Manifestantes Myanmar rechazan afirmación de la junta militar sobre apoyo público

17 feb (Reuters) – Cientos de miles de personas marcharon el miércoles en Myanmar, rechazando la afirmación del Ejército de que el público apoya el derrocamiento de la líder electa Aung San Suu Kyi y prometiendo que no se dejarían intimidar en su intento por poner fin al régimen militar.

Los opositores al golpe del 1 de febrero dudan de las garantías de la junta militar, presentadas en una conferencia de prensa el martes, de que habría elecciones justas y de que entregará el poder.

Suu Kyi, premio Nobel de la Paz detenida desde el golpe, enfrenta ahora un cargo de violar una Ley de Manejo de Desastres Naturales, así como cargos de importar ilegalmente seis radios walkie talkie. Su próxima audiencia está programada para el 1 de marzo.

«Amamos la democracia y odiamos a la junta», dijo Sithu Maung, miembro electo de la Liga Nacional para la Democracia de Suu Kyi, a decenas de miles de personas en la Pagoda Sule, un lugar central de protesta en la ciudad de Rangún. «Tenemos que ser la última generación que vive un golpe».

El general de brigada Zaw Min Tun, portavoz del consejo gobernante, afirmó en la conferencia de prensa del martes que 40 millones de los 53 millones de habitantes apoyaban la acción militar.

Sithu Maung se burló de la declaración: «Estamos demostrando aquí que no estamos en esos 40 millones».

El partido de Suu Kyi arrasó en las elecciones del 8 de noviembre, como se esperaba, pero el Ejército alega que hubo fraude. Los militares sostienen que su toma del poder estuvo en línea con la constitución y que seguían comprometidos con la democracia.

El golpe de Estado que interrumpió la inestable transición hacia la democracia del país del sudeste asiático ha provocado manifestaciones diarias desde el 6 de febrero. También ha suscitado fuertes críticas de Occidente, con una renovada ira de Washington y Londres por el cargo adicional contra Suu Kyi.

Aunque China ha adoptado una línea más suave, su embajador en Myanmar desestimó el martes las acusaciones de que apoyaba el golpe. A pesar de eso, los manifestantes también se reunieron frente a la embajada china.

Fotografías de la pequeña ciudad central de Khin U mostraban un mar de personas con sombreros de paja y máscaras de coronavirus escuchando discursos. Miles marcharon en la capital, Naipyidó, y cientos en la ciudad sureña de Mawlamyaing, dijeron testigos. Ambos lugares vieron enfrentamientos la semana pasada.

No hubo informes de problemas graves el miércoles.

Anteriormente, el relator especial de la ONU, Tom Andrews, dijo que temía la posibilidad de violencia contra los manifestantes e hizo un llamado urgente a cualquier país con influencia sobre los generales y las empresas para presionarlos para evitarlo.

En Rangún y otros lugares, los conductores respondieron a una «campaña de automóviles averiados» difundida en las redes sociales, deteniendo sus vehículos con el capó levantado en las calles y puentes para bloquearlos a la policía y los camiones militares.

El grupo de la Asociación de Asistencia para Presos Políticos de Myanmar dijo que se habían realizado más de 450 arrestos desde el golpe. La suspensión de Internet por la noche agrava la sensación de miedo.

(Escrito por Matthew Tostevin, Robert Birsel; Editado en español por Janisse Huambachano)

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