¿Qué será lo que quiere el negro..?, por José Angel Borrego

Nadie en el poder es lo sufrientemente poderoso como para navegar solo, sin brújula, sin instrumentos y con el único propósito de mandar, porque gobernar es bien distinto. En algún momento de reflexión íntima el más verraco de los tiranos (que no los hay porque todos son cobardes) cede a la tentación de encontrar una ranura que le permita oxigenarse.

Enciende una velita que lo oriente en la dirección que toma la llama hacia dónde dirige sus pasos, aunque muy rara vez lo hace. Pinochet lo hizo. Observó que ”la velita” le recomendaba consulta popular y obedeció, imaginando -eso creemos- que lograría emerger exitoso.

No obtuvo el triunfo y respetó la decisión de los chilenos. No buscó a un Diosdado que presionara a ocho jueces ajenos a la jurisdicción electoral para que abortara la consulta. Ni se escudó tras las faldas de una Tibisay sinvergüenza como la que nos tocó en mala racha para fabricar victorias. Y muy pronto, rezagos suyos (Sebastián Piñera lo es) retornaron al poder. Bueno, hablamos de gente con un par de…dedos de frente.

Maduro sabe hoy que la presión externa que se ejerce en su contra es feroz aunque lo disimule (y muy bien lo reconocemos) con sus actuaciones histriónicas frente a las cámaras ¡todos los días del mundo..! ¿Pero hemos analizado lo que hace Maduro en las cadenas? Puro camelote.

En sus “miércoles productivos” enlaza con gobernadores y alcaldes para loar minucias con demagogia y colocar su mercancía china por productos de buena manufactura. No tiene nada que decir ni nada que ofrecer y menos que demuestre su gestión, pero habla incansablemente hasta torturar a quien se atreva a calarse tantas horas de inutilidad pura.

Mas, en sus momentos consigo mismo, claro que desea una apertura que le permita (a él) respirar una brisita menos atosigante. Esa es la razón por la que hoy libera a Requesens como antes lo hizo con otros presos políticos.

Y con ello Maduro busca esa ranura oxigenante que podría ofrecerle la oposición (peeero) de manera inteligente. (Cuán difícil esto..!) Si se hace de forma coercitiva, retadora y envalentonada se chocará contra el muro de la tozudez de un aspirante a tirano que sabe que no logrará ese objetivo. Se estanca en ser dictador, que lo es, pero de allí a ser un Fidel, un Hitler, un Stalin, o Mussolini, hay mucho trecho.

¿Qué hacer? No lo sugeriremos porque nuestra roma inteligencia insulta al liderazgo del G4. No diremos que la entente es factible sin arriar banderas utilizando trincheras tácticas por respeto. No recomendaremos plantear ideas que alivien el tormento de la gente porque nos tildarán de traidores. Pero hagan algo distinto a cometer torpezas. Ustedes pueden.

José Angel Borrego

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