Ahora más fracturado que antes hay que salvar al país, por Morel Rodríguez Ávila

Bueno, la derrota electoral alcanzada por el presidente Nicolás Maduro como jefe máximo de la revolución gobernante, como es natural, obliga a reflexionar, con mucha serenidad, sobre qué le ocurrirá a Venezuela del #6Dic en adelante. 

¿Derrota¡?  Preguntará cualquier militante rojo, aclarando que la unidad comunista sumó otra victoria, sin darse cuenta que el haber ganado los comicios parlamentarios con tan escaso número de sufragios, en política y sin duda alguna, se traduce en pérdida, muy terrible en su caso, del poderío que decía tener nacionalmente a la hora de sumar adeptos. El haber votado menos de 4 millones de venezolanos, -de acuerdo a las cifras iniciales del CNE- de un total de 20 millones inscritos ante el CNE, demuestra que fue la abstención la que de verdad arrasó, lo que traduce que el oficialismo no cuenta tampoco, como la debilitada oposición democrática, con fortaleza en toda la república o, más determinante, que la mayoría de millones y millones de militantes, que el liderazgo rojo aseguraba tener, resultó inexistente. Cifras infladas, por la bolsa Clap y los bonos, que a la hora del voto se desinfló sumándose a los abstencionistas. 

A este sencillo análisis se llega sin necesidad de ser sabio. La realidad imperante lo genera y en la práctica resulta muy certero. El gobierno quedó debilitado y aunque “arrasó” con todo, sin embargo, va a la Asamblea llevado por la abstención. Pues, si la oposición, en pleno, hubiese sufragado, la historia sería totalmente distinta. 

Bien, sucedido así, afortunadamente sin violencia, aunque el gobierno desconoció sin vergüenza alguna, leyes y reglamentos que regulan, por ejemplo, el uso y abuso de los medios comunicacionales estatales y los dineros públicos, nacional e internacionalmente calificados de antemano como fraudulentos, los comicios del #6Dic resultarán de verdad históricos. 

Una sola razón, y por supuesto muy importante: Ahora, más fracturado que antes, hay que salvar al país. El futuro inmediato, aunque el gobierno jura que será del todo beneficioso, debe asegurarse y ese gigantesco reto será posible concretarlo si la nueva AN se dedica, desde el primer día, a trabajar por el país y no por su enfermizo afán de implantar el comunismo en  Venezuela; a la aprobación de leyes que busquen la felicidad de los venezolanos y no acrecentar la angustia, la pobreza; a incrementar la economía, respetando la propiedad privada, no queriendo estatizarla ni favoreciendo solo a los que le aplaudan; dejando de lado su pretendida búsqueda de un liderazgo continental para lo cual ofrezca a cambio el petróleo, el oro, el hierro, el coltán, que no es suyo; regresando al campo a sembrar y no a importar; cumpliendo la obligación constitucional de servir al pueblo y no servirse del pueblo. 

@MorelRodríguezA

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