Presidente, ¿por qué nos condenó al olvido? por Morel Rodríguez Ávila

Señor presidente: De manera firme pero respetuosa elevamos ante usted nuestra democrática protesta por el irresponsable modo en que su gobierno viene comportándose con el pueblo y la región insular. Imposible ocultar el pernicioso olvido en que está sumido el estado Nueva Esparta e inaceptable que esa situación día a día, antes que atenuarse, se agiganta en todo sentido. No ha habido en los últimos tiempos, es público y notorio, una sola medida de su gobierno que pueda interpretarse como beneficiosa para la población neoespartana. Por el contrario, las hasta ahora adoptadas, en la práctica le han producido severos daños en lo económico y, claro está, con directa incidencia en lo social.

Señor presidente: Pareciera que en su gobierno se da como un hecho que nuestra región y nuestro pueblo no merece la atención que, a la vista está, si se le presta sobre todo a otras entidades donde el oficialismo se supone mayoría, lo cual, si ello ocurre, evidencia que la pluralidad no es, precisamente, valor que su gobierno respeta. Pero nuestra intención, señor presidente, no es discutir ideologías, sino recordarle, porque es nuestro derecho ciudadano, así perfectamente establecido en nuestra Carta Magna, la obligación que tiene usted, como jefe del Estado venezolano, de atender y resolver, sin exclusión alguna, todas las reivindicaciones que los ciudadanos le formulen sobre la aguda problemática que los acosa y dolorosamente viven ya en extremos altamente peligrosos.

Señor presidente: Margarita, Coche y Cubagua conforman el estado Nueva Esparta, con reconocido, respetado y glorioso pasado histórico, importante destacarlo, que aportó a la Independencia de Venezuela hombres, mujeres, ideas y el sacrificio de la sangre para que la gesta gloriosa de nuestro único Padre de la Patria, el Gran Libertador Simón Bolívar, la concretase en Nación. Desde entonces, nadie puede negarle su fundamental entrega en el proceso de construir una Venezuela cada vez más digna, cumpliendo cabalmente con lo que el proceso mismo del crecimiento nacional le fue asignando; compromiso hecho efectivo, a pesar de su condición de insularidad, que la limita. Nadie puede negarle al pueblo neoespartano lo que al respecto ha hecho. Sería ir a contravía de una verdad del todo incontrovertible. Por tanto, resulta injustificable, sin lugar a dudas, el trato que su gobierno le viene dando a Nueva Esparta, que desde siempre ha sido, es y seguirá siendo Venezuela.

Señor presidente: La crisis que dolorosamente cubre de total infortunio a los venezolanos de estos tiempos, tiene que ser, sino resuelta a plenitud, tarea que entendemos imposible alcanzarla en lo inmediato, sin embargo, puede atenuarse siempre y cuando usted y sus más inmediatos colaboradores se empeñen en adoptar políticas que sumen y no dividan; que resuelvan y no compliquen; que posibiliten y no impidan ir resolviéndola, no acrecentándola.

Señor presidente: En este propósito, ¿es muy difícil entender, y aceptar también que, en el caso de Nueva Esparta, el turismo y el comercio son las únicas columnas que sostienen su economía? Y, si así se entiende y acepta, ¿por qué, entonces, se le convierte en blanco, se le victimiza y le niegan groseramente lo que reclama, recursos presupuestarios suficientes, créditos especiales, que le corresponden, y la ayuda que requiere, para impulsar su turismo y su actividad comercial y empresarial?

Señor presidente: Es inaudito que, dada la triste situación que en Margarita y Coche vive su gente, amenazada por la pandemia de un lado y del otro la creciente situación de hambre, reflejada en el creciente número de niños mendigando comida y de mayores buscando sobras en la basura; de falta de insumos en dispensarios, ambulatorios y hospitales; continuo cierre de locales comerciales, de empresas, que disparan el desempleo, y la ausencia comprobada de servicios públicos; antes que propiciar la repotenciación del turismo y todo lo que ello implica y significa, usted haya decretado prohibir que a Margarita lleguen vuelos internacionales, además de la limitación de los vuelos nacionales, desde y hacia nuestro destino. Esta medida es la puñalada, certera y final, que al debilitado cuerpo social y económico de Nueva Esparta le faltaba, hundido como sigue estando el Puerto Libre.

Es hora de rectificar el rumbo. Señor presidente. No se empeñe en tripular de este modo la nave del Estado. Recuerde, Nueva Esparta es tan venezolana como La Guaira o Los Roques.

Notiespartano

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