El show de la Juventud por Manuel Avila

La mañana de este 12 de febrero en conmemoración del Día de la Juventud la angustia llevó al Gobernador Alfredo Díaz a cometer errores garrafales que le endosan desde las filas del chavismo y de la oposición por meter en las calles estrechas de La Asunción una cantidad de estudiantes menores de edad que pusieron en riesgo la salud de los neoespartanos. Era impresionante la desconsideración y el irrespeto contra los ciudadanos de una ciudad que no merece tal afrenta contra la paz y la salud.

Tratar de impresionar fue el objetivo ante la angustia del candidato a la reelección que ve con preocupación cómo ha perdido la calle con un candidato que le lleva peso, tamaño, edad y experiencia en cuestiones de la Gobernanza. Pero sobre todo le lleva una morena en gestión que evalúan los ciudadanos a la hora de elegir a sus gobernantes, pues para nadie es un secreto que las principales obras de Margarita y Coche se hicieron en las gestiones administrativas del Roblero.

La marcha que recorrió las calles de la Ciudad del Silencio fue un acto grosero contra la sociedad insular al exponer a los habitantes de Arismendi a una posible cepa que se podría disparar desde ese día histórico que podría terminar en tragedia para los neoespartanos. Estudiantes movidos de los 11 municipios por directores irresponsables que burlando las directrices de las normas de bio seguridad se prestaron para llevar a los muchachos de los liceos estadales a una emboscada saturada de aguardiente y música estridente, pero que se le manifestó a los representantes que era un acto de carácter histórico cuando en la práctica, solo fue un sarao político para tratar de impulsar la reelección  de quien le falló a Nueva Esparta.

Y el escenario elegido para terminar el fiestón fueron las instalaciones de la histórica Casa del Maestro donde la academia y el sindicalismo fueron condenados a la hoguera para  dar paso a una celebración que rompió los esquemas de lo paranormal. Eso sin entrar en detalles que describen una especie de francachela de barriada que hace el símil de lo que ha sido la gestión en estos 4 años perdidos en la nada politiquera de quien nada hizo por Nueva Esparta.

La intervención por las redes del Alcalde de Arismendi Alí Romero haciendo una crítica satirizante y un llamado de atención a quien debería velar por la salud de los neoespartanos recorrió los principales noticieros de la región e hicieron diana en la irresponsabilidad de un Gobernador a quien no le importa un pepino la salud de los margariteños y cochenses.

Utilizar bebidas espirituosas para satisfacer la sed del fiestón por parte de los estudiantes de los liceos estadales le  cae encima a un Gobernador que le sabe a Pepsi Cola que se contaminen los insulares de Covid, pues  no dudó en irse a las calles a tratar de mostrar sus ambiciones reeleccionistas. Por eso las instrucciones del megafonero a los directores de las escuelas estadales era llenar los autobuses a cualquier precio porque la idea era reventar las estrechas calles asuntinas a punta de billetes y dádivas del vicio.

En ningún momento se habló de la gestión incolora, inodora e insípida de una gobernanza quebrada por la queja y la llorantina que muestran la escasa capacidad de mando y gerencia de quien no ha entendido que su rol es traer bienestar a los insulares. No me imagino 8 años de quejas, lamentos y reclamos donde brota de su discurso perdido la frase quejumbrosa “No me mandan dinero del nivel central”. Esa posición es una contradicción si vemos con cuidado los gastos superlativos en festines y traslados para poder mostrar fuerza ante una comunidad espartana que desde hace rato percibió que la región marcha a la deriva y sin rumbo.

Pero volvemos a la miniteca, el alcohol y la humazón que salió  de la Casa del Maestro sin que ni uno solo de los sindicalistas que quemaban cauchos, se encadenaban y lanzaban cohetes apareciera para dar la impresión que respetan unas instalaciones molidas por el tiempo y donde la historia entró a formar parte de la nada sindical. En una especie de bar de mala muerte convirtió el Gobernador de Nueva Esparta un espacio donde se realizaban asambleas sindicales en grandes momentos de la historia democrática y que ahora lastimosamente y por instrucciones de la peor plaga de la educación estadal se terminó de erigir un mausoleo a la educación margariteña. Es que éste Gobernador transformó las discusiones contractuales y las asambleas sindicales en festines donde la generación de relevo de Nueva Esparta ondea vasos con licor y otras menudencias de las barriadas populares para diezmar la calidad de la enseñanza tan vituperada en estos tiempos de revolución.

Ese es el trofeo que le entregó el Gobernador y su Director de Educación a la maltrecha clase estudiantil regional que ve pasar la barca de la academia y se entrega en bandeja de plata a los desmanes de la formación intelectual del futuro insular. Nueva Esparta no se merece estos tipos de barrabasadas educacionales que maltratan los principios estudiantiles y convierten a los directores en simples comparsas de la bufonería educativa.

Ante esa realidad se espera la intervención de las autoridades del organismo Rector de las políticas educativas del país para poner orden en la pea escolar que condujo a los estudiantes a una revuelta popular que suplió la gesta de los seminaristas de la Batalla de la Victoria. Aquellos estudiantes liderados por José Félix Ribas no marcharon borrachos en busca del objetivo independentista, sino que los ideales y principios estuvieron sustentados en el afán libertario de 1814 que llevaban los seminaristas en sus alforjas para enfrentar con coraje a las fuerzas realistas de Boves. En este acto de la miseria humana no se gritó “vencer o morir”, o “Necesario es vencer” porque los estudiantes llevados como un rebaño de chivos por la incapacidad y minusvalía de los directores que colaboraron con el sarao de los estudiantes menores, solo buscaron elevar plegarias por la reelección del peor gerente de la historia democrática insular.

La pregunta de los estudiantes era en medio de la marcha era sobre el papel que jugaban frente al deterioro de la calidad educativa de la región, pues saben los estudiantes que sus profesores y maestros cobran menos de tres dólares de salario, que no tienen HCM, ni discuten contratos colectivos y han visto el paso cruzado de escuelas bellas y bonitas a instituciones deterioradas y convertidas por la falta de mantenimiento en ranchos de la peor categoría.

Solo un show de calle sin repercusión de la imagen que tienen los neoespartanos de un gobierno que se quedó mirándose el ombligo en estos 4 años viendo pasar el cortejo de la muerte de una región convertida en un museo de cera. Esa manifestación del 12 de febrero lejos de hacer crecer la imagen del Gobernador ante la opinión pública, lo terminó de hundir en las profundidades de la inercia gubernamental, pues Nueva Esparta viene hablando hace rato ante la inercia de una gestión que no repuntó nunca y solo de llorantinas y quejas se nutrió en esa incolora gestión que no le dejó ningún progreso a Nueva Esparta. Ahora cuando tiene a Morel Rodríguez al frente en la autopista de la carrera, no le queda otra opción sino de apurar el paso para realizar una que otra obra, pero se le acabó muy pronto el tiempo de permanencia en el poder y tiene ante sus ojos nada menos que al Gobernador que construyó a Nueva Esparta.

Encíclica/ManuelAvila

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