En la Amazonia brasileña, los indígenas temen un aumento en las muertes por COVID-19

Por Fabio Teixeira

RÍO DE JANEIRO, 19 ene (Thomson Reuters Foundation) – Con los hospitales desbordados y los suministros de oxígeno agotándose, el líder indígena Joilson Karapana teme que una segunda ola de muertes por COVID-19 en la ciudad brasileña de Manaus pueda resultar aún más devastadora para su comunidad.

Cuando la pandemia de coronavirus arrasó la metrópoli del Amazonas el año pasado, varios de los parientes cercanos de Karapana y miembros de su tribu murieron a causa de la enfermedad.

«Perdí a mi hermano, mi padre, mi primo, mis tías y otras personas que conocía», dijo Karapana, cuya comunidad vive en el Parque das Tribos, un asentamiento urbano indígena de unas 3.000 personas en Manaus, capital del estado de Amazonas.

«Ahora tenemos a unas cinco o seis personas sin aliento, con dolor en todo el cuerpo. Es una situación preocupante», dijo por teléfono a la Fundación Thomson Reuters.

La Fuerza Aérea de Brasil envió cilindros de oxígeno a la ciudad selvática la semana pasada mientras familiares desesperados protestaban frente a los hospitales, diciendo que los pacientes habían sido desconectados de los ventiladores debido a que se agotaron los suministros de oxígeno.

Algunos de los enfermos fueron trasladados en avión a otros estados mientras los lugareños se apresuraban a comprar oxígeno en el mercado negro para ayudar a sus seres queridos, según informes de medios.

Para los aproximadamente 30.000 indígenas que viven en Manaos y dependen de la salud pública, la situación es especialmente alarmante, dijo Marcivana Satere-Mawe, jefe de la Coordinación de Pueblos Indígenas en Manaus y Alrededores (Copime).

«Si tenemos que comprar oxígeno para que nuestros mayores sobrevivan, morirán. No tenemos ingresos», dijo Marcivana por teléfono.

El gobierno de la ciudad y el SESAI, que brinda servicios de salud en reservas indígenas, no respondieron a una solicitud de comentarios.

El gobierno de Amazonas le dio su primera vacuna COVID-19 el lunes a una enfermera indígena en el Parque das Tribos, diciendo que los trabajadores de salud de primera línea y los pueblos indígenas en las reservas serían la prioridad para las inmunizaciones, según un comunicado.

Brasil ha registrado 210.000 muertes por COVID-19, según datos de la Universidad Johns Hopkins, la segunda cifra más alta después de Estados Unidos. Entre los muertos hay 926 indígenas, según un recuento de la organización paraguas indígena APIB.

Los titulares sombríos desde Manaos apuntan a que algunos indígenas que viven en reservas no están dispuestos a ser llevados a la ciudad si se enferman, prefiriendo arriesgarse con una atención local rudimentaria.

«Tuvimos el caso de una mujer indígena con COVID, pero ella está siendo tratada aquí», dijo Maria Alice da Silva Paulino, maestra indígena en Yupiranga Village, cerca de Manaus. «No quería que la trasladaran por las muertes, la falta de oxígeno».

(Reporte de Fabio Teixeira @ffctt; Editado por Helen Popper. Editado en español por Gabriela Donoso. Créditos a Thomson Reuters Foundation, rama que cubre historias de personas en el mundo entero que luchan por sobrevivir. Visit http://news.trust.org)

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