Guaidó: el Hood Robin venezolano por José Gregorio Rodríguez

La leyenda de Robin Hood es un clásico. La fábula ha sido contada a través del tiempo en obras literarias, en el teatro, el cine, la televisión y hasta ha servido como fuente de inspiración para uno que otro bandido intentando justificar sus fechorías. Se desarrolla en las inmediaciones del bosque de Sherwood, en el condado de Nottinghamshire. Sin embargo, nunca ha  podido comprobarse si sucedió en la vida real.

A diferencia de nuestra crónica, que todavía está en evolución y se desarrolla desde Venezuela, con operaciones en varias partes del mundo, con la complicidad y facilitación de las autoridades de esas latitudes.

Se trata de la historia de Hood Robin –Robin Hood al revés-, por aquello de que el personaje les quita a los pobres para beneficiar a los ricos, y para engordar sus alforjas y las de sus amigotes.

Comenzó a desarrollarse con fuerza, en pleno siglo XXI, desde el mes de enero del año 2019, cuando el joven político venezolano Juan Guaidó, prevalido de la investidura parlamentaria que en ese entonces ostentaba, con más ambición que escrúpulos decidió autoproclamarse como presidente de Venezuela.

No se ha desenvuelto sólo el protagonista de este cuento, lo ha hecho en “conchupancia” con  una amplia red de cómplices, colaboradores y subalternos, quienes han actuado cumpliendo sus instrucciones.

Son muchos los episodios conocidos a lo largo de los años 2019 y 2020, unos de mayor cuantía que otros, pero con el mismo modus operandi, la apropiación indebida de los recursos de una nación destinados a resolver las necesidades básicas de sus ciudadanos, especialmente los dispuestos para la adquisición de insumos necesarios para garantizar: electricidad, agua potable, salud, educación, alimentación, transporte y recreación, entre otros.

Han sido ampliamente conocidos los bochornosos hechos sucedidos con los dineros de la cooperación internacional que forma parte de la tramoya, para garantizar el “modus-vivendi” de algunos pocos efectivos policiales y militares, que desertaron luego de la fracasada “invasión político-militar” desde Colombia en febrero del 2019; la ilegal apropiación de la empresa Monómeros Colombo-Venezolanos con la complicidad de las autoridades colombianas; el escándalo de los BONOS 20-20 de PDVSA; el hurto del oro venezolano en custodia en el Reino Unido; y quizá el peor de todos los robos, el de la empresa Citgo; no solo por el inmenso golpe propinado a la industria petrolera nacional, sino también porque paralizó la extraordinaria labor que la Fundación Simón Bolívar venía realizando para garantizar el tratamiento médico y la vida de un importante número de pacientes venezolanos, especialmente niños, en el exterior.

Esto es lo que se conoce de la actuación de Hood Robin y sus amigos, pero hoy queremos recordar un capítulo de esta trama, que a pesar de la importancia que reviste fue silenciado en su momento y nunca más  se habló de eso. Se trata de una irrefutable prueba de cómo se negoció la soberanía nacional a cambio de apoyo para obtener poder político.

El primero de agosto del 2019, patrocinado por el Pisos Publicas Affaires, se realizó en Brasilia, un desayuno-conferencia denominado “Reconstrucción venezolana. La perspectiva de la infraestructura”.

En esa ocasión conversaron sobre veinte proyectos para la reconstrucción de Venezuela: el sistema de agua de Caracas, el sistema hidroeléctrico de Guri, la recuperación de la producción en la Faja Petrolífera del Orinoco, el sistema de traslado de pasajeros en el transporte público y la recuperación del puerto petrolero de Jose en el estado Anzoátegui. Los panelistas fueron el Secretario Especial de Comercio Exterior de Brasil, Marcos Prado Troyjo, el vicepresidente de Ipsos Public Affairs (empresa patrocinadora del desayuno) Mark Polyak y el vicepresidente para Latinoamérica de la constructora estadounidense Hill International. El ponente principal de esa reunión, fue el entonces Secretario de Comercio de EEUU, Wilbur L. Ross, quien afirmó que estos cinco proyectos, formaban parte del “paquete” de los veinte “megaproyectos” identificados por el gobierno de EEUU junto al “gobierno de Guaidó y otros socios y expertos” y serían de “importancia crítica para la estabilización económica de Venezuela” en las áreas de energía, infraestructura y medio ambiente.

¿Qué pensará el nuevo gobierno de los EEUU sobre este asunto?

¿Mantendrá la línea de aprovecharse del desmedido apetito de poder del señor Guaidó, para intentar apropiarse de los inmensos recursos naturales de Venezuela?

Sinceramente deseamos una profunda rectificación del gobierno de USA, en beneficio de la paz, la tranquilidad y la prosperidad económica de nuestro país y sus ciudadanos.

No es posible sigan actuando a sus anchas quienes a cambio de poder político están dispuestos a entregar los inmensos recursos naturales de la patria.

Sin duda Guaidó se ha comportado como el propio “Hood Robin”, despojando de sus bienes al pueblo para enriquecer aún más a los ricos y poderosos.

JoséGregorioRodríguez

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