La desesperación es mala consejera por José Gregorio Rodríguez

Suele decir un buen amigo cada vez que observa cuando algún personaje se “transforma” al asumir  cualquier cargo público de importancia: “El poder es cosa rara que enloquece y empalaga”.

Es impresionante como los “símbolos” del poder trastocan la psique de algunos individuos, quienes llegan a sentirse enviados de los “dioses”. Los hay de todos los tipos, para todos los gustos, en la derecha y en la izquierda, en el centro y en los extremos, hombres y mujeres. El síndrome, para identificarlo de alguna manera, no discrimina, ataca a todos por igual.

Sólo quienes en la vida adquirieron valores humanos, éticos y morales esenciales como el honor, la honradez, la solidaridad, el respeto y la responsabilidad, son inmunes a la virulencia de la embestida.

También existen los que a pesar de recibir el mejor de los ejemplos en sus casas, escogen en su libre albedrío el camino fácil del “aplique”, la “trampa”, la “trapisonda”. Son aquellos que hicieron de los pactos secretos “entre gallos y medianoche” su modus operandi para ascender en posiciones de dirección y control político. Por lo regular administran muy bien hasta sesenta palabras, las cuales saben ordenar muy bien en discursos “atrapa bobos” carentes de contenido. Son expertos en subir la voz y armar trabalenguas, y por lo regular ni ellos mismos saben lo que dicen.

Tienen un solo objetivo: escalar posiciones. Pero en algún momento son descubiertos por sus interlocutores y les comienza la cuenta regresiva del desafecto por desencanto, en cualquiera sea el ámbito de su actuación.

Nueva Esparta, sobre todo su crónica política, conoce a varios de estos charlatanes de oficio que han embaucado a más de uno y accedido a posiciones de “poder”: concejales, legisladores regionales, diputados nacionales, alcaldes y hasta gobernadores.

En esta oportunidad nos ocupa nuevamente, la actuación de un político del montón, que por esos accidentes de la vida, llegó a ser concejal, alcalde y ahora gobernador. Poca gente recuerda que la primera vez que intentó alcanzar una curul municipal, lo hizo postulado por la organización Líder, escisión del otrora poderoso partido que en estas islas fue Unión Republicana Democrática (URD), del maestro Jovito Villalba, obteniendo tan sólo un poco más de 140 votos.

Posteriormente, adoptado por el secretario general municipal de AD en Mariño, fue candidato de esta organización y llegó al concejo municipal.

De allí en adelante, su historia es harto conocida y hasta el más desprevenido de nuestros lectores identifica que el personaje de marras, es Alfredo Díaz. Luego de concejal fue dos veces alcalde de un municipio ubicado entre los 10 más ricos de la geografía nacional y pocos entienden como luego de tan desastrosa gestión llegó a ser gobernador.

Desafortunadamente, le correspondió a esta entidad, para desgracia de los ciudadanos de Margarita, Coche y Cubagua, que se aplicara con todo rigor, el “principio de Peter”, según el cual: «todo dirigente asciende hasta su nivel de incompetencia». Y miren que lo hemos sufrido, padecido, experimentado, vivido, durante más de tres años en el más terrible de los gobiernos que ha conocido Nueva Esparta.

Intentaré no repetir cuentos ya narrados excepto los estrictamente necesarios para ubicarnos en contexto.

La oposición arrancó el año 2021 en campaña electoral anticipada para las elecciones de gobernador que deben realizarse el segundo semestre de este año.

Desde cuando se convocaron las elecciones para la Asamblea Nacional del pasado 6 de diciembre, los aspirantes a la gobernación por ese sector, comenzaron a ordenar sus efectivos militantes, la logística y hasta la publicidad electoral de pre campaña.

A quienes categóricamente afirmaban que el gobernador Alfredo Díaz, no aspiraría la reelección, porque se había cuadrado con la línea abstencionista del jefe político de AD para ese entonces, Henry Ramos Allup, siempre les dijimos que analizaran la contradictoria trayectoria del personaje, desde cuando fue electo gobernador en octubre del 2017. Nos atrevimos incluso a pronosticar que si Ramos Allup se le “atravesaba en el camino” a la candidatura, no le temblaría el pulso para traicionarlo. Así sucedió.

No miramos una bola de cristal en ese momento para adivinar el futuro, simplemente analizamos su actuación estos últimos 4 años.

No olvidemos que el 23 de enero del 2.019, cuando los factores de la oposición abstencionista escogieron la vía insurreccional como mecanismo de lucha, “juramentaron un gobierno paralelo” presidido por el entonces presidente de la AN, Juan Guaidó, y proclamaron lo que se convirtió en un mantra para ese sector: “cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, el primer gobernador que se cuadró con los sediciosos fue Alfredo Díaz.

Continuó Díaz su errático transitar, en ocasión de la convocatoria a elecciones parlamentarias del 6D, realizada por el CNE el pasado mes de julio. Primero respaldó al nuevo Poder Electoral y su llamado a elecciones, y menos de 24 horas después invitó a desconocer  los resultados del proceso, el cual calificó de fraudulento.

En alguna oportunidad escribí: “Por si existía alguna duda de su aspiración a la reelección, esta quedó despejada luego del anuncio de las ‘líneas maestras’ del presupuesto del Ejecutivo Regional para el 2021, el cual será direccionado para la inversión social. La gente se pregunta ¿Cómo se ejecutará ese presupuesto? ¿Quién controlará eso? ¿Cómo se distribuirá? y las más importantes de todas las preguntas ¿Cuánto de ese dinero finalmente llegará a las manos del pueblo? y ¿Cuánto se quedará en el camino?”.

Resulta que más del 90 por ciento del presupuesto del Ejecutivo Regional del 2021,  fue dispuesto para el gasto social, no para la inversión social.

Por esos días empezamos a descubrir lo que parece ser el destino de ese presupuesto, luego de la desbocada campaña electoral que inició el gobernador.

Sólo formularemos algunas preguntas sobre el particular: ¿De dónde salieron los recursos para financiar el despliegue tecnológico mostrado durante la marcha realizada el pasado 12 de febrero, Día de la Juventud? ¿Será verdad que las pantallas dispuestas y la grabación audiovisual de la actividad costó más de 8 mil dólares americanos? ¿De ser eso cierto, quien lo pagó? ¿Será verdad que los nuevos directores de las instituciones educativas municipales recientemente investidas de autoridad a pesar de no estar académicamente preparados para ejercer esa función, fueron instruidos para llevar un número determinado de estudiantes a la “fulana marcha”? Lo cierto del asunto es que hasta a las escuelas de samba les fue exigida su “participación obligatoria” el 12 de febrero. Finalmente, ¿Será verdad que en la rumba que hicieron al final de la marcha en la Casa del Maestro, se observaron menores consumiendo “bebidas espirituosas”?

Así son las cosas en este prematuro arranque de campaña del gobernador Alfredo Díaz, en la búsqueda de la reelección. Por ese camino,” no le arriendo la ganancia”.

Afortunadamente para la oposición neoespartana, el ex gobernador Morel Rodríguez, decidió presentar su nombre para la contienda regional, a ver si logra mantener la gobernación de Nueva Esparta, en el campo opositor. Sobre este asunto, escribiremos próximamente.

Mientras tanto, desde el mismo 6D, el PSUV y sus aliados se preparan para asumir con éxito el compromiso de las elecciones de gobernadores y cualquier otra que en el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, sea convocada.

Especialmente en  política, la desesperación es mala consejera.

José Gregorio Rodríguez/Jotaerre577@gmail.com

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