Las secuelas físicas que podría generar el coronavirus

Más de 92.300 pacientes de COVID-19 han recibido el alta médica en los hospitales españoles tras superar la fase grave de la enfermedad. Una parte de ellos podrían padecer secuelas físicas: unas pulmonares, otras derivadas del desajuste en la coagulación sanguínea y otras motivadas por estancias prolongadas en las unidades de críticos, el denominado síndrome post-UCI.

En la fase grave de la COVID-19, si el sistema inmunitario no es capaz de frenar al virus se genera una respuesta inmune desmedida, mediante la producción de unas sustancias denominadas citoquinas, las causantes de una inflamación en las vías respiratorias que se puede extender a otras partes del organismo.

“Una de las consecuencias de esa respuesta inmunológica desproporcionada es que pone en marcha todos los mecanismos de reparación que tiene el pulmón y uno de ellos es la fibrosis”, señala el neumólogo.

“Estos pacientes requerirán un tratamiento de anticoagulación durante un tiempo mínimo de tres meses y puede que algunos de forma indefinida, por lo que necesitarán un seguimiento a largo plazo”, indica el experto.

Una de las preocupaciones era la vulnerabilidad que ante el coronavirus podrían tener los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, EPOC, sin embargo ha sorprendido que no sea así.

“Algunos datos nos hacen pensar que quizá estén más protegidos por algunos de los fármacos que se utilizan contra la EPOC, ya que podrían hacer que la respuesta inflamatoria en el pulmón sea menos intensa“, manifiesta David Jiménez.

Aunque ya se ha superado el momento de más presión asistencial, el Hospital Ramón y Cajal todavía tiene ingresados a más de cuatrocientos enfermos por COVID-19 y las revisiones a los que han recibido el alta comenzarán cuando se reabran las consultas ambulatorias.

“Pacientes con radiografías de tórax alteradas en el momento del alta y aquellos con insuficiencia respiratoria, de forma obligada, tienen que ser revisados en un plazo prudencial, entre 4 y 6 semanas”, indica el neumólogo.

Desajustes de coagulación, otra de las secuelas del coronavirus

El doctor Fernando de la Calle, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), destaca que la cascada inflamatoria descontrolada que el virus desencadena en los pacientes más graves, además de afectar al pulmón, “produce desajustes en los sistemas de coagulación”.

Y así lo ha podido ver en pacientes de COVID-19 como médico adjunto en la Unidad de Enfermedades Infecciosas y Medicina Tropical del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

“Hemos tenido varios pacientes con infartos cerebrales, cuadros neurológicos por minitrombos a nivel cerebral, encefalitis leves e incluso anemias, todo ello causado por la inflamación en una fase aguda” de la enfermedad, indica.

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