Instalada nueva Asamblea Nacional de Maduro mientras Guaidó intenta resistir

Llegó el 5 de enero, a las 11:00 am Venezuela contendrá el aliento ante el inminente agravamiento de la crisis política del país luego de que un nuevo Parlamento con amplio control del chavismo se instale, tras unas elecciones que intentó boicotear la oposición liderada por Juan Guaidó, quien con respaldo internacional intentará mantener un Congreso paralelo con la dirigencia saliente.

El gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y sus aliados ocuparán 256 de los 277 escaños de la Asamblea Nacional unicameral, que los últimos cinco años fue el único poder en manos de la oposición.

«Se acabó esa Asamblea Nacional fracasada. Empieza un nuevo ciclo en la historia de Venezuela, empieza una nueva etapa», dijo el presidente Nicolás Maduro la noche de este lunes 4-E durante una reunión con parlamentarios oficialistas, que fue transmitida por la televisión estatal .

Maduro recuperó el control del Congreso en los comicios del pasado 6 de diciembre, tildados de «fraude» por el grueso de la oposición, encabezada por Guaidó, que como jefe parlamentario reclamó en enero de 2019 la presidencia encargada de Venezuela con reconocimiento de medio centenar de países, entre ellos Estados Unidos.

Las legislativas de diciembre –que registraron una abstención que rozó el 70% en medio de llamados de Guaidó y sus aliados de no– tampoco fueron reconocidas por Washington y la Unión Europea, al considerar que no ofrecían garantías suficientes para la participación de la oposición.

Cuestionamientos al margen, el acto de instalación del ciclo legislativo 2021-2026 pondrá fin al quinquenio de mando opositor, tras su arrollador triunfo en las elecciones de 2015.

Ese Parlamento fue neutralizado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que consideró nulas todas sus decisiones tras declararlo en desacato poco después de instalado. 

Y terminó sustituido en la práctica por una Asamblea Constituyente 100% chavista que se instaló en 2017 y que después de que el Psuv ganara las últimas legislativas decidió levantar sus funciones.

El presidente de la disuelta Constituyente, el poderoso dirigente oficialista Diosdado Cabello, difundió en Twitter una imagen del salón de sesiones acondicionado para el martes. El número de curules aumentado de 167 a 277.

Cabello será jefe de la fracción parlamentaria del gobierno, mientras que el exministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, tiene previsto asumir la presidencia del Legislativo.

Rodríguez, ha sido clave en las rondas de diálogo que ha propiciado la Administración Maduro, de hecho es su hombre de confianza a la hora de establecer rondas de negociación con la oposición. Su designación, de hecho, desplaza aguas abajo a Cabello, cion lo cual el llamado «madurismo», gana más terreno al interior de la coalición chavista.

«No es un capricho» 

Guaidó se juramentó presidente interino de Venezuela después de que la mayoría opositora del Parlamento declarara «usurpador» a Maduro, acusándole de haber sido reelecto fraudulentamente en 2018.

Ahora, alegando que las parlamentarias de 2020 fueron inválidas, los legisladores que le siguen aprobaron el 26 de diciembre (con el voto salvado del tradicional partido Acción Democrática, del exjefe parlamentario Henry Ramos Allup) la «continuidad» de la vieja Asamblea Nacional opositora mientras no se realicen elecciones presidenciales y legislativas «libres, justas y verificables».

Cuatro días después, el TSJ la anuló.

«La continuidad constitucional del Parlamento no es un capricho, es un deber (…) al no haber existido una elección», justificó Guaidó en un video que divulgó en redes sociales.

Para el analista Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, esa tesis «no tiene aceptación universal» por no estar expresamente en la Constitución.

«Lo relevante es si sirve o no para mantener articulación interna y soporte internacional» a Guaidó, subraya.

«Esta es una Asamblea con un balance bastante pobre por uno y por otro sector. Pobre del lado del Ejecutivo porque hizo todo cuanto estuvo a su alcance para anularla, para evitar que la oposición que ejerciera sus funciones constitucionales, más que en legislación, en materia de control de la gestión pública «, descrito el periodista y analista político Vladimir Villegas, consultado por esta Casa Editorial.

«En segundo lugar, los sectores extremistas de la oposición hicieron de la declaración de Henry Ramos Allup (en seis meses te vas) su leit motiv durante todo este tiempo, es decir, la Asamblea abandonó sus funciones para transformarse en una especie de plataforma política que generara condiciones para el derrocamiento de Nicolás Maduro con lo que se anotó un fracaso evidente «, cree el analista.

En este sentido, cada ciclo del Parlamento marcó un hito. En 2016, la amenaza de Ramos Allup a Maduro de que «en seis meses te vas» apenas se instalaba el nuevo Parlamento hizo sonar los tambores de la «guerra» entre Miraflores y el Palacio Federal Leggislativo. En 2017, Julio Borges, quien relevó a Ramos Allup se casó con la rocambolesca tesis del abandono del cargo de Maduro, que no tenía ni pies, ni cabeza.

En 2018, se vino el largo bostezo de la presidencia de Omar Barboza, cuando la oposición pasó en puntillas ante la crisis del país que avanzaba.

El revulsivo opositor llegó el 23 de enero con Juan Guaidó a la cabeza, quien demandó la Presidencia de la República en un acto de autojuramentación montado sobre el mantra del «cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres», leit motiv que ahora, dos años después, lucha con su fracaso en el tiempo. 

En 2020, se produjo una maniobra política del Gobierno que seduciendo a un sector opositor intentar tomar el control del Parlamento en una tumultuosa sesión del 5 de enero del 2020, cuando Miraflores intentó desplazar a Guaidó designando a Luis Parra como titular de la AN, una jugada cuestionada por la comunidad internacional y que de hecho no logró desplazar a Guaidó de conducción del Parlamento.

Lo cierto es que la legislatura 2016-2020 cierra con decisiones cortoplacistas de lado y lado y con 35 diputados en el exilio, luego de que Miraflores arreciara su enfrentamiento con el Poder Legislativo, especialmente después del 30 de abril de  2019, cuando Guaidó y Leopoldo López intentaron una fallida rebelión con militares en las inmediaciones de la base aérea de La Carlota. 

Para Villegas, ni el Gobierno, ni la oposición ganaron con lo que pasó en la Asamblea Nacional entre el 2016 y el 2020. «Perdió el ciudadano que dejó de tener un Parlamento que atendiera sus necesidades y asumiera sus funciones».

«Se acaba la era Trump» 

El fin del Parlamento opositor en Venezuela coincide con el ocaso de la presidencia estadounidense de Donald Trump, principal aliado de Guaidó. Bajo su administración, la Casa Blanca impuso sanciones financieras a Venezuela y su petrolera Pdvsa para intentar desplazar del poder a Maduro, al que el magnate republicano tacha de «dictador».

Ya Maduro ha hecho varios llamados a diálogo dirigidos al sucesor de Trump, el demócrata Joe Biden, que llega el 20 de enero a la Casa Blanca.

«Una parte importante de la oposición ha adoptado la visión extremista impuesta desde Washington en esta era Trump (…). Se acaba la era Trump y vamos a ver cómo reacciona esa parte de la oposición», manifestó el mandatario en una reciente entrevista transmitida por la cadena de televisión Telesur.

Por lo pronto, entre amenazas de cárcel contra Guaidó y los diputados que impulsan la idea de la «continuidad» del Parlamento, Maduro prometió mano dura: «No me temblará el pulso».

Notiespartano/Panorama

 

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