José Gregorio Hernández líder espiritual de Venezuela, por Morel Rodríguez A

Los venezolanos de fe, que responsablemente mantienen la esperanza de la pronta recuperación nacional, que incluya la indispensable convivencia y el anhelado entendimiento, por la vía de la constitucionalidad, lo electoral y de manera pacífica, están agradeciendo al Todopoderoso el paso gigantesco que ha dado la Causa de Beatificación de nuestro admirado y querido doctor José Gregorio Hernández.

Lo señalamos con toda honestidad, alejados de cualquier intención de mezclar lo político con lo religioso, pero sí convencidos que el hecho ocurre en momentos de tanta desesperanza y disentimiento, seguros también que su figura y ejemplo con seguridad influirá positivamente en el ánimo venezolano, para que esa fe y esa esperanza en cuanto a que la paz en todo y para todo llegue a nuestro país, se fortalezca.

La comprobación científica de un milagro, que se esperaba resultase cierto, es lo que se asegura, lo coloca en vía directa a la senda que habrá de llevarle finalmente a los Altares. Larga ha sido, hasta la fecha, la esforzada lucha que los Defensores de su Causa han llevado a cabo desde hace años, tratando de abrir las pesadas puertas del Vaticano para que el doctor José Gregorio Hernández sea ascendido al penúltimo nivel, el de Beato, previo a su Declaratoria Papal, la de Santo de la Iglesia Católica

Para la inmensa mayoría de los connacionales, el doctor José Gregorio Hernández ya lo es. Su vida, conocida, admirada y tenida como ejemplar, cada vez más reconforta. De verdad es un milagro que, en medio de la acelerada y grosera pérdida de valores y la acerada crisis económica, política y social, a la que se suma la terrible pandemia del Covid-19, los venezolanos tengamos como cierto que la imagen e historia del doctor José Gregorio Hernández cada día se dimensione y en la práctica su legado nos resulte altamente favorable y sea, sin duda alguna, la representación mayor que el país tiene en el plano espiritual.

Un liderazgo necesario, que une, que llama al entendimiento en estos tiempos de tanta ofensas y decepciones. Su presencia en el alma, el corazón y la vida diaria de su gente, custodia a una Venezuela esperanzada en que vendrán días mejores.

Alegra que las gestiones -Vaticano adentro- ya estén siendo positivas y que Su Santidad, El Papa Francisco aunque se muestre, prudente, es lo debido, sin embargo deje que su franca sonrisa delate gran contentamiento.

La nación, católica en su inmensa mayoría, pero absolutamente respetuosa de los restantes credos, ha recibido con enorme y abierta satisfacción lo que se ha sabido del proceso canónico, extremadamente complejo, muy estricto en cuanto al cumplimiento, una por una, que pueden tardarse años, de las normas que lo regulan, todas inviolables desde hace siglos. Al ser declarado Beato, es un supremo privilegio para el pueblo, el país y el continente de donde provenga el buen hombre o la buena mujer que reciba tan prestigioso merecimiento.

Así lo entendemos los creyentes, agradeciéndole al Creador de los cielos y la tierra el permitir que la ciencia compruebe, certifique y promueva que el atribuido al doctor José Gregorio Hernández efectivamente es un milagro, favoreciendo a una niña venezolana que padecía de una grave anomalía que se le había diagnosticado incurable.

Satisface, igualmente, y con agrado lo reiteramos, que el paso dado reafirme que, sin discusiones, que el actual Venerable doctor José Gregorio Hernández es, en propiedad, el líder espiritual de Venezuela.

@MorelRodríguezA

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