Obra hecha es palabra honrada por Morel Rodríguez Ávila

Han dicho que ya no soy joven, es cierto. Y ese argumento lo esgrimen los interesados en descalificarme, pero cuanto más lo difunden mayor es el respaldo que recibo de quienes son absoluta mayoría, el pueblo.

Han dicho que ya no estoy para estos trotes, creyendo que, con esta miserable acusación, van a disminuir mi presencia en la arena política, donde me he fajado como los buenos a lo largo de más de medio siglo.

Han dicho que ya no sirvo, que debo retirarme, que ceda el paso; que a mi edad no puedo corregir los males que dejó un general llegado a la isla a enamorarse apenas, y los que está creando a cada rato un gobernador que tampoco hace nada favorable a la ciudadanía y sí todo lo contrario.

En fin, son muchas las apreciaciones y especulaciones que sobre mi persona están generado algunos voceros que, creyendo que así demolerán mi candidatura, andan a lo loco haciendo y fomentando guerra sucia.

Lo dicen porque me saben fuerte y poderoso en salud y en experiencia; porque tienen miedo de lo que significo y represento; porque no han podido ni podrán igualarme en lo que hice gobernando y tiemblan al reconocer, conciencia adentro, que llegaré para hacer el triple de lo que ellos tenían que haber hecho por el pueblo.

Los insulares y también los navegaos con muchos años en Margarita, perfectamente saben que soy serio, responsable; que honro siempre la palabra empeñada; soy un hombre de compromiso, todo el mundo lo sabe, y lo ha comprobado. Y, de paso, que no he sido ni fanfarrón ni faramallero, sobre lo que pueda tener de bueno y, cuando algo me ha salido mal, lo reconozco, pido excusas y de verdad corrijo mis errores.

Tengo defectos, como todo ser humano, pero nunca he sido demagogo, o populista, ni doble cara. Soy un político transparente, leal a los principios y valores en los cuales creo. Soy democráticamente raizal, amplio y respetuoso de lo plural; un hombre auténtico, con actitudes favorables a la inclusión, pero firme en la defensa de lo correcto. No soy tránsfuga ni saltimbanqui y soy decente.

Todo lo que arriba afirmo, es verdad. Además, tengo derecho a defender mi honor y mi legado como servidor público.

Mi edad es mi experiencia, y los deseos de hacer por mi gente, que es toda la gente de Margarita y Coche. Experiencia hoy día muy necesaria para enfrentar la grave crisis económica y social que padece el pueblo. Porque los neoespartano saben que esa experiencia es necesaria en estos tiempos, me pidieron que para detener la caída de nuestro estado en el barranco optase por la gobernación. Lo pensé, lo pensé y lo pensé. No podía rechazar el pedimento mayoritario de quienes quieren que regrese a nuestra tierra la paz, el crecimiento, el progreso y e desarrollo.

El pueblo, que es sabio, está seguro que juntos podemos alcanzar estos supremos objetivos.

Por eso acepté el compromiso que, como siempre, cumpliré.

@MorelRodríguezA

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