La tesis de las primarias por Manuel Avila

Los analistas políticos del estado que son muchos tienen opiniones divididas sobre la realización de las elecciones primarias que ese el camino tortuoso que tomó el candidato a la reelección. Muchos consideran que es el ungüento mágico para lograr la soñada unidad regional, pero la dureza, los enfrentamientos y las colisiones dejarían brechas importantes en el casco central de la oposición.

Pero realizar primarias con rectores electorales de la extrema confianza del gobernador es un error que de plano descalifica cualquier intento de comicios que resultaría una caricatura de cualquier intento por lograr el equilibrio electoral.

Hay que considerar que lo que comenzó mal no puede andar, ni terminar bien sobre todo si la mano que mece la cuna desde la amplitud de su humanidad juega a ser el cirujano de la trampa electoral desde hace un buen rato. Y esta historieta de las primarias que arrancó en el acto del 23 de enero en Pampatar ya venía con plomo en el ala al dejar el mandatario regional de invitar ´por la vía de sus edecanes al candidato opositor de mayor fuerza electoral como es Morel Rodríguez Avila. A partir de ese momento cuando mostraron aquella larga fila de intelectuales unos y conmilitones otros, ya la carreta empezó a rodar chueca en todo el camino.

Ahora insistir en el tema cíclico de las primarias solo se convirtió en un lugar común de la comunicación en busca de impresionar a un elector simple que solo ve la contienda en el ring como la salida inminente a la elección de una candidatura única. Sabía el candidato a la reelección que su pésima gestión de 4 años sin nada que reflejar como obra de gobierno le iba poner las papas duras a la hora de intentar dar rienda suelta a sus ambiciones de poder, pues la gente ya lo etiquetó como un haragán que nada sabe hacer y que falló al no cumplir ni una coma del programa de gobierno que ofertó a los neoespartanos. No le quedaba otra al candidato reeleccionista que armar una trampa caza bobos para acorralar al rival de mayor peso en la región. Sabía el Reeleccionista y su legión de asesores que solo les iba a quedar el cansancio porque luchar con un guerrero de mil batallas como Morel no era una tarea fácil meterlo en la capsula de los recuerdos.

Sin padrón electoral y con unas condiciones electorales trucadas ya de plano las primarias se caían por su propio peso porque el 80% de los partidos ficticios que apoyan al Reeleccionista no tienen votos como para hacer un padrón electoral confiable. Por esa razón fundamental se cae de plano cualquier propuesta de primarias que, si a eso le agregamos la cantidad de minas puestas en el camino por el maquiavélico peso pesado de las tiras cómicas electorales insulares, no garantizaban resultados importantes para el objetivo final de buscar el ilusorio candidato único.

Los partidos que en bloque buscan el acercamiento, la fusión y la unidad nacional conocen lo que ocurrió en Nueva Esparta en estos 4 años y saben muy bien que Morel le lleva una morena al candidato que nada hizo por la región en su fugaz mandato. Por eso es que la tesis de las primarias solo deja roces, heridas y cicatrices profundas y son el peor instrumento para buscar la unidad regional. Esa radicalización del hecho político condena al fracaso unas elecciones primarias que implican costos exagerados, trampas a granel y pérdida de tiempo. Por eso es que los que llevan a cabo los esfuerzos nacionales de unificación apuntan sus tiros al consenso y las encuestas. Pero sabe el Reeleccionista que en ninguno de los planteamientos tiene algún chance posible, pues sin gestión y solo con el argumento que al Protector le enviaban todos los reales del presupuesto, no es suficiente para justificar su ruinoso paso por la gobernación.

Por esos resultados comenzó la angustia entre los incondicionales y asesores del Gobierno Regional que gritan a los cuatro vientos desde EL Maco hasta Macanao como chiniguas heridas que quieren primarias para Nueva Esparta. Ni caso les ha hecho Morel a los gritos alocados y ha incrementado sus visitas a los pueblos insulares en asambleas masivas donde la gente le manifiesta su deseo que vuelva a la gobernación para que regresen los proyectos sociales que tantos dividendos le dieron a los insulares.

Se quedó el Sancho con ganas de corretear por los centros electorales a los votantes que puedan llevar para las soñadas primarias y solo frente al espejo podrán cantar victorias y trampas, pues es evidente que los estudios de opinión tienen rato dando las campanadas de la derrota a quien no pudo gobernar a Nueva Esparta.

ManuelAvila

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