El cicloturismo, una fantástica forma de viajar

El cicloturismo consiste en viajar en bicicleta para conocer o visitar diferentes lugares. Es una actividad recreativa y no competitiva, y también es una de las prácticas más libres y democráticas, ya que admite todo tipo de variables.

Esta modalidad de turismo está ganando muchos adeptos en el mundo. No solo se trata de una fantástica manera de conocer nuevos sitios, sino que además aporta salud y no daña el medio ambiente. Por si esto fuera poco, también es muy económico.

La bicicleta para cicloturismo

Para ser cicloturista, lo único indispensable es una bicicleta y el deseo de viajar en ella. Los accesorios y provisiones adicionales dependerán de la duración del viaje y de lo que se piense hacer.

En el mercado existen todo tipo de bicis con gran número de prestaciones; estas varían en cuanto a calidad, materiales, accesorios y, por supuesto, precio. Hay quienes incluso se animan a construirlas desde cero, lo que resulta muy complicado, pero no imposible.

Otros optan por hacer modificaciones a las que ya tienen, a partir de sus propios gustos y necesidades. En general, una bicicleta para cicloturismo es más resistente, cómoda y larga que otros tipos de modelo.

Para viajes largos en particular, se prefieren los materiales robustos y livianos como las aleaciones especiales de aluminio o de cromo-molibdeno. Lo importante es que resistan peso y todo tipo de terrenos.

Adicionalmente, debería contar con una buena relación de marchas, para facilitar el desplazamiento en las pendientes, y llantas de doble pared. Así mismo, lo ideal es un diseño versátil que permita equilibrar las cargas, para disponer del equipaje y los accesorios fácilmente.

El cicloturismo es una actividad sostenible que no afecta al medio ambiente.

Modalidades de esta forma de viajar

En la práctica del cicloturismo existen todo tipo de modalidades; no hay una oficial porque lo que se busca es respetar las inclinaciones de cada viajero. En este sentido, cualquier viaje que incluya la bicicleta parcialmente como medio para disfrutar del destino es considerado cicloturismo.

En esta categoría se incluye el ciclismo de vacaciones, las excursiones en bicicleta y el cicloturismo asistido, entre muchas otras. Todas ellas varían en tiempo, que puede ser de unas horas a un día entero, y en el nivel de planificación de los trayectos.

Sin embargo, nos detendremos un poco más en las modalidades de autosuficiencia y en la de largo aliento. Practicar una de las dos, así sea parcialmente, nos adentra en la más maravillosa experiencia que se puede obtener a través del cicloturismo.

Cicloturismo en alforjas o de autosuficiencia

En esta categoría se alcanza el rango más puro del cicloturismo. También se la conoce como itinerante, porque implica hacer un recorrido con varios destinos. En esta modalidad, la planificación debe ser exhaustiva y cuidadosa.

De igual modo, es importante dejar lugar para la improvisación, especialmente cuando las circunstancias conllevan un cambio de planes. Por lo tanto, puede resultar inevitable tener que usar medios de transporte adicionales como barcos, trenes o aviones.

Mujer haciendo cicloturismo y preparando su propia comida.

También admite diferentes formas de pernoctar, ya sea en hostales u hoteles y comer en restaurantes o acampar y preparar uno mismo sus alimentos. Esta categoría es la graduación del cicloturismo y los viajes pueden durar semanas, e incluso meses.

Cicloturismo de largo aliento

Esta modalidad es similar al cicloturismo de alforjas. La única diferencia estriba en la duración del viaje, que puede ser de meses o años, y que exige una planificación extrema. Por lo general, en esta categoría se suelen recorrer entre 50 y 150 kilómetros cada día, los cuales pueden ser por carretera, senderos montañosos o reunir a los dos.

Hay cicloturistas que han realizado trayectos por todo un país, un continente e incluso existen algunos que han logrado darle la vuelta al mundo. En este punto cabe destacar a Thomas Stevens, quien consiguió esta hazaña entre 1884 y 1886; al igual que Annie Londonberry, la primera mujer en darle la vuelta al mundo en bicicleta, entre 1894 y 1895.

También cabe anotar que hoy en día muchos países cuentan con infraestructura vial para el tránsito de bicicletas por distancias largas. Esto constituye una ventaja a la hora de planificar un recorrido.

Estos trayectos pueden ser locales, nacionales o internacionales. En algunos casos, existen rutas populares preestablecidas que cuentan con espacios de aseo, hidratación, alimentación y servicio mecánico para bicicletas, entre otros aspectos.

Beneficios de viajar en bicicleta

Dentro de los principales beneficios de practicar el cicloturismo, sin duda, se encuentra el bienestar físico y mental que se puede alcanzar. En el aspecto orgánico, esta actividad favorece de manera especial a los aparatos circulatorio y respiratorio y a los sistemas nervioso y muscular, como afirma un estudio publicado en 2011.

En el aspecto psicológico, andar en bicicleta expande y equilibra la mente, contribuye a adquirir mayor confianza e independencia y abre el camino para organizar mejor las ideas. Adicionalmente, aporta al campo del turismo sostenible y no contamina el medio ambiente.

Desde una bicicleta podemos cambiar el mundo para mejorarlo, y así la experiencia de viajar se convierte en una vivencia personal y directa. Desde este «caballito de acero» resulta más fácil estrechar lazos, apoyar economías frágiles y emprender campañas con objetivos altruistas. Sobre todo, permite disfrutar de la vida y de la libertad.

Notiespartano

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