Mucho con poco, por Manuel Avila

La idea de hacer mucho con poco es un planteamiento que envuelve a los gobernantes y los obliga a replantear sus métodos de gobernanza para dejar atrás viejos conceptos de usar la abundancia de capitales para llevar a la práctica propuestas populistas que solo dejan el cansancio como ruta de su alocado rumbo. Por eso viene al caso el uso de las partidas gubernamentales como cirujanos de la economía para que cada bolívar recibido por parte del Gobierno Central o por tributos internos se multipliquen a la hora de dar utilidad a pequeñas obras, rehabilitaciones o remodelaciones de la municipalidad

Cuando el Director de Ambiente de Maneiro Juan Liscano por instrucciones del Alcalde Morel David Rodríguez Salcedo decidió iniciar la rehabilitación de las esculturas del Municipio dio una campanada de lo que se debe hacer en materia de cultura en la región. Es que este es un municipio de ciudadanos y que mejor respuesta en tiempos de inercia gubernamental que dar un retoque a lo que representa la cultura de nuestros pueblos.

Eso indica que el Museo Vial creado por el escultor Humberto Cazorla en el gobierno de Morel Rodríguez Avila en su gestión del 2009-2012 ha sido maltratado por el paso del tiempo y sometido al más brutal abandono de obra alguna. Después del gran esfuerzo por dejar este legado a las futuras generaciones de Margarita y cuando ya parecían perdidas las esperanzas de su reconstrucción, vuelve a tomar vida la  idea de dar el tratamiento adecuado a las obras a cielo abierto porque renació la idea de rehabilitación como una obligación del estado de preservar las obras de arte que se han venido sembrando a través de la historia en las parcelas municipales y en toda la región. Así hemos venido observando en el tiempo como se maltratan nuestras obras de arte al dejar al abandono la creación de los artistas del país. No se tomó en cuenta para nada que el Museo Vial fuera declarada la única obra de esa naturaleza en la región y que debía mantenerse fuera de los alcances del salitre, la lluvia, el sol y el sereno. Eso se logra es con mantenimiento y así pasaron 10 años sin que nadie se atreviera a dar unos esmerilazos y una mano de pintura a ese templo del arte en Margarita. Es la misma tragedia de las 108 escuelas construidas hasta el 2012 y que ni un solo brochazo le han dado en estos tiempos de desgobernanza.

Por eso me escribía en estos día un reconocido galeronista de la región para referirme que los gobiernos han debido crear una especie de pólizas de protección a esas esculturas que representan el legado artístico y cultural de la región. Le señalé que las escuelas del estado tenían hasta el 2012 la protección y el compromiso del gobierno de mantener y preservar la infraestructura de cada institución y que las obras del Museo Vial también estaban protegidas por un proyecto de mantenimiento anual para protegerlas de la corrosión. Todo eso se perdió entre los festines de los gobernantes y es ahora cuando renace la idea de preservar lo nuestro.

Por eso cuando los habitantes de Margarita que circulan por la Avenida «Jóvito Villalba» y la Avenida «Luisa Cáceres de Arismendi» ven el movimiento para darle un cariñito de soldadura y pintura a las obras importantes de Maneiro se sorprenden porque en ningún municipio de Margarita y de toda Venezuela se está realizando en estos momentos de crisis esta obra de dimensiones colosales. Eso le correspondió a la Dirección de Ambiente de Maneiro que generó una idea fabulosa que debe servir de modelo a los alcaldes de los otros municipios, pues no puede ser la vida de un mandatario solo ocuparse de lo populachero, sino que debe darle un toque de respeto y majestad cultural a una región que necesita salirse del buccle del hambre, el agua, la luz y la gasolina. A esos problemas supremos hay que ponerle mucha atención porque son los temas capitales de la sobrevivencia humana, pero es también importante tratar los temas de la ecología, del arte de lo histórico y de la formación ciudadana de los hombres de la Venezuela urgida de una nueva visión de país.

Por eso el escultor Marco Fernández de la obra «Al viento» ubicada en el Distribuidor «Jesús Avila» de Los Robles lanzó desde Caracas un video de alabanzas y reconocimientos para el Señor Alcalde de Maneiro, Morel David Rodríguez y para su director de Ambiente Juan Liscano, pues es evidente que su obra sembrada en predios de La Trinchera, jamás había recibido una mano amiga para preservar su visión. Y es por eso que Marco Fernández hace un lamado a los gobernantes de distintas ideologías a  tender la mano amiga a la conservación de las esculturas de los pueblos de toda Venezuela porque esa es una realidad de la producción del alma nacional.

