Gobernantes responsables, por José «Poche» Larez

Ejercer la función de gobernar,  es una responsabilidad de altura pues significa tener conciencia de la labor sagrada de dedicarse por completo a buscar resolver los problemas de la gente.

Los ciudadanos cuando acuden a las urnas electorales y sufragan por determinado candidato,  lo hacen esperanzado en credibilidad y sueños, donde se espera que su favorecido efectivamente atenderá las necesidades urgentes que padece la sociedad.

Hay quienes ciertamente al obtener la victoria electoral y ser investido de autoridad ante la ley, inician su ejercicio gubernamental con sapiencia, dignidad, honestidad y amor para meterse de lleno a satisfacer las exigencias colectivas.

El buen gobernante se rodea de hombres y mujeres que le asesoren por el bien de los demás, no para envilecerse y menos para privilegiar sus bajos intereses personales de enriquecimiento ilícito y/o deseos carnales. La gente anhela gobernadores sabios, íntegros, auténticos y con sentido de humanismo y sensibilidad social.

En estos tiempos de pandemia, la sociedad venezolana, particularmente las de las islas Margarita y Coche han podido verificar el soberano irresponsable que tienen como mandatario regional en una Nueva Esparta caracterizada por el abandono de su infraestructura vial, la decadencia de los servicios públicos, la falta de mantenimiento en las escuelas estadales y la dejadez con el hospital central Dr. Luis Ortega de Porlamar, una estela de ruinas y pobreza sacude a la anteriormente llamada la Perla del Caribe.

Se vive a diario la desnutrición, el padecer de la miseria y la tristeza de nuestra gente: Hay hambre en Nueva Esparta.

Por otro lado el ineficaz gobernador se pasea en lujosas camionetas con guardaespaldas, vestimenta de artista de cine, calzados de moda y dolares a montones producto del usufructo, manejos dudosos y mañosos del dinero del tesoro público; un gobernante dedicado a la vida escabrosa, con las lujurias de un emperador romano en decadencia, donde las bailes, saraos y balet coloridos son la pauta de un funcionario que debería dedicarse a atender la crisis y amenaza del Coronavirus, lo que anda en dando sus show y espectáculos dancísticos como si gobernar se tratara de estar todo el tiempo en aliviar sus instintos sexuales.

Un gobernante con los bolsillos full de dolares y el pueblo con el estomago lleno de hambre. Así esta Nueva Esparta, con el peor gobernador que jamás tuvo la historia republicana insular; pero los días no son estáticos, muy pronto saldremos de este daño, de esta maldad de gobernador, de esta deshonra, de este parlanchin. Los pueblos castigaran al indecente

JoséPocheLarez

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