El Sevilla no se rindió pero no pudo contra el Dortmund de Haaland

No está mal decir adiós cuando no queda más remedio y mucho menos cuando se lucha para no tener que irse. El Sevilla se ha despedido de la Liga de Campeones tras caer ante un Dortmund que tiene en el noruego Erling Haaland uno de los próximos referentes del fútbol mundial. Le dejaron en dos ocasiones libre y finiquitó la noche.

Sin importar el esfuerzo titánico de los sevillistas, los jugadores sintieron que el fútbol les está dando la espalda. Todo lo que puede salir mal, termina saliendo peor. Tuvieron la pelota, llegadas, buen juego… Pero ya estaba muerto. Al Sevilla le ha tocado marcharse en menos de una semana de dos competiciones, pero esta vez con la cabeza muy alta.

El Sevilla salió al campo como el que nada tiene que perder, con ese punto de querer demostrar que el equipo no estaba ni mucho menos muerto. Porque todo lo que le ha ocurrido en la última semana, con esa eliminación cruel en la Copa del Rey se había generado un clima pesimista con una mezcla de intranquilidad, como si el equipo se hubiese caído y ya no pudiera volverse a levantar. Picado en su orgullo. Y desde el primer minuto demostró que es un equipo merecedor de estar entre los 16 mejores de Europa. Aunque ya entre los ocho mejores era otro cantar, sobre todo tras el resultado cosechado en el Sánchez-Pizjuán.

La Ley de Haaland

Arrancando el partido merodeaba el Sevilla el 0-1. Pero llegó el 1-0, porque cuando la vida te da la espalda, es muy difícil encontrar ese halo de luz que te señale el camino correcto. Reus ganó línea de fondo, lanzó un pase atrás ante la salida de Bono y lo mandó a la red el de siempre: Haaland, quien no había hecho nada en todo el partido; pero para eso es uno de los más grandes goleadores de Europa, para marcar y poner a dormir al rival.

Mientras el Sevilla todavía pensaba en qué hacer al inicio de la segunda mitad, Haaland construyó un ataque que él mismo convirtió en gol, pero en el camino se llevó por delante a Fernando y el gol fue anulado.

Aún así hubo penalti de en una jugada anterior sobre el propio Haaland, hecho que señaló el árbitro justo después de anular el gol, a pesar de ello el arquero del Sevilla, Bono, se hizo gigante y le detuvo el penal al delantero adelantando un poco los pies. Nuevamente el colegiado entraría en acción para señalar penalti, se tuvo que repetir la escena, con los mismos actores. Pero en esta toma no llegó el portero.

Sólo queda decir adiós

Aunque con el marcador 2-0 parecía que todo estaba acabado, un penalti sobre el recién ingresado De Jong lo transformó En-Nesyri y los obligaba, en 20 minutos restantes, a buscar la prórroga con dos goles. El propio En-Nesyri anotó el segundo tanto en el minuto 95′, pero no hubo manera. Hasta el final peleando. Una triste, memorable, pero dolorosa forma de decir adiós a la mejor competición de clubes del mundo.

Notiespartano/Marca

 

 

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