Ciudadanos vuelven a desafiar a la junta militar de Birmania con más protestas

El objetivo de los manifestantes birmanos que salen a protestar en las diferentes ciudades del país es claro: sacar a la Junta Militar que se adueñó del poder por medio de un golpe de Estado el 1 de febrero. Hasta ahora la meta sigue pareciendo lejana, pero los birmanos una vez más dan muestra de su valentía saliendo a las calles este sábado (06.03.2021), a pesar de la represión, que ha dejado al menos 54 muertos, y la falta de respuesta por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.

En Rangún, la antigua capital y la ciudad más poblada, los manifestantes fueron repelidos por las fuerzas de seguridad con gases lacrimógenos, mientras que también se organizaron marchas en Lashio, en el noroccidental estado de Shan.

En las redes sociales se ha convertido en viral la etiqueta #R2P, siglas de «responsabilidad de proteger». Este principio de Naciones Unidas (ONU) es un compromiso político global para evitar serias violaciones de los derechos humanos, como crímenes de guerra y lesa humanidad, con aplicación de medidas como sanciones. El uso de la fuerza en este marco es prerrogativa del Consejo de Seguridad de la ONU, que ayer se reunió en Nueva York sin tomar ninguna decisión y que ha evitado condenar el golpe militar, principalmente por el poder de veto de China y Rusia.

La enviada especial de la ONU para Birmania, Christine Schraner Burgener, compareció ayer ante el Consejo y solicitó fortaleza y rapidez para «detener la violencia y restaurar las instituciones democráticas en Birmania». La enviada de la ONU, insistió en que hay informes confirmados de que muchas de las muertes reportadas se han producido por armamento real, lo que se considera una violación de los derechos humanos. «El uso de fuerza letal contra los manifestantes pacíficos contraviene claramente la ley internacional de los derechos humanos», dijo la enviada, cuyo discurso escrito fue difundido por la ONU.

Desde el golpe militar del pasado 1 de febrero, al menos 1.522 personas han sido detenidas, de las que 1.215 continúan bajo arresto, incluidos políticos, activistas, periodistas y monjes, según la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP). Entre los detenidos se encuentra la líder de facto depuesta, Aung San Suu Kyi, y varios miembros de su gabinete, quienes se encuentran en su mayoría incomunicados.

Los manifestantes exigen al Ejército, que gobernó el país con puño de hierro de manera ininterrumpida entre 1962 y 2011, que permita la vuelta a la democracia y reconozca los resultados de las elecciones del pasado noviembre, en las que arrasó la Liga Nacional para la Democracia (LND) de Suu Kyi, que ya ganó con amplia mayoría en 2015.

Notiespartano/DW.com/EFE

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