Focalización sensorial, una práctica para potenciar el deseo

Estamos seguros de que en muchas ocasiones te has preguntado cómo ser mejor en la cama, y también de que pocas de esas ocasiones has concebido un back to basics. En la búsqueda de ideas para potenciar el deseo y las relaciones sexuales, solemos caer en el error de creer que las tendencias novedosas, las posturas rebuscadas o los juguetes eróticos van a resolver cuestiones que residen más en lo sentimental.

La focalización sensorial es una práctica clave de la sexología que no solo renuncia a eso a la hora de mejorar los encuentros sexuales, sino que puede ayudarnos a solventar ciertas dificultades, tanto físicas como emocionales, que intervienen en ellos. Qué mejor momento que este, cuando se acercan unas tímidas vacaciones y tendremos tiempo libre, para ponerlo en marcha. Hablamos de todo ello con nuestra experta de cabecera, la sexóloga y asesora de parejas Elena Requena.

“La focalización sensorial es una técnica que podría considerarse como uno de los pilares base de la terapia sexual. Sus precursores fueron Master y Johnson, los terapeutas sexuales que inspiraron la serie Masters of Sex”, detalla Elena. “La idea básica es que ambos miembros de la pareja sean capaces de conocer y descubrir el placer erótico de uno mismo y de la pareja. Fundamentalmente, intentando desgenitalizar y establecer el encuentro erótico dejando la penetración a un lado”.

Para resolver dificultades o sencillamente mejorar

Esta técnica es, de hecho, perfecta para realizar en pareja, “aunque también se usa en terapia individual. Puede ponerse en práctica tanto para dificultades relacionadas con el encuentro en sí, como la ansiedad anticipatoria o las disonancias del deseo, como dificultados con prácticas concretas o estrictamente físicas”, explica Requena.

La focalización sensorial se ha recomendado históricamente para tratar lo que se denomina habitualmente como “disfunciones”, aunque no es necesario sufrir ninguna problemática para disfrutar sus beneficios. “Bajo mi punto de vista no debemos hablar de disfunciones o patologías. En la mayoría de los casos debemos referirnos a dificultades”, apunta Elena. Una de ellas es el trastorno de excitación sexual.

“Cuando existen dificultades en la etapa de excitación, la focalización sensorial puede ayudarnos a no sentir que tenemos un guion ya prefijado, que podemos hacer y explorar qué es lo que nos excita, y no lo que nos debe excitar. Cuando esto ocurre, cuando nos tomamos nuestro tiempo, ese deseo surge y merece la pena experimentarlo”, continúa. Si crees que puedes estar experimentado alguna de estas problemáticas, te aconsejamos acudir a un experto de la sexología.

Pero, como decíamos, puedes practicar la focalización sensorial por simple ánimo de mejora. “Es muy enriquecedor para nuestra vida erótica. Si sentimos que nos gustaría aumentar nuestro conocimiento sobre nuestro cuerpo y el de nuestra pareja, explorara qué deseamos realmente y qué desea nuestra pareja, puede ser muy útil”, aconseja. “Generalmente cuando los genitales y la penetración desaparecen de la ecuación, nos damos cuenta de que hay muchas formas de disfrute que no habíamos planteado”.

El sexo más allá de la penetración

Merece la pena detallar, eso sí, las etapas en que consiste. “Generalmente hablamos de tres fases en la focalización sensorial, aunque no creo que tengan que aplicarse en todos los casos y depende de la dificultad que nos plantee la pareja. En una primera fase, las caricias o la exploración incluirán todo el cuerpo, evitando pecho y genitales”, desarrolla. 

“En la segunda fase, si ambas personas están cómodas, se incluirán las zonas que antes no lo estaban pero sin darle más importancia que al resto del cuerpo. Y en un último momento, las caricias genitales pueden volverse más específicas. El paso de una fase a otra puede llevar semanas o meses”.

Es curioso que una técnica clásica sobre cómo ser mejor en la cama parezca casi revolucionaria si pensamos nuestras prácticas hoy, cuando difícilmente concebimos los encuentros sexuales sin la penetración. 

«Es curioso cómo todos estamos de acuerdo en que salir de la penetración o los genitales es necesario, pero pocas personas lo llevan a cabo. La sociedad nos dicta qué técnicas tienen valor y cuáles no. Eso nos hace mucho daño a la hora de conocer y explorar nuestro propio deseo. Animaría a todas las parejas a buscar información si sienten curiosidad y marcarse como tarea pendiente en común hacer algún ejercicio de este tipo”, concluye Elena.

Notiespartano

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