Una temporada de los Leones del Caracas para el olvido

Oficialmente, la temporada 2020-2021 acabó para el equipo con más títulos de la pelota venezolana: los Leones del Caracas. Y llegó a su capítulo final de la peor manera posible: perdiendo seis juegos en fila, ocupando la última posición de la División Central con récord de 15 ganados y 25 perdidos (no hubo uno más malo en el resto de los siete equipos), y cayendo en cinco de siete series particulares. Leones fue un equipo inconsistente, con varios frentes que vamos a analizar aquí.

Pitcheo, dolor de cabeza constante:

La efectividad (si es que puede denominarse así) colectiva de los serpentineros melenudos fue el retrato de los constantes fallos de sus brazos: un horroroso 5.92. Leones jamás en su historia había culminado una campaña con promedio de carreras limpias permitidas por arriba de 5, hasta esta. Con 250 anotaciones toleradas fueron el equipo que más veces le pisaron la goma, y solamente los pítchers de Águilas del Zulia presentaron una ERA peor: 6.32.

Lo de los últimos juegos fue dantesco: los capitalinos recibieron tal dosis de castigo que en los últimos 10 compromisos les hicieron la bicoca de 90 rayitas. Si reducimos la perspectiva, tenemos que en los últimos siete juegos tuvieron 70 anotaciones en contra. Un dato no menor es que el pasado 4 de enero Cardenales de Lara anotó hasta 22 veces, siendo esa la mayor cantidad de carreras que recibe Leones en un juego en su rica historia según el portal Quality Béisbol.

Lanzadores como Ronald Herrera, Carlos Quevedo, Eduard Reyes, Alsis Herrera, Aliangel López, Yoimer Camacho o Juan González fueron fuertemente fustigados en sus labores de abridores, produciendo un exceso de trabajo en su relevo. El récord combinado de los abridores caraquistas fue de 4-18, con efectividad de 7.01. Juzguen ustedes mismos.

Lo de Ronald Herrera, otrora prospecto de los Yankees, fue batazo tras batazo: en 3.2 IL recibió par de jonrones, le hicieron 12 carreras, y dejó una inefectividad de 29.45. Se esperaba mucho de él, y lamentablemente no pudo cumplir para la causa del mánager Víctor Gárate.

El relevo no se quedó atrás: empezó bien, siendo en las primeras semanas de los mejores del campeonato, pero eso fue diluyéndose como un azucarillo en un café. Los escopeteros del bullpen melenudo ganaron 11 juegos, perdieron siete, y su trabajo exhibió una efectividad de 5.16. Nombres como Jesús Zambrano, Loiger Padrón, Daniel Hurtado, o Félix Carvallo tuvieron que venir en emergencia de los abridores muy temprano, produciendo un desgaste que terminó por notarse.

Defensa deficiente:

Existieron muchos juegos que a los Leones se les escapó por pifias de sus peloteros. Ya sea en los jardines o en el cuadro, donde la actuación del dominicano Andretty Cordero transformaron en carreras del contrario batazos que eran manejables: el antesalista cometió hasta 10 pecados, siendo el juego del viernes ante Tigres de Aragua un despropósito: dos roletazos de frente que no pudo manejar, permitiendo a los bengalíes remontar un juego que perdían por cuatro.

En general, la defensa selvática contó con 49 marfiladas, siendo el peor porcentaje de Fildeo (.967) del circuito. Este juego se puede ganar con pitcheo y defensa, pero cuando no te sirven las dos, no puedes aspirar a nada.

Cordero lideró el apartado de errores, y otros como Romer Cuadrado (6), Jhonny Pereda (5), o Wilfredo Tovar (4) lo escoltaron en ese renglón. Si nos atenemos al calendario (40 juegos) quiere decir que el Caracas tuvo promedio de más de un error por juego. Un bagaje preocupante.

Pocos batazos con gente en circulación:

Los capitalinos tuvieron mucha ofensiva en las primeras de cambio. De hecho, en algún momento de la temporada cuando llegaron a tener récord de 7-4 (si, lo tuvieron y desde entonces perdieron 21 de los últimos 29 desafíos) lideraban en promedio el circuito y también en jonrones. Sin embargo, el enfoque mental que cada toletero debía tener al llegar al plato y encontrar que el equipo estaba por detrás de la pizarra pareció afectarles. Esa presión se traduce en ansiedad en el juego de pelota, viéndose en muchas situaciones en los que hacían swing al primer pitcheo ante lanzadores descontrolados, y también ligando poco con gente en base.

Leones bateó para promedio colectivo de .286. Al cierre de la jornada del domingo 10 de enero el peor de la Liga. En la última semana en Maracay, en el juego que perdieron 4-3 ante Caribes, se fueron de 10-1 con gente en circulación. Si añadido a los problemas con el pitcheo y la defensa se sumaban la falta del batazo oportuno, hacían de todo un caldo de cultivo imposible de revertir.

Una importación que no estuvo a la altura:

Al comienzo de la temporada Leones contó solo con dos importados: los lanzadores dominicanos Eduard Reyes y Alsis Herrera. El primero fue bombardeado: en presentaciones dejó una terrible efectividad de 9.82 con una victoria por tres caídas.

Herrera tuvo juegos en donde no fue apoyado ofensivamente, pero su trabajo deja un 4.08 de ERA y cuatro derrotas sin victorias.

Andretty Cordero se incorporó después y aportó con el madero pero con el guante fue un desastre; mientras Jaime Lugo solo lanzó dos juegos en los que aceptó cuatro carreras (tres sucias) en la primera ante Magallanes y una última contra Bravos en la que fue bombardeado con seis en dos y dos tercios tras traer una pésima relación boletos/ponches de México y una efectividad mayor de 5. Había motivos para desconfiar y así fue.

Lo rescatable:

A pesar de culminar últimos en su división y de convertirse en el primer equipo eliminado, los Leones contaron también con algunas buenas noticias.

El año de Jhonny Pereda: ganó en las menores de los Red Sox el Guante de Oro, y en su primera campaña en Venezuela demostró potencia en su brazo y un bate productivo: fue el mejor a la ofensiva del Caracas con average de .338, bateando 45 hits en 133 turnos, con un jonrón y 16 carreras remolcadas. Ya les puedo adelantar que votaré por él para el Novato del Año, siendo uno de los favoritos para llevarse el galardón.

La explosión de José Rondón: fue uno de los cuatro bateadores con más de 1.000 de OPS (1.003) en la 20-21, bateando siete cuadrangulares, remolcando 31 carreras, bateando para .316, con un gran porcentaje de basado de .396, y agregando nueve dobles . Sin lugar a dudas, su mejor año en Venezuela y alguien que seguramente obtendrá votos para el MVP.

La llegada de Ronny Cedeño: en parte lo endeble de la defensa del cuadro se debió a su ausencia. Cedeño se perdió los últimos 11 juegos de la manada por una lesión que le aquejó la espalda y el cuello. Estuvo en tratamiento con el médico y los trainers del equipo, provocando su inactividad en las últimas dos semanas. A pesar de ello, le dio la razón a la gerencia con su contratación después de conectar 37 imparables en 111 turnos, dejando un promedio de .333. El experimentado infielder también aportó par de jonrones, empujó ocho rayitas y dió seis dobletes.

Félix Carvallo fue un zurdo valioso desde el bullpen: no podemos olvidarnos de su desempeño. No se ha caracterizado por ser muy eficiente pero en la 2020-2021 cumplió a cabalidad con una minúscula efectividad de 0.60 en 19 juegos, con 15 entradas de labor, luego de permitir tres carreras en donde solo una fue limpia.

Otros casos como Romer Cuadrado o Álex Palma también merecen una mención por su buen rendimiento. Lo del primero es para resaltar, pues también fue su primera experiencia en la pelota criolla y no desentonó, más allá de algunos detalles con el guante.

Miren, tal como lo expresé en mi cuenta de twitter, creo que es momento que la gerencia y dueños de los Leones del Caracas reflexionen. Son ya 11 temporadas sin ganar un título (2009-2010 la última vez) para la franquicia que más veces ha sido campeón de la LVBP. La racha es peor si decimos que en las últimas 30 campañas solo han podido ganar tres gallardetes – 94-95, 05-06 y 09-10 -, y solo dos en los últimos veinte.

Es la cuarta eliminación en ronda eliminatoria en las últimas diez zafras, y no ocurría desde la temporada 2016-2017. Muy Grave.

Esperemos que los que mandan se pongan manos a la obra. Aquí reflejamos las realidades, esas que propiciaron que los felinos se quedaran fuera de la pelea. Y eso habla por sí solo. Como también lo hace el clamor de la gente que pide respuestas porque no hay nada que les duela más que ese escudo.

Notiespartano/El Fildeo

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