Es poco probable que el BCE recorte su tasa de interés en crisis de la pandemia: fuentes

Por Francesco Canepa, Balazs Koranyi y Frank Siebelt

FRÁNCFORT, 29 ene (Reuters) – Es poco probable que el Banco Central Europeo recorte su tasa de interés, que ya está en mínimos históricos, ya que ello no contribuiría a reactivar la economía de la zona euro, muy afectada por la pandemia, según declararon cinco fuentes a Reuters, que quitaron hierro a las preocupaciones sobre la fortaleza del euro.

Los operadores de los mercados se mostraron perplejos esta semana cuando el gobernador del banco central holandés, Klaas Knot, dijo que el BCE «tenía margen» para llevar su tasa de facilidad de depósito, actualmente en un nivel negativo de 0,5%, más lejos aún del cero si era necesario para frenar un repunte del euro.

Las fuentes consultadas dijeron que Knot había planteado la cuestión del recorte de los tipos en la reunión de política monetaria del BCE de la semana pasada, pero el debate fue «marginal» y no se consideró parte de la estrategia de política monetaria del BCE, que ahora se centra en la compra de bonos y los préstamos baratos a los bancos.

«Incluso si se ve una apreciación mucho mayor, no deduciría que la única respuesta a eso es el tipo de interés», dijo una de las fuentes.

Estas fuentes señalaron que el BCE se centra ahora en mantener estables las condiciones de financiación, es decir, los rendimientos de los bonos y los tipos de los préstamos bancarios, y dijeron que el tipo de cambio era una cuestión secundaria.

Las fuentes añadieron que había una serie de razones para oponerse a un recorte de los tipos: su limitado impacto en la economía real; el tipo de cambio del euro sigue estando dentro de su rango histórico; y el limitado margen para hacer los tipos más negativos antes de que empiecen a hacer más daño que bien.

Una sexta fuente advirtió que esto podría cambiar si el euro, que se ha revalorizado un 14% frente al dólar desde marzo, siguiera apreciándose como resultado de las continuas medidas de estímulo monetario de la Reserva Federal.

Un portavoz del BCE declinó hacer comentarios.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reafirmó la semana pasada que ningún instrumento estaba «fuera de la mesa» y las fuentes consultadas dijeron que un recorte de los tipos todavía era técnicamente posible si las circunstancias cambiaban fundamentalmente.

El euro alcanzó a principios de este mes su máximo en dos años frente al dólar estadounidense, en 1,2349 dólares, pero desde entonces se ha debilitado, en consonancia con la tendencia de los últimos datos económicos de la zona del euro, y ahora cotiza justo por encima de 1,20 dólares.

En términos ponderados por el comercio, el euro se ha estancado desde el verano en torno a un máximo de 11 años.

¿RECORTAR O NO RECORTAR?

Según la teoría, un recorte de los tipos de interés frenaría los flujos financieros hacia el euro que han contribuido a la reciente subida.

Y una moneda más débil facilitaría la vida de los exportadores, que compiten en precios con empresas de todo el mundo.

Sin embargo, llevar el tipo de interés de los depósitos a territorio aún más negativo —lo que en la práctica eleva el coste para los bancos de dejar dinero aparcado en el BCE— conlleva pocas ventajas evidentes y varios inconvenientes.

En primer lugar, no contribuiría a fomentar la concesión de préstamos, que actualmente se ve limitada por el temor de los bancos a que hogares y empresas afectadas por la pandemia no puedan devolver los créditos, y no por los altos tipos de interés.

En segundo lugar, perjudicaría a los bancos y probablemente obligaría al BCE a concederles una mayor exención de esa misma carga a través de su sistema de remuneración escalonada, anulando de hecho parte de la bajada de tipos.

En tercer lugar, si el BCE quisiera abaratar aún más el dinero, podría hacerlo más fácilmente bajando el tipo de sus préstamos a varios años a los bancos, que actualmente —y hasta junio de 2022— es del -1% para los bancos que no reduzcan su cartera de préstamos.

En cuarto lugar, el BCE considera que sus compras de bonos y préstamos son su primer puerto de escala si siente que necesita más músculo para sacar a la economía de la zona euro de la deflación.

«No hay necesidad de recortar los tipos ahora», dijo a Reuters esta semana el gobernador letón Martins Kazaks, miembro del Consejo de Gobierno del BCE. «Hay otros instrumentos que son más apropiados en la situación actual».

(Editado por Jon Boyle. Editado en español por Jorge Martínez)

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