Reforma del Estatuto de la AN deja a Guaidó «supervisado» luego de diferencias en el G4

La Asamblea Nacional aprobó su «continuidad constitucional» al sancionar el sábado 26 de diciembre la reforma al Estatuto de Transición, que garantiza que el parlamento presidido por Juan Guaidó pueda mantenerse en ejercicio hasta el 5 de enero de 2022, o hasta conseguir elecciones libres. Sin embargo, la votación en la que se aprobó esa decisión estuvo marcada por particularidades que dejaron ver las discrepancias que existen en el seno de la oposición del G4.

El voto salvado de parte de la fracción parlamentaria de Acción Democrática fue una de ellas, pues los diputados miembros estuvieron en desacuerdo con esa modificación, por considerar que las funciones del parlamento no deben reducirse a una Comisión Delegada con tareas específicas -como se determinó en la reforma-, sino «mantenerse en el cuerpo en pleno de la AN», tal y como lo establecen los artículos 219, 220 y 221 de la Constitución y también el Reglamento de Interior y de Debates. Además, no se pudo constatar cuántos diputados alzaron sus manos en la sesión virtual de cámaras apagadas, pues no hubo votación nominal.

Para el politólogo Ricardo Sucre, esa posición que adoptó AD, así como la baja participación de los legisladores que podía haber comprometido el que se alcanzase el quorum mínimo reglamentario de 84 diputados para sesionar, se debe principalmente a las diferencias internas con respecto a cómo se está llevando la estrategia opositora de quiebre.

«No creo que nadie de la oposición del G4 cuestione la estrategia, pero sí la forma en cómo se instrumenta. Hay un mensaje a lo que podemos llamar la cúpula de Voluntad Popular, Freddy Guevara, Leopoldo López, etc, porque sienten que tiene una suerte de cogollo desde donde se toman decisiones. Esas ausencias notables, la de Ramos Allup por ejemplo, son un mensaje, indirecto o no, para ellos», dice.

En tal sentido, asegura que ahora con la creación de un Consejo Políticohabrá un presidente interino con más pesos y contrapesos, «un Guaidó supervisado» que, a su juicio, era la preocupación de Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática y Primero Justicia.

Sobre eso, Colette Capriles, profesora de Ciencias Sociales en la Universidad Simón Bolívar, cree que lo ocurrido debe ser interpretado como signo de la falta de acuerdo político y cohesión interna entre esos partidos. Acota además que todo ello se resume en una sola interrogante: ¿Cuáles van a ser las reglas o principios para tomar decisiones políticas en el G4 a partir de 2021?

Sostiene que las diferencias de esa oposición se reúnen en el mismo punto, el saber dónde reside el centro de las decisiones políticas, el saber cuál sería la «gobernanza» tras el cese del período legislativo del actual parlamento, según calendario constitucional.

Conducción de la presidencia interina de Guaidó

Colette Capriles está a favor de la creación del Consejo Político porque piensa que esa instancia terminará sustituyendo al Centro de Gobierno (del interinato), que coordina Leopoldo López, para así ejercer lo que ella considera un liderazgo más colectivo.

«En la argumentación ofrecida por AD para justificar su voto salvado, se discrepa justamente en la formación de ese Consejo Político, y de la Comisión Delegada como sustituta de la AN; las objeciones a esta última parecen fundadas, correctamente a mi modo de ver, en que las funciones de la Delegada no son las mismas de la AN, pero políticamente se entiende que puede haber objeciones a la composición de la Comisión Delegada y al impacto en la seguridad de los diputados que no formarían parte de ella», explica la académica.

Señala entonces que una instancia como el Consejo Político es necesaria porque desde que desapareció la Mesa de la Unidad Democrática no ha habido una instancia de conducción política en la que se norme o coordine la toma de decisiones de la oposición venezolana. «En todo caso, la cuestión es preguntarse si esta nueva organización de la oposición, que nace con estas objeciones, puede llevar adelante el reto de construir la política opositora que necesita el país», puntualiza.

En línea con Capriles, la creación de ese Consejo Político se da en un intento por separar la instancia de decisiones y acciones políticas de la oposición como unidad democrática, de las decisiones de carácter administrativo que pueden tomarse desde la presidencia interina. De hecho, para Sucre, dicho Consejo será también la figura que «institucionalice» el G4.

El «perder-perder»

La experta en marketing político Carmen Beatriz Fernández asegura que la última jugada de la Asamblea Nacional electa en 2015, en un intento por mantenerse en ejercicio, deja ver una oposición democrática disminuida y fragmentada, una fuerza política que a su parecer luce «muy desmembrada y con falta de norte».

Piensa que esta vez se enfrenta un «perder-perder nacional», que pudiese agravarse a partir de enero, mes en el que existen dos fechas claves que definirán el rumbo del liderazgo opositor venezolano: el 5 de enero, día de instalación de la Asamblea Nacional surgida del 6 de diciembre; y el 6 de enero cuando se vence el plazo de la Unión Europea para establecer cómo reconocerá a Juan Guaidó.

«¿Cómo llamarán los actores claves internacionales a la Asamblea saliente? ¿Cómo reconocerán a Guaidó? ¿El líder de la oposición o un líder de la oposición? ¿Presidente interino o parlamentario legítimo? ¿Presidente de la comisión de continuidad?», se pregunta Fernández.

En tal sentido, dice también que el parlamento no tenía forma de escabullirse «limpiamente» de lo que podría pasar tras la cantada de victoria de parte del gobierno de Nicolás Maduros en las parlamentarias de diciembre, y que por tanto la única vía fue la comisión delegada.

«No había forma de salir limpiamente de esto, no parecía que hubiese una salida muy clara e institucional. Ahora el énfasis de cualquier esfuerzo debe concentrarse en generar un cambio político y no en ponerse a administrar activos, o en ponerse a jugar a ser un gobierno que no es un gobierno, que sólo es una cosa muy temporal», señala.

Apoyos disminuidos en 2021

A propósito del mensaje de fin de año que dio Juan Guaidó la noche de este 27 de diciembre, en el que nuevamente hizo un llamado a la Fuerza Armada a que se uniera a la lucha por la recuperación de la democracia de Venezuela, Colette Capriles indicó que con exhortos y declaraciones no se logrará edificar tal apoyo. Por el contrario, cree que es necesario se cree un mecanismo de generación de confianza que permita comenzar una conversación real. Piensa que quien ahora conduzca a la oposición debe entender cual es la posición de ese cuerpo, y cuál es la política que puede y debe integrar a la corporación militar en el proyecto de la democratización.

«¿Qué van a hacer ustedes cuando el pueblo salga nuevamente a la calle, van a unirse a la lista de acusados por crímenes de lesa humanidad o a la de los héroes que decidieron salvar a Venezuela?», cuestionó Guaidó a los militares en el video que difundió por sus redes sociales. Para el profesor Sucre la verdadera pregunta es si podrá tener la misma acogida entre los venezolanos, después de dos años de persistir con una estrategia de calle y de quiebre que no ha funcionado, y que se niega a cambiar.

Después de una consulta popular con números cuestionados y un Estatuto no consensuado por todos y con votos salvados, Sucre piensa que para 2021 la oposición contará sólo con el apoyo de aquellos que están más convencidos con su causa. Además, cree que si la FAN no se sumó a ellos en su «momento de oro», ahora menos lo hará.

«La oposición sigue empeñada con que la Fuerza Armada debe defenderla normativamente. ¿Por que habría de quebrarse en un momento en que no es una oposición gananciosa, sino que todo el mundo critica? ¿Por qué habría de pasar lo que no pasó en su mejor momento, pero sí hora que estás muy debilitado, cuando ya tus propios partidos del G4 no dan todo el apoyo? Persistir con esa teoría es una cosa de orgullo», sentencia.

Notiespartano/Tal Cual 

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