Tres ganadores por Manuel Avila

La realidad política insular muestra un escenario interesante que forma parte de la política del futuro de Nueva Esparta. Con ese trío de ganadores que conforman Morel, Morel David y El Chino González sin dudas ganan Nueva Esparta, Maneiro y Mariño.

En Nueva Esparta tres candidatos se pelean por la diadema de Gobernador. Alfredo Díaz el fracasado Gobernador que en 4 años no pudo llevar las riendas del estado y que en 8 años en Mariño dejó que la Ciudad Marinera se convirtiera es un espacio desolado, abandonado y convertida en tierra de nadie. Fueron tiempos de populismo burdo que convirtió a Porlamar en una gran barriada y donde el pueblo entró en los linderos de la pobreza sin ningún control e inducidos por políticas de la dádiva y el entreguismo vulgar.

La Ciudad de Porlamar perdió sus límites de Ciudad Comercial y muchos empresarios fueron a parar a la quiebra. No se salvó nadie porque con el derrumbe del Puerto Libre, la mayor parte de los comerciantes perdió sus espacios porque más nunca tuvieron la posibilidad de los dólares preferenciales para comprar los productos para surtir sus estanterías. Perdió el Gobernador su oportunidad de brillar en el tiempo por su escasa capacidad gerencial y su populismo exagerado que le hicieron perderse entre la nada y le pésima gerencia. Es por eso que ahora cuando busca la reelección a Gobernador de Nueva Esparta la gente le perdió el respeto porque no tuvo la capacidad para responder a los neoespartanos en tiempos de calamidad y pobreza extrema. Dejó las expectativas guardadas en su plan de gobierno que quedó atrapado en libracos cargados de ideas y ahogados entre ilusiones y falsas propuestas. Con esa carga sobre sus hombros se dedicó el mandatario a entrar en una polémica sin rumbo que le quietó la posibilidad a Nueva Esparta de superar los linderos de la pobreza. Nadie pudo resolver temas fundamentales como agua, luz, aseo urbano, vialidad, seguridad, salud y entró la región insular en una especie de espiral que azotó a las islas en la nada politiquera. En medio de esa realidad navega una región que más nunca vio futuro en la actuación de sus mandatarios y donde la tristeza y la miseria fueron la característica fundamental de una historia oscura de una tierra sin mando.

Por otra parte, el Protector de Nueva Esparta tuvo 4 años gritando consignas y mintiéndole a los insulares con propuestas nacionales sostenidas en las bolsas CLAP, el gas, la gasolina y los bonos de la patria, pues ni el agua, ni la luz, ni la telefonía tuvieron respuestas importantes por parte del estado. Perdió el tiempo Dante Rivas gritando poder por todas partes y la gente no encontró respuesta alguna en materia de salud porque con una red hospitalaria quebrada y mancillada no pudo el Gobierno Nacional mostrar la cara buena de la gestión en materia de salud. Ni siquiera tuvo respuestas importantes en el tema del aseo urbano y poco a poco los camiones recolectores comenzaron a quedarse en el camino por falta de repuestos y ese fue el fin de una propuesta interesante que quedó convertida en un cementerio de chatarras.

El agua con sus ciclos de 45 días es una calamidad insuperable y dejó a la población de Nueva Esparta sin el vital líquido para generar rechazo a la gestión de Marcos Abad a quien la gente repudia y le lanza ataques desmedidos por incumplir los largos períodos de sequía y pasar los límites de lo soportable.

Con la electricidad ha vivido Nueva Esparta su peor momento con apagones interminables que por mucho tiempo dejaron sin luz a la región por apagones programados unos y por fallas brutales que sometieron a los insulares a pruebas de sobrevivencia. Con el agua y la luz tiene la población neoespartana para no votar más nunca por un chavista que gobernó la región como Protector y fue un fracaso de grandes dimensiones.

En esa aspiración a la gobernación entró en juego Morel Rodríguez Avila, el mandatario de mayor rango que construyó a Nueva Esparta con obras a granel que hablan de su capacidad gerencial para manejar los recursos del estado. Es Morel la esperanza de un pueblo insular que quiere que vuelva al gobierno para resolver con su experiencia la problemática de una crisis profunda que azota a los neoespartanos en los últimos 9 años.

Por eso la gente grita que vuelva Morel con sus propuestas sociales para reconstruir a Nueva Esparta con sus aciertos gerenciales y su capacidad para distribuir el presupuesto del estado de manera equitativa para que las políticas lleguen a los más pobres. Esa es nuestra realidad en medio de la pandemia y cuando la devaluación de la moneda y las políticas alimentarias y sociales se difuminaron en dádivas que no terminan de resolver los problemas de los venezolanos. Con esa habilidad de Morel para gobernar aparta del camino a los dos fracasados que perdieron 4 años discutiendo la forma de gobernar a Nueva Esparta porque sus políticas erradas no resolvieron los problemas de la gente.

En Maneiro no hay problemas porque la gestión de Morel David ha sido contundente y dejó constancia del manejo de políticas dirigidas a resolver los problemas fundamentales de la gente. La aparición de otro candidato invisible es una muestra solo de la ambición de poder y solo eso.

En Mariño la opción del Chino González tiene fuerza porque es la aparición de un empresario independiente que se metió en el alma porlamarense y le ofrece a Mariño la posibilidad de soltarse del malandraje político que lo ha convertido en un laboratorio de la miseria. Ya basta que destruyan Mariño que en los últimos 12 años ha sido sometido a experimentos de la masacre social que minaron la Ciudad Marinera y convirtieron las barriadas en un cementerio de la miseria. Con Políticas populistas Porlamar se volvió nada en manos de políticos ignorantes a quienes solo les interesó el divismo, la pérdida de tiempo y la locura de malversar los dineros públicos. Esa es la realidad de una Ciudad fantasma que consiguió en el Chino González la oportunidad de renacer de las cenizas como el Ave Fénix.

Encíclica/ManuelAvila

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