Qué es la Invermectina, el medicamento del que todos hablan

La Ivermectina, es un fármaco antiparasitario desarrollado durante la década de 1970 tras una asociación entre el instituto Kitasato en Japón y Merck & Co, el proyecto fue dirigido por Satoshi Omura y William Campbell, respectivamente.

Dado su amplio espectro contra parásitos internos y externos que mejoró la salud de los animales y aumentó la productividad, la Ivermectina se convirtió rápidamente en un fármaco de gran éxito en el ámbito veterinario. Según un artículo referido por el Instituto de Salud Global de Barcelona.

Por tanto, surgen las interrogantes, ¿para qué se usa la Ivermectina en humanos? El instituto describe algunos de los usos aprobados en el mundo: strongyloides stercoralis, un parásito intestinal capaz de causar una enfermedad sistémica grave, también para tratar la oncocercosis o ceguera de los ríos, además en Europa y Australia la utilizan para la sarna.

Asimismo destacan que la Ivermectina cuando se manipula para las indicaciones actuales y en las dosis aprobadas es un medicamento muy seguro. A su vez la mayoría de las reacciones adversas son leves, transitorias y se asocian con la muerte del parásito más que con la medicina en sí.

Entonces, ¿podría la Ivermectina tener un papel en el tratamiento o la prevención del COVID- 19? Quizás, pero la respuesta no es sencilla, así lo aclaran los experimentos in-vitro de Caly et al. Se realizaron agregando Ivermectina en un cultivo celular infectado con el virus en una placa de Petri. Las concentraciones demostradas para reducir la replicación viral entre un 50 por ciento y un 99 por ciento, en estos experimentos fueron 2,8 y 5 micromolar, respectivamente.

Para poner esto en perspectiva, la concentración máxima alcanzada en la sangre después de una dosis oral única de 200 mcg / kg (la dosis habitual para la ceguera de los ríos) es de 40 ng / ml. Por otro lado, 2,8 micromolar es el equivalente a 2.450 ng/ml, es decir, una concentración 60 veces mayor que la máxima concentración alcanzada tras las dosis habituales o diez veces la concentración máxima observada en el estudio de dosis altas de Guzzo.

Ciertamente el COVID-19 es una emergencia de salud pública de importancia internacional y no existe tratamiento específico, sin embargo la Ivermectina, se combina para justificar la investigación sobre su uso potencial. Subraya el Instituto de Salud Global de Barcelona.

En otro aspecto, el diario El Comercio, señala que todo empezó el 3 de abril cuando la científica australiana Kylie Wagstaff, comunicó que usando una cantidad muy alta de Ivermectina, el medicamento impedía que el SAR-CoV-2 ingrese al cultivo celular.

Por esta razón, motivados por el estudio de la doctora Wagstaff y el reporte de Bangladesh y sintiendo la urgencia de encontrar medicinas efectivas contra el coronavirus, es que médicos en el Perú, Bolivia, República Dominicana y México empezaron a promover el uso de la Ivermectina para la prevención y el tratamiento del COVID-19, en los meses siguientes, su uso se extendió a casi todos los países de América Latina.

Por su parte “la Ivermectina” no está aprobada por la Administración de medicamentos y alimentos (FDA) para el tratamiento de ninguna infección viral. En consecuencia la ciencia, ha dado a conocer dos importantes esfuerzos para determinar la utilidad de la Ivermectina en el tratamiento de COVID-19. Lo cual ambos coinciden en sus conclusiones, al momento no hay evidencia científica a favor ni en contra de su uso.

Finalmente, “la utilidad de la Ivermectina para el tratamiento de COVID-19 esta aun en el limbo, lo único claro es que el público no debe automedicarse y debe consultar con su médico para un consejo adecuado

Compruebe también

Diseñan anticuerpos que destruyen células viejas y frenan el envejecimiento

Investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y de la Universidad de Leicester (Reino …