Esta cabaña prefabricada en la selva de Ecuador es totalmente sostenible

Una pareja de arquitectos son los creadores de esta bonita cabaña que se ha construido en Ecuador. Diana Salvador y Javier Mera quisieron crear un espacio perfectamente simbiótico con la naturaleza en la que se iba a erigir esta cabaña prefabricada para sí mismos. Y lo han logrado. Huaira, nombre que ha recibido, se concibe como como un refugio en las afueras de la capital del país, Quito, para facilitar, y hacer real, el contacto con la esencia de la naturaleza, escondida entre una densa vegetación en una finca de naranjos, bananos y cacao.

Toda la construcción se apoya en una perspectiva sostenible que apuesta por lograr una huella de carbono negativa, utilizando estrategias científicamente cuantificadas. Tales estrategias incluyen métodos de construcción de bajo costo, adaptabilidad a las condiciones climáticas y un diseño modular que es replicable y escalable.

El proyecto aborda, y resuelve, los desafíos más importantes del sitio: la necesidad de ventilación en un clima cálido y húmedo y una defensa contra las fuertes lluvias la mayor parte del año. Veámoslo con mayor detalle.

Un elemento que destaca es el revestimiento de Tetra Pak (polialuminio). Con él se logra proteger la estructura de madera contrachapada prefabricada. Su estructura y forma son deliberadamente simples, reciclables y adaptables, lo que garantiza que tenga un bajo impacto ambiental y mantenga el enfoque en su entorno natural.

Huaira mide 40 metros cuadrados y tiene una forma inclinada distintiva que contiene dos pisos de espacio habitable. Esto incluye un baño, una sala de estar y una cocina, y un pequeño dormitorio al que se accede por una escalera de rodadura alterna.

El baño está ubicado en la parte delantera de la vivienda y cuenta con una ducha encerrada por una caja de vidrio que se proyecta desde la fachada de la cabina, sumergiendo a los usuarios en la naturaleza mientras se bañan.

El pequeño tamaño de la cabaña proporciona un amplio espacio para reuniones con más gente sin sufrir estrecheces. Al mismo tiempo, garantiza que también se pueda usar como una escapada de vacaciones para turistas que quieran disfrutar de la paz y tranquilidad que el entorno natural ofrece.

La estructura principal está hecha de madera contrachapada prefabricada, elevada sobre gaviones rellenos de piedra. Estos gaviones protegen la casa de las fuertes lluvias o la inundación del río adyacente.

El interior de la cabaña prefabricada queda perfectamente sellado, con ventanas de vidrio y un techo y revestimiento hechos de Tetra Pak en forma de láminas corrugadas.

Los materiales utilizados para construir la cabina fueron elegidos por su baja huella de carbono y para permitir que la vivienda sea completamente reciclada o reutilizada al final de su vida útil.

Se utilizó madera contrachapada para la estructura principal en reconocimiento de su carbono secuestrado, es decir, la cantidad de dióxido de carbono que un árbol elimina de la atmósfera a medida que crece y posteriormente se almacena como carbono. Con el fin de limitar el consumo de carbono de Huaira cuando está en uso, Salvador y Mera diseñaron su carcasa para facilitar la ventilación natural, eliminando la necesidad de aire acondicionado. Esto incluye perforaciones en las paredes que permiten la ventilación cruzada.

El techo también cuenta con una capa retráctil que se puede usar para cubrir un tragaluz y limitar la cantidad de luz solar directa que llega a los interiores y, a su vez, ayuda a enfriar la cabina.

Notiespartano

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