Mejor Destino del Mundo: Las Maldivas

Situadas en el océano Índico, las Maldivas son sinónimo de paraíso, con largas playas bañadas por aguas cristalinas y arrecifes de coral. Una magia que le ha servido para coronarse por primera vez como el «Mejor Destino del Mundo» en los galardones anuales que otorga la industria de los viajes. Los World Travel Awards (WTA) 2020 -conocidos como los «Oscar» del turismo- celebrados en Moscú, premiaron también a Portugal convirtiendo a Madeira en el «Mejor destino insular del mundo», la ciudad de Lisboa como el «Mejor destino para escapadas urbanas del mundo» y El Algarve como «Mejor destino de playa a nivel mundial». España, por su parte, consiguió levantar estatuilla gracias a Madrid, premiada, por segundo año consecutivo, como «Mejor destino de congresos y reuniones del mundo».

En este reportaje visitamos Maldivas a fondo, un destino para soñar y apuntarlo en la agenda de destinos pendientes cuando pase la pandemia.

«Dhonis», viejas barcas con vela que se utilizan para la pesca o para disfrutar de una puesta de sol
«Dhonis», viejas barcas con vela que se utilizan para la pesca o para disfrutar de una puesta de sol

Es un destino caro, exótico y exclusivo. Pero quien se lo puede permitir no debe dudar en acercarse a este archipiélago de 1.200 islas, a menos de un metro de altura sobre el Océano Índico, que se encuentra protegido por una de las más hermosas murallas de coral del planeta. Una barrera coralina en grave peligro por el calentamiento de las aguas que acecha a estos seres vivos, tal y como se puedo comprobar con los daños causados por «El Niño» entre 1997 y 1998, que originaron la muerte de muchas especies en las Maldivas, y después del tsunami de 2004 que, gracias a la barrera de coral, no fue tan devastador en estos atolones como en otras zonas del Índico.

Las islas

La mayor parte de las islas maldivas, que se distribuyen en una cadena de 26 atolones, tienen menos de 1,5 kilómetros cuadrados de extensión, es decir, ni siquiera suman el tamaño de lo que sería un campo de fútbol. De ahí que solo doscientas estén habitadas y muchas de ellas tengan misiones diferentes. Existen islas-resort, isla aeropuerto, isla vertedero, isla para almacenar las reservas del petroleo del país, isla prisión e incluso isla destinada a residencia del presidente de la República, pero la mayoría se ha transformado en hoteles de lujo con villas «over sea» que captan la atención de parejas en luna de miel y aficionados al submarinismo.

Esnórquel en el Índico
Esnórquel en el Índico

Buceo y esnórquel

Las Maldivas figuran a la cabeza del ranking de los lugares de buceo más famosos del mundo. Todos los resorts cuentan con centros de buceo con certificación de PADI y con experimentados instructores y maestros de buceo, pero también el destino es ideal para los menos profesionales a la hora de descubrir las bellezas del arrecife, pues sin botellas de oxígeno y sólo con gafas y tubo para respirar puedes moverte por los corales en compañía de peces de colores o mantarrayas. Las mejores propuestas para sumergirse son «Mushimasmingili Thila», «Maaya Thila» (para bucear de noche), «Banana Reef», «Maldives Victory», «Lankan Manta Point» y «Maalhos Thila».

Pesca deportiva y nocturna

En las islas es posible vivir la experiencia de capturar un gran atún de aleta amarilla, un marlín o un pez vela. En Maldivas no rigen leyes que estipulen la obligatoria liberación de peces grandes después de su presa. También se puede practicar la pesca nocturna para atrapar peces de arrecife, como el sabroso pargo, el mero o ronco, pero está prohibido capturar tiburones, especie en peligro de extinción, sin devolverlo al océano.

