Marco Antonio Villarroel: “El país reclama un parlamento de todos para todos, no una hegemonía»

Joven y ya tiene obra hecha, como tal reconocida. Especialmente en el campo comunal. Es un hombre organizado, fiel a los horarios, respetuoso de los acuerdos y cumplidor de la palabra empeñada. Insiste en que la política debe ser apostolado permanente porque, razona, es y seguirá siéndolo, a pesar de tantos que la han desprestigiado, un instrumento que pretende la redención de los pueblos. Está claro en cuanto a lo requerido, en estos tiempos tan difíciles, peligrosos e inseguros, para concretar la aspiración nacional: reacomodar la institucionalidad. Y se logrará, lo advierte, siempre y cuando los que resulten elegidos en los comicios legislativos del venidero 6-D, vayan al Palacio Federal a innovar, con fundamento, lo favorable a la transformación del actual Estado ya atrofiado, víctima de tanto gobernante que no supo entenderlo ni menos dirigirlo. Afirma que, en su caso, como representante del pueblo insular, presentará en el Hemiciclo, las propuestas que, como Soluciones –así se denomina el partido que lo postula-, serán verdaderas columnas que sostendrán la tarea, mejor el reto, de regresarle a Nueva Esparta su antigua condición de Puerta del Turismo en el Caribe; trabajar en el rescate del Puerto Libre, hundido por el torpedo rojo que no tuvo contemplación alguna con el pueblo insular al que la revolución -sostiene,– no revolucionó nada, involucionó todo, cercenó el proceso que resultaba creciente en lo económico y social destruyendo lo establecido que, de paso, funcionaba bien. Afirma que no perderá tiempo en la intriga, el reconcomio y el irrespeto, porque entiende que la tarea de un hacedor de leyes, de un defensor de los intereses patrios y del pueblo, es dedicarse por completo, en cuerpo y alma, lo subraya, a servir, no a ser servido. Margariteño, de La Asunción, hijo de margariteños, nieto y bisnieto de margariteños, de honda raigambre democrática, Marco Antonio Villarroel Fermín, apellidos que evidencian su insularidad, es nuestro entrevistado a una semana de la crucial fecha para Venezuela.  

-Usted advierte ir a la Asamblea con intención revolucionaria, ¿Cuál puede ser el significado más apropiado de tal afirmación’ 
-Sí, democráticamente revolucionaria, desde ya lo aclaro. Sin dejar de lado las buenas lecciones que el pasado nos ha legado como enseñanzas. Por el contrario, reafirmarlas, buscando darle al pueblo la legislación más adecuada a la realidad de estos tiempos de tanta angustia y crisis. Lo revolucionario estriba igualmente en lograr que el camino hacia el indispensable entendimiento, para corregir errores, se alcance en lo inmediato.  

 -¿Por qué tanta seguridad? Usted es muy joven y la política muy vieja, traicionera y hasta baila al son que le toquen. 
-Pues habrá que revolucionarla, pero no solo de palabra sino con acciones muy concretas. El país reclama un parlamento de todos para todos. No quiere allí una hegemonía ideológica. La pluralidad, hoy día tan violentada, dejada de lado porque para algunos estorba en sus afanes de poder para poderlo todo, tiene que ser, y en ello nos empeñaremos, dignificada y elevada otra vez al sitial que dentro de la democracia siempre tuvo. Por cierto, no estoy ni estaré en esa clase de orquesta. 

 -La Asamblea que culmina su período constitucional se retira muy golpeada. ¿Usted qué opina al respeto? 
-Lamentable que así vaya a suceder. Tiempo perdido y grave el daño causado al país en su urgencia de salir de la crisis que, en todo sentido, nos agobia, y a la democracia que tanto requiere ser fortalecida. Reitero que la presencia de mucha juventud en la nueva Asamblea Nacional será una seria advertencia del nuevo rumbo que con urgencia demandan los venezolanos. Es tiempo de cambios y dentro de esos cambios, la AN es la primera en ser cambiada para favorecer la mejoría toda de la nación. 

 -Usted aspira ser electo a la AN en la Lista Nacional del Partido Soluciones. Usted es, ya lo dijimos, margariteño y bien sabe que Nueva Esparta es un estado muy olvidado del gobierno central, casi en ruinas, según lo ha descrito el líder democrático, Morel Rodríguez Ávila. ¿Qué lleva en sus alforjas para propiciar la urgente recuperación del territorio neoespartano? 
-Repito: proponer acuerdos con las fracciones, a los fines de lograr la mayoría necesaria que sustente la aprobación de toda cuanta ley, plan, propuesta o programa que pretenda esa urgente recuperación que, a gritos, el pueblo insular le reclama a un gobierno sordo como una tapia ante ese pedimento.  

 Distinga lo fundamental de su propuesta. 
-Rescatar el Puerto Libre, sin duda el mejor instrumento que requerirá el progreso y desarrollo para el renacer de Nueva Esparta; vigilar el cumplimiento de todas las obligaciones que el Ejecutivo tiene constitucionalmente contraído con nuestro estado, sin la odiosa discriminación por banderías políticas; insistir, ante todos los organismos que manejan los servicios públicos, para que con urgencia Margarita y Coche, como bastión turístico por excelencia de nuestro país, cuenten con eficientes servicios públicos, puesto que el turismo es a nuestra tierra insular lo que al Zulia el petróleo. No iré a servirme, sino a servir, que no es slogan, divisa ni consigna, sino asunto serio, de serio cumplimiento en mi actuación como ciudadano y profesional. en el sector privado y en la administración pública. 

 -Usted declaró recientemente que la jornada electoral del 6-D se asoma como un hecho histórico. ¿Será eso cierto, y por qué? 
-A nadie escapa que la aguda crisis que hoy en día vivimos los venezolanos todos, viene siendo la más grave desde que somos república; y si bien la democracia posibilitó la modernización, el crecimiento, progreso y desarrollo nacional, sin embargo, en dos décadas, desde 1999 a la fecha, se perdió todo lo que habíamos ganado en más de medio siglo, a pesar de las equivocaciones, que no fueron tantas ni las dolencias tan agudas como las que en estos tiempos revolucionarios hemos sufrido. Venezuela espera que, cumplido este proceso electoral, el liderazgo que irá a la nueva Asamblea Nacional, representando a la sociedad civil, sin exclusiones de ninguna naturaleza, le abrirá un provechoso porvenir, destino que no podrá ser desvirtuado Ahí reside la importancia del 6-D: un compromiso histórico con el futuro inmediato de nuestra nación. 

 -Votar, entonces, ¿es necesario? Hay quienes no lo consideran así. 
-Les respetamos su posición, aunque, no nos parece correcta. ¿De qué otro modo, que no sea el democrático, legal y constitucional, podemos concretar los cambios? Somos y queremos seguir siendo fundamentalmente un pueblo de paz, que rechaza la violencia, y que respeta la legislación vigente. Los votos, que no las balas, siempre han sido indispensables para el encuentro de la paz y el crecimiento social y económico en todo pueblo civilizado. La abstención, no surte efecto alguno favorable a cualquier necesidad de cambio. Por el contrario, contribuye, y mucho, a que lo malo llegue a pésimo y lo pésimo a trágico. Y eso no lo queremos. 

Ángel Ciro Guerrero / Notiespartano 

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