Un año de Fernández como presidente de Argentina: luces y sombras sobre la economía

Por Eliana Raszewski

BUENOS AIRES, 14 dic (Reuters) – El presidente de Argentina, Alberto Fernández, asumió hace un año con la promesa de reactivar la economía, desacelerar la inflación y reducir los altos niveles de pobreza que tiene el país.

Sin embargo, la crisis de la tercera economía más grande de la región se profundizó en 2020, mayormente por los efectos de la pandemia del COVID-19 y de la prolongada cuarentena decretada para combatirla.

A continuación, algunos de los principales logros y problemas de una gestión guiada por el ministro de Economía, Martín Guzmán:

– REESTRUCTURACIÓN DE DEUDA:

El ministro Guzmán llevó adelante un exitoso canje de deuda por más de 110.000 millones de dólares, con un alto porcentaje de aceptación.

Pero la falta de confianza en un programa macroeconómico sólido mantuvo la incertidumbre de los inversores, reflejada en un riesgo país que se sostiene por encima de los 1.400 puntos, desde los 1.083 puntos que alcanzó después del canje de deuda.

– INFLACIÓN:

Con tarifas públicas congeladas y programas de precios máximos, Fernández logró contener la suba de precios. Los economistas que participan de una encuesta del banco central esperan que la tasa de inflación se reduzca al 36,7% en 2020 desde el 53,8% que hubo en 2019.

Sin embargo, mientras que el Gobierno de centroizquierda estima que la tasa de inflación continuará su senda descendente hasta alcanzar un 29% en 2021, los analistas proyectan que la misma se acelerará a 50% en el mismo período debido a la emisión monetaria para financiar el gasto público.

«La emisión que va a haber y toda la que hubo este año, con menos congelamiento de precios, aumento de salarios y de tarifas(…) es muy difícil pensar que la inflación del año que viene termine menor que la de este año», explicó Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos.

– TIPO DE CAMBIO:

Con la intervención del banco central, el tipo de cambio se depreció 27,06% en el año, en un mercado cambiario con restricciones para la compra de divisas.

Las expectativas de una mayor devaluación generaron un crecimiento de la brecha entre la cotización del peso en el mercado oficial y la de los mercados alternativos -que tienen muchas menos restricciones que el oficial-.

En las últimas semanas, el banco central y el Ministerio de Economía dispusieron medidas que lograron contener esa brecha y reducirla al 77,75% desde el techo del 140% alcanzado hace semanas.

– CONTROLES DE CAPITALES:

Fernández profundizó las restricciones para acceder al mercado cambiario dispuestas por el expresidente Mauricio Macri, en busca de contener la fuga de divisas, e impuso un impuesto a la compra de moneda extranjera.

El ministro Guzmán consideró que los controles son una medida «defensiva» para controlar la caída de las reservas.

«Es necesario posibilitar la transición desde el esquema de controles de capital hacia un sistema basado en el esquema de regulaciones macroprudenciales, aunque esto llevará tiempo», sostuvo.

– RESERVAS INTERNACIONALES:

A pesar de las restricciones, las reservas continuaron en caída y, según los datos oficiales, cayeron a 38.710 millones de dólares desde los 44.848 millones a fines de 2019.

Pero las reservas netas son casi nulas, según analistas e inversores, lo que obligará a la entidad monetaria a tomar una decisión difícil: intensificar los controles que no han logrado detener la caída de la moneda o permitir que el peso se devalúe aún más.

– RENEGOCACIÓN ACUERDO CON FMI:

La administración de Fernández lleva adelante una negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para renegociar un préstamo por 44.000 millones de dólares que el organismo desembolsó durante la gestión del expresidente Macri.

El acuerdo establecerá un programa económico que podría regenerar la confianza del mercado en el país, con un plan para alcanzar un equilibrio de las cuentas fiscales en el mediano plazo.

– REACTIVACIÓN ECONÓMICA:

Fernández asumió en medio de una profunda crisis económica, con un país que arrastraba dos años de recesión. La decisión del Gobierno de ordenar una estricta cuarentena a mediados de marzo para contener el coronavirus agravó la crisis, forzando a muchas empresas a cerrar.

El país terminará el 2020 con una contracción económica del 10,9%, según una encuesta del banco central entre analistas.

En las últimas semanas, con la apertura de industrias y comercios, la actividad empezó a mostrar signos de recuperación. Guzmán dijo en una entrevista con Reuters que el 2021 será un buen año y que se podría salir de la recesión en el primer semestre.

– POBREZA:

Si bien Fernández aumentó el gasto público para dar más subsidios sociales en el contexto de la pandemia, la pobreza aumentó en el tercer trimestre a 44,2% (18 millones de personas), según los datos de la Universidad Católica Argentina, desde el 40,8% un año antes.

(Reporte de Eliana Raszewski; Editado por Nicolás Misculin y Walter Bianchi)

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