tormenta.

Esa es la razón por la cual los neoespartanos solicitan la presencia de Morel Rodríguez Avila con su experiencia para que implemente de nuevo los planes y proyectos que en su momento convirtieron a Nueva Esparta en la entidad con mejores condiciones para vivir. Eso habla de la vialidad, el sistema de salud, la seguridad, los servicios públicos, la educación, la cultura, las cestas de comida, los becas Funjemasu, los convenios con las universidades y tanta actividad que se realizó en Nueva Esparta para darle valía a una región que se proyectó como una zona privilegiada de Venezuela.

Por supuesto el turismo hizo de Nueva Esparta la región de mayor progreso del país y eso permitió a miles de familias que llegaron de visita a instalarse en Margarita para toda la vida. Pero con la Nueva Esparta que retrocedió a niveles dimensionales en los últimos 9 años le corresponde a los ciudadanos reclamar unas mejores condiciones de vida y encuentran en Morel la salvación a la destrucción masiva a la que la han impulsado las pésimas políticas de los gobernantes de turno. Corresponde al Gobernador y al Protector justificar su fracaso, no con políticas populistas, sino garantizando condiciones de vida a una población que se cansó de esperar por el arranque de los dos gobernantes.

Ahí está Morel Rodríguez Avila con su gestión prolífica y exitosa que lo convirtieron en “el constructor de Nueva Esparta”.

Encíclica/ManuelAvila

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