De derrota en derrota, por José Gregorio Rodríguez

Desde el 15 de octubre del 2.017, fecha en la que resultó electo gobernador de Nueva Esparta, Alfredo Díaz asumió la conducción del espectro opositor en la entidad. Por esos días nadie le disputó el liderazgo, unos porque confiaron plenamente en su capacidad dirigente, otros, porque decidieron hacerse a un lado para esperar mejores momentos.

La verdad es que aquí no funcionó aquello de que: “el hombre es del tamaño del compromiso que se te presente”. Muy por el contrario, le quedó demasiado grande. No sólo ha hecho un pésimo gobierno, sino que además, redujo a la oposición neoespartana a su mínima expresión.

Para ilustrar esta afirmación debo “llover sobre mojado”, pero es inevitable.

Las contradicciones del señor Díaz comenzaron inmediatamente después que fue electo, ocasión en la que actuando “guapo y apoyado” por los capitostes de la oposición nacional, olvidó que ese proceso fue convocado por la soberanísima Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y cuando le tocaba juramentarse ante sus autoridades, desafiante declaró: “Las islas de Margarita, Coche y Cubagua, votaron mayoritariamente por mí y hoy ya cumplido todo lo exigido por la Constitución del Estado no quieren juramentarme para tomar posesión de la gobernación,  justifican su negativa exigiendo un juramento ante una institución espuria como lo es la ANC, yo Alfredo Díaz no sucumbiré ante tal aberración constitucional a pesar de tener una responsabilidad de la confianza que me otorgó un pueblo, he demostrado siempre que soy un demócrata por convicción y por encima de mí está Venezuela que quiere libertad y una verdadera democracia”.

A los pocos días “se tragó sus palabras” y acudió a juramentarse como un manso corderito en la oficina de la entonces presidenta de la ANC, Delcy Rodríguez.

Se produjo la convocatoria de las elecciones de alcaldes del 8 de diciembre de ese mismo año 2.017, y la oposición nacional gobernada por el G4, excepción hecha de Un Nuevo Tiempo, decidió no participar en ese proceso, sin embargo el gobernador Alfredo Díaz postuló candidatos a esos comicios en los 11 municipios de la región, casi todos dirigentes de los partidos políticos que convocaron a la abstención, los cuales fueron inscritos por UNT y respaldados por organizaciones minoritarias y levantó la mano de: Oscar Pino, en Antolín del Campo; Richard Fermín, en Arismendi; Pedro Cardona, en García; Ángelo Camino, en Gómez; Daniel Patete, en Díaz; Orlando Ávila, en Maneiro; José Ramón Díaz, en Marcano; José Gregorio Gómez, en Mariño; Marco Marcano, en Península de Macanao; Daniel Marval, en Tubores y Asisclo Hernández, en Villalba.

No solo los respaldó sino que además sostuvo públicamente que todos obtendrían la victoria “montados” sobre la onda expansiva del triunfo en las regionales realizadas apenas dos meses antes. En esa, su primera prueba de fuerza, no sólo no ganó ninguno de sus candidatos, sino que además tuvo que retirar la postulación de Orlando “Nano” Ávila, jefe de UNT, quien fue que le “prestó” la tarjeta para apoyar sus postulados, para respaldar al único aspirante de la oposición que se “alzó” con la victoria en esa oportunidad, Morel David Rodríguez, dirigente del partido Movimiento Regional de Avanzada (MRA), del ex gobernador, Morel Rodríguez Ávila.

Luego de esta primera “pela electoral”, reincidió en su comportamiento dual y frente a las elecciones presidenciales y de Consejos Legislativos Regionales de mayo del 2.018, repitió el comportamiento de las elecciones de alcaldes, se comprometió públicamente con la abstención y presentó tras bastidores, candidatos al Consejo Legislativo del estado (Clebne) y recibió otra “paliza”. Ninguno de sus candidatos fue electo y se quedó sin representación en el Poder Legislativo regional.

Llegó el 2.019 y la autoproclamación del entonces presidente de la Asamblea Nacional, diputado Juan Guaidó, como “presidente imaginario” de la república. Allí se “desataron los demonios” y el gobernador fue “poseído” por “Chacumbele” y le declaró la guerra al presidente  Maduro.

Comenzó a delirar de tal manera que a cuanto acto asistía y en todos los discursos que pronunciaba afirmaba que a los dirigentes como él, el destino les tenía reservado: “la cárcel, el exilio o la muerte”. Todavía no está preso, mucho menos exiliado y esperamos que Dios le conceda larga vida.

No sólo respaldó al autoproclamado sino que además le organizó una gira por las islas de Margarita y Coche, de donde también salió con las “tablas en la cabeza”. Poca gente y muchos adulantes, adornaron el perfomance de Guaidó por estos lados.

Por esos días de súbita euforia, el gobernador llegó a escribir una carta dirigida a la FANB, en la que invitó a los soldados y oficiales de la patria a desconocer la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, oportunidad en la que se asimiló a la Fuerza Armada y se autoproclamó y ascendió como si nada: “Ustedes escogieron el mundo militar y yo la política, ustedes ascendieron por sus méritos y yo por los votos de nuestra gente. Algunos fueron tenientes y yo concejal, otros  coroneles y yo alcalde, ahora son Generales y yo Gobernador”. Por cierto, como que le agarró el gusto a los grados militares, porque en días pasados lo declararon Comandante en Jefe de los Bomberos de Nueva Esparta. Sin ningún temor al ridículo.

Llegó el 2.020 y las elecciones constitucionalmente previstas de diputadas y diputados a la Asamblea Nacional y nuevamente el errático proceder de Alfredo Díaz, liquidó cualquier posibilidad de una actuación respetable de la oposición insular.

Cabalgó nuevamente sobre su línea política del “sí pero que no” que lo acompaña de un tiempo a esta parte y se dedicó a visitar los municipios de Nueva Esparta, para presentar su candidatura a la gobernación para las regionales del próximo año, y a respaldar las parlamentarias, la abstención y la consulta opositora, de acuerdo con el auditorio en el cual se presentaba.

Llegó al colmo de levantar la mano de candidatos a alcaldes de ambos sectores de la oposición, pero al final, como “la mentira tiene patas cortas”, el único diputado electo de los seis que le corresponden a Nueva Esparta en la Asamblea Nacional, Oscar Ronderos, puso a circular un audio por las redes sociales en el cual agradeció expresamente al gobernador, por haber contribuido decisivamente con su elección.

Así llega Alfredo Díaz,  ex jefe de la oposición insular a las postrimerías del año 2.020, sin fuerza, sin credibilidad y con muy pocas posibilidades de repetir como gobernador.

De “derrota en derrota” se labró su destino.

JoséGregorioRodríguez/Jotaerre577@gmail.com

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