El spa del Anantara Kihavah Villas
El spa del Anantara Kihavah Villas

Spas y restaurantes submarinos

Una de las sorpresas que deparan los lujosos hoteles maldivos son sus propuestas de ocio y relax submarinas. Spas y centros de bienestar instalados bajo el mar como el Lime de Huvafen Fushi, con dos cabinas que captan la atención de decenas de especies marinas, grandes y pequeñas, y de algunas celebrities del mundo como Kate Moss, Tom Cruise, Linda Evangelista o Isabelle Adjani, que han alabado esta instalación única en el mundo. Y también puedes optar por una sabrosa y romántica cena en restaurantes, a seis metros de profundidad, como el Sea en Anantara Kihavah Villas. Propone seis mesas para parejas y una carta de más de trescientos vinos de todo el mundo ante la presencia de tiburones por la noches y peces más pequeños y juguetones de día.

Veladas románticas en una isla deshabitada

Hablamos de una excursión a una isla desierta en Maldivas para disfrutar de un pedazo del océano en la más estricta intimidad. Se puede contratar en los hoteles pero conviene saber que estas veladas románticas en un banco de arena virgen y deshabitado, con chef y camareros privados, pueden alcanzar los 1.200 dólares por pareja. Algo más económico resulta visitar el Atolón de Rasdhoo, formado por cinco pequeñas islas, en Maldivas con los arrecifes coralinos más espectaculares del Océano Índico. Para visitar este famoso atolón de Rasdhoo la mejor opción es partir del aeropuerto internacional de Male en una lancha motora o en hidroavión, pues resulta una experiencia muy emocionante que hay que añadir a la del propio atolón, un paraíso de arena blanca, palmeras y fondos marinos transparentes. Y también es muy corriente embarcar en los «dhonis», unas viejas barcas con vela que se utilizan también para la pesca, con el fin de disfrutar de una puesta de sol.

Fauna marina

Es uno de los principales motivos del viaje a Maldivas. Hay 2.000 especies de peces diferentes: de arrecife, mantarrayas (a las que puedes dar de comer en las playas de algunos hoteles), morenas y sobre todo veintiséis tipos de tiburones. Pero la que más impresiona, tanto por tamaño como por peso, es el tiburón ballena. Puede llegar a medir 16 metros y pesar 15 toneladas.

Vuelos en hidroavión

Desde el cielo la panorámica constante de los atolones en el océano intenso y de las villas flotantes que emergen desde las aguas enamora a cualquiera. Y cuando se llega al aeropuerto de Male se suele tomar, si el hotel elegido se encuentra en los atolones más alejados, un hidroavión. Son vuelos de unos 30-40 minutos que pilotan un par de oficiales descalzos en la cabina del aparato. También se pueden contratar vuelos fotográficos en estos aviones sin tren de aterrizaje en «Trans Maldivian Airways» y «Maldivian Air Taxi».

Villas «over sea»

El lujo sobre el mar con piscina privada, bañeras con fondos de cristal, techos y suelo de madera, solarium, escaleras que conducen directamente al mar, carta de tés y de almohadas, amplia biblioteca, camas colgantes y escaleras que conducen directamente al mar. Casi todas superan los 200 metros cuadrados de superficie.

Excursión a Male

La capital maldiva, que ocupa una superficie de 4 kilómetros cuadrados, merece una pequeña visita. Residen en ella unos 140.000 habitantes que tradicionalmente vivían de la pesca, la navegación y la albañilería; ahora lo hacen del turismo, la construcción y el sector servicios. Una visita al puerto y a la lonja recuerda el pasado pesquero, sobre todo, de atunes del país.

Luchando por los corales

En Maldivas gobierno, resorts y habitantes están concienciados del peligro que amenaza a los corales. Si las temperaturas del agua siguen subiendo, una gran parte de estos seres vivos podría desaparecer, de ahí que estén instalándose estaciones de investigación en el océano para averiguar cuáles son las especies coralinas que soportan mejor el calentamiento de las aguas. Incluso, los propios turistas que se hospedan en estos hoteles ya están contribuyendo, al menos con un dólar diario, para apoyar la causa junto a otras fundaciones e incluso los más pudientes participan en un programa de apadrinamiento de nuevas estructuras de coral.

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