Ese modelo de gestión  de avanza de Maneiro Ejemplar levantó 15 tanquilas en Las Casitas de Pampatar para resolver un problema de contaminación ambiental con más de 40 años en esa comunidad se encienden los motores de esperanza porque en tiempos de pandemia y de crisis social, se están realizando tareas de mantenimiento y preservación que hablan de una gestión en función de los ciudadanos.  De eso se trata de mantener activo el cerebro mientras pasa la pandemia y que mejor manera de hacerlo para los gobernantes que resolver los problemas capitales a sus parcelas municipales. 

El rojo escarlata de «Al viento» de Marco Fernández, de «Alcatraz avistando el mar desde la botavara» de Humberto Cazorla y la obra de un portorriqueño en la entrada de la Avenida la Auyama son el abrebocas para un festival de rehabilitación de obras que trasnformará a Maneiro en el Municipio de las Artes de Margarita. Prestar atención a la obra de estos artistas nacionales es parte del compromiso de un burgamestre que cree firmemente en el desarrollo ciudadano de su municipalidad. Más allá de la proyección política está la conexión con sus ciudadanos que agradecen esa profundidad gerencial que mantiene vivo a un municipio que está en el plano de mantener viva la cultura de nuestra región.

Los gastos supremos de mantenimiento de esas obras ha estado en el marco de la filosofía de «hacer mucho con poco» en una clara visión filosófica que mantiene ubicado en el plano de la realidad a gerentes como Morel David Rodríguez y a Juan Liscano que entendieron desde hace rato que si es posible emprender conquistas de los ambientes de los pueblos sin menoscabo de la calidad de vida de sus ciudadanos. Por eso los maneirenses estamos orgullosos del trato que le están dando a las obras de arte que forman parte del patrimonio artístico y cultural de nuestros pueblos. Y por supuesto el Alcalde del Municipio Ejemplar compró la propuesta de inmediato para continuar proyectando a Maneiro como un espacio privilegiado en el orbe cultural insular.

Esta próxima semana cuando se empiecen a rehabilitar las tres o cuatro obras del Museo Vial se abre el abanico para que la Gobernación y la Alcaldía de Arismendi se peguen a una propuesta pìonera que busca darle carácter de museos al aire libre a las reliquias artísticas de la región.

Vamos por más parece ser la consigna de un municipio ejemplar empeñado en resaltar por encima de las deficiencias económicas y de la pobre expresión trillada «el que no hay dinero» que marca a los gobernantes malos y los hace convertirse en los enanitos del circo. Es que desde ese plano de la inercia de la miope gestión de negarse a romper los barrotes de la inutilidad gerencial es donde está planteada la nueva forma de gobernar. No se trata de tomar el báculo de la inercia para quedarse estáticos ante el paso fugaz de la vida, sino de asumir que el reto es ahora y no más tarde. Por eso insistó en la miopía como antimodelo, pues cada quien tiene su estilo y le corresponde como gobernante realizar obras que signifiquen gestión antes que los monstruos de la nada nos condenen para siempre a ser parte de la ineficiencia de la historia.

Por eso es que los ciudadanos están pendientes del rumbo de sus gerentes municipales, regionales y nacionales para alabarlos, vituperarlos y reconocer en público su proyección como mandatarios. Lo ideal es no quedarse apagados ante tanta historia mala es parte del atraso de unos gerentes que con dinero son unos gigantes y sin real son unos pigmeos, pues no tienen la capacidad para acudir a la magia y la creatividad como fómulas para salir adelante en estos tiempos de pandemia y hambre.

La alegría de los ciudadanos de Maneiro es evidente y muchos mensajes hablan de los cambios grandes con matices de florecimiento para enfrentar la crisis nacional con argumentos sustentados en la gestión y en la filosofía de «hacer  mucho con poco». Esa es nuestra realidad y obliga a los gobernantes a centrarse en la línea de hacer gestión pública como fórmula para avanzar en medio de la tormenta `para obligarnos a conocer la grandeza de nuestro pueblo y la proyección de nuestro rumbo, pues como dijo Arturo Uslar Pietri:

 «La imagen sucinta y superficial que la inmensa mayoría de los venezolanos tienen de su propia historia no solo es insuficiente y fragmentaria, sino que es contraria a la verdad y hace imposible comprender y explicarse los sucesos, sus protagonistas y sus motivos. Es casi, en el más preciso sentido, una-anti historia.

Encíclica/ManuelAvila

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