Redadas migratorias arrasan México mientras crece partida de centroamericanos hacia EEUU

Yaretsi, una niña migrante hondureña solicitante de asilo mientras mira por la ventana de un vehículo de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, en Texas, EEUU. 15 de marzo de 2021. REUTERS/Adrees Latif

APIZACO, México, 15 mar (Reuters) – México ha intensificado las redadas de migrantes, sacando a cientos de personas de los trenes en las últimas semanas, para detener un aumento de migrantes centroamericanos que se dirigen a Estados Unidos desde que el presidente Joe Biden asumió el cargo, según defensores y datos oficiales.

La represión de los agentes migratorios respaldados por el Ejército y la Policía marca una escalada en los esfuerzos de México para controlar la migración en su territorio.

Si bien el país latinoamericano ha acogido con satisfacción el compromiso de Biden de abordar las causas de la migración desde Centroamérica, le preocupa que los esfuerzos de la nueva administración para facilitar que las personas soliciten asilo en Estados Unidos estén fomentando los viajes.

Unos 1.200 migrantes centroamericanos, incluidos más de 300 niños, fueron capturados en redadas entre el 25 de enero y el 16 de febrero a lo largo de rutas de tren en seis estados del sur y centro de México, así como en la capital, dijo el Instituto Nacional de Migración de México (INM).

Más de 800 migrantes también fueron detenidos mientras viajaban hacia el norte en autobuses o remolques en las últimas semanas, según cifras oficiales compiladas por Reuters.

El INM aseguró que la decisión de lanzar los allanamientos de trenes no fue a instancias de Estados Unidos y que no había realizado tales detenciones en los últimos años porque menos migrantes habían usado trenes anteriormente para viajar hacia el norte. Sin embargo, no proporcionó datos comparativos sobre el número total de migrantes atrapados en redadas en años previos.

Pero Tonatiuh Guillén, jefe del INM hasta 2019, dijo a Reuters que la frecuencia y la escala de las detenciones actuales no tenían precedentes. Guillén precisó que, anteriormente, las redadas eran ocasionales, pero ahora no dudaba «que se haya vuelto un procedimiento regular».

La Casa Blanca ha dicho que la administración de Biden no ha discutido con México cómo despliega fuerzas de seguridad en su propio territorio. Washington ha hablado con México sobre la gestión de su frontera sur con Centroamérica, explicó un funcionario estadounidense quien solicitó el anonimato.

«No se trata de listas de demandas o pedirle a la gente que haga más», sostuvo el funcionario. «Es mucho más una cuestión de sentarse y pensar ‘¿Qué podemos hacer?'».

Biden asumió el cargo en enero y se comprometió a deshacer muchas de las políticas restrictivas de migración del expresidente Donald Trump. Ha comenzado a permitir que los menores no acompañados que llegan a la frontera ingresen al país para presentar solicitudes de asilo. Anteriormente habían sido deportados rápidamente.

El mandatario demócrata también revirtió un programa de la era Trump que había obligado a los solicitantes de asilo, en su mayoría centroamericanos, a esperar en México en lugar de en Estados Unidos mientras se procesan sus solicitudes.

Los republicanos sostienen que las medidas de Biden han alentado la migración ilegal.

TREN DETENIDO

Una noche de fines de enero, un tren de carga en dirección al norte se detuvo inesperadamente en la ciudad de Apizaco, en el centro de México.

Decenas de policías, fuerzas de seguridad y agentes de inmigración bloquearon las vías del tren, según testigos. Los autobuses para transportar a los migrantes capturados estaban estacionados cerca.

Alejandro, un migrante hondureño quien pidió no usar su apellido por temor a represalias, dijo que saltó de la parte superior del tren y se apresuró a refugiarse en la hierba alta. Al caer, se lastimó la pierna y un brazo.

«Me quedé escondido casi hasta la mañana», confesó Alejandro, de 28 años, quien juró evitar el uso de trenes de ahora en adelante en su viaje hacia el norte.

Más de 100 migrantes fueron capturados en la operación, dijo Elías Espinoza, director del refugio para migrantes La Sagrada Familia, cerca de donde ocurrió la redada.

Aquella fue la redada más grande que había visto en ocho años en la zona. Una semana más tarde, le siguió otra operación a cargo de autoridades de migración respaldadas por fuerzas especiales, relató Espinoza.

Los migrantes corren el riesgo de ser detenidos y deportados si no tienen la documentación adecuada para estar en México, incluso si planean buscar asilo en Estados Unidos.

«México está desempeñando el papel de detener la inmigración a Estados Unidos», opinó Sergio Martín, jefe de operaciones en México de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras.

Los grupos de derechos humanos han expresado su preocupación por el aumento de las actividades de aplicación de la ley, diciendo que las fuerzas de seguridad mexicanas y centroamericanas a menudo infringen el derecho de los migrantes a buscar asilo.

A pesar de las redadas en México, los agentes fronterizos de Estados Unidos realizaron en febrero 100,441 detenciones o expulsiones de migrantes en su frontera sur, el total mensual más alto desde la crisis fronteriza de 2019. El aumento fue impulsado por migrantes centroamericanos.

Cuando se le preguntó sobre las redadas y si la administración de Estados Unidos apoya a México para detener los flujos migratorios, un portavoz del Departamento de Estado dijo que Estados Unidos trabaja para promover «una migración segura, ordenada, justa y humana a nivel mundial».

La cancillería mexicana no respondió de inmediato a solicitudes de información. En el pasado, ha dicho que la migración ordenada es de interés nacional.

Los migrantes centroamericanos huyen de la violencia criminal, el colapso económico y una creciente hambruna, exacerbada por dos devastadores huracanes a fines de 2020.

Ahora, menos migrantes centroamericanos pueden pagar a los traficantes para que los lleven a México y Estados Unidos, un viaje que cuesta miles de dólares por persona.

En cambio, más migrantes se abren camino por su cuenta, aseguran los traficantes, exponiéndose tanto a los poderosos cárteles de la droga como a las redadas migratorias.

Algunos migrantes están optando por caminar miles de kilómetros a través de terrenos accidentados, en lugar de correr el riesgo de ser presas de las redadas.

El migrante hondureño Pablo Sordo, en el estado Veracruz, en el sur de México, recordó que las autoridades locales ya lo detuvieron una vez en un puesto de control y que no tenía la intención de abordar el tren por temor a que lo detuvieran nuevamente.

«Hay que venir rodeando porque, o pegas con migración o pegas con los malandros, y si no tienes dinero te dejan descalzo, sin ropa», dijo Sordo.

Notiespartano/Reuters